Ahora Panamá busca regular la venta de videojuegos

Ahora Panamá busca regular la venta de videojuegos

(c) Rich Pedroncelli / Associated Press

Ayer nos contactó Guillermo García, un lector de Panamá que nos informó de un anteproyecto de ley que existe en ese país y que tiene por objetivo de prohibir los videojuegos y juguetes bélicos. Aquellos que vivan en Venezuela, Chile u otros países de América Latina con legisladores mediocres sabrán el argumento risible que hay detrás de estos proyectos de ley.

Para los que no tienen idea, a continuación resumimos y de paso sacamos la frustración.

Resulta que en todos países del mundo llega un momento en que los padres se preguntan por qué sus hijos son tan violentos y golpean a la gente, roban autos, o se hacen estallar en supermercados. En lugar de remitirse a la falta de atención, los vicios o la violencia intrafamiliar, a estos seres de mente pequeña y retorcida se les hace sencillo buscar un culpable: los videojuegos.

Panamá se une a la lista de países donde los padres evaden la responsabilidad de educar a sus hijos y ataca con el anteproyecto 111 que culpa a los videojuegos como una causa de la cultura de violencia. A continuación citamos parte del documento que pueden descargar desde aquí:

Existen numerosas causas que dan origen y van continuamente alimentando la espiral de violencia que sacude a nuestra sociedad. Pero de ellas hay una que, especialmente afecta y contamina a nuestros niños y adolescentes, trastocando y torciendo la formación de la personalidad de ellos, llevándolos de la mano directamente a un mundo de violencia y agresividad en el que ellos son los protagonistas activos principales.

Se trata de videojuegos y juguetes orientados dentro de un esquema de violencia y de agresión, todo lo cual reciben las mentes de nuestros niños desde una edad muy tierna, en la que se moldea su personalidad y se fijan principios, tendencias y paradigmas ante el valor de la vida, las personas, la sociedad y las cosas, que desarrollarán y ejecutarán unos años después.

Con la típica frase de “Especialistas denuncian que estos videojuegos bla bla bla causa de la conducta violenta” el proponente Alcibiades Vásquez Velásquez trata de curarse en salud argumentando algo que en otros países no se ha podido comprobar. No sé si en Panamá por fin hayan encontrado el eslabón perdido de esta constante búsqueda por relacionar la violencia con los videojuegos, si es así nos gustaría que compartieran los datos de su investigación.

El anteproyecto no sugiere que se regule la venta o que se eduque a los padres respecto a qué tipo de videojuegos deberían jugar sus hijos. El señor Vásquez cree que lo mejor es desaparecerlos del país, de paso todo juguete que simule un arma de fuego o instrumento de violencia.

Para dejar las cosas bien claras, el artículo 3 de las Normas fundamentales define los conceptos de Acto de violencia, Juguete bélico y videojuego bélico:

Acto de violencia: Todo acto simulado mediante el cual se atente contra una persona o una cosa que cause, aunque sea simuladamente, un daño físico o mental a una persona o un daño físico a un bien.

Juguete bélico: Todo objeto que, por su forma, imite cualquier clase de arma de las utilizadas policial o militarmente por las fuerzas del orden nacional o de las de cualquier otro país, así como otras armas, especialmente las de fuego. Igualmente lo es cualquier objeto que, aún sin promover una situación simulada de guerra, establece un medio o manera de jugar que estimula la agresividad, la violencia o la criminalidad.

Videojuego bélico: Todo videojuego o programa utilizable en computadoras personales, o en sistemas de arcada, videoconsolas, dispositivos portátiles o teléfonos móviles y en cualquier otro dispositivo o medio electrónico o telemático, que contenga información, gráficas o imágenes que promuevan, inciten o animen a la violencia, a actos criminales o al uso de armas, como forma de entretenimiento.

Es responsabilidad de la familia, el Estado y la sociedad el proteger a los niños y para que las cosas se cumplan, se propone una serie de multas para aquellos que produzcan, importen, comercialicen o difundan cualquier tipo de videojuego o juguete violento.

Primero, la aduana tiene obligación de decomisar todo videojuego bélico, pero como sabemos lo corruptos que son esos muchachines, seguro uno que otro cargamento pasará sin control alguno. Para aquel que promueva la compra o uso de videojuegos bélicos será acreedor a una multa de $5,000 a $10,000 USD (aprox).

Si los sorprenden vendiendo, alquilando, prestando o desarrollando alguno de estos diabólicos instrumentos de la perdición, las multas son mayores y van de los $20,000 a $30,000 USD. El dinero recaudado será destinado a programas de educación y desarrollo de juegos que estimulen el respeto a la vida, tolerancia y cultura nacional.

Hay programas de canje, aquellos que deseen pueden llevar su copia de Black Ops, Bad Company 2 o Resident Evil y a cambio les darán unas golosinas y otros juguetes que fomenten actividades pacíficas.

No se ustedes, pero este tipo de leyes rayan en lo ridículo. Siempre diremos que es lamentable que traten de lavarse las manos culpando a terceros de los problemas sociales. Antes de proponer algo así, sería mejor echaría un vistazo para ver si hay programas para impulsar la educación o la convivencia familiar.

Esperamos que Panamá no corra la misma suerte que Venezuela. Nuestro amigo Guillermo García nos indica algunos grupos de Facebook que están en contra de este anteproyecto, vale la pena que echen un vistazo.

Links: