Científicos revierten el envejecimiento de ratones modificados

Científicos revierten el envejecimiento de ratones modificados

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La juventud. Esa ansiada condición que extrañamos la primera vez que un joven púber te dice “tío” o “caballero” (o “tía”, en caso de que usted sea una señorita, mi estimada), y aquella que parece cada vez mas lejana cuando alguien nombra un juego de Atari y uno lo ha jugado… cuando se estrenó. Suele pasar (dicen, yo soy sólo un jovenzuelo de la generación SNES), y cada vez que ocurre alguien más tiene la idea de inventar la fuente de la juventud eterna.

Algo que nos acerca un poco más a aquel sueño es un trabajo de científicos de la escuela de medicina de la Universidad de Harvard, publicado en la revista Nature, quienes lograron revertir el proceso de degeneración de tejidos en ratones genéticamente modificados, que carecían de la enzima telomerasa, al inducir la reactivación de la misma.

Pero vamos por partes. Resulta que dentro de nuestros cromosomas, y asociado a proteínas, tenemos el ADN, que es una molécula que mantiene nuestra identidad genética y que nos permite tener las características propias de una especie. Dentro de este ADN hay regiones que contienen la información para producir diferentes productos, esencialmente proteínas, y otras regiones que no tienen información para generar productos funcionales, pero que no por eso son menos importantes. Por ello, se habla tanto de regiones codificantes como regiones no-codificantes. Dentro de las regiones no codificantes existen unas que se llaman telómeros, las cuales se ubican al extremo de los cromosomas y son secuencias con información repetida varias veces, la cual está asociada al tiempo de vida de una célula y al desarrollo de cánceres. En el primer caso, mientras más se acorta el telómero de una célula, más esta envejece, y mientras más se replique esta célula, más se acortan los telómeros y más se degenera la célula.

Sin embargo, para evitar el envejecimiento prematuro hay una enzima conocida como telomerasa, cuya función es alargar estos telómeros en ciertos tipos celulares, como por ejemplo las células que dan origen a nuestros gametos masculinos y femeninos. Si impedimos que en un ratón de experimentación se exprese el gen de la telomerasa, el resultado es que este ratón no codificará la proteína y la misma no se sintetizará. El resultado de esto es que hay una pérdida de telómero y pérdida de la protección que la telomerasa otorga al telómero, además de atrofia progresiva del tejido, pérdida de células madre (que son células que se pueden diferenciar en cualquier otra y crear nuevo tejido), falla orgánica y respuestas alteradas al daño por parte de los tejidos… en resumen, el ratón envejece.

Aún cuando esta técnica (knock-out) no fue exactamente lo que se realizó, sino que más bien se incorporó un nuevo gen (knock-in) con la actividad telomerasa que podía ser inducida mediante el uso de 4-hidroxitamoxifen (4-OHT), lo que se hizo fue que el ratón carente de la enzima, una vez envejecido y al inducirse la activación de la misma, logró la reactivación de la proliferación celular (la generación de células nuevas como cuando se crea un tejido), eliminar los efectos degenerativos en testículos, bazo e intestino, y no solo parar la neurodegeneración (el morir de a poco de nuestro tejido nervioso), sino que revertirla para restaurar la proliferación de neuronas y neuroglias (tejido de soporte a las neuronas). Por otra parte, los ratones, que habían perdido el sentido del olfato, comenzaron a recuperarlo con la proliferación de nuevo tejido en el bulbo olfatorio (siendo esta la zona que se escapa a la regla clásica de que las neuronas en el adulto no proliferan, aunque hay evidencia de que esto no es tan así).

Posible reacción de los científicos al conocer los resultados del experimento

De modo que hey, hay que puro aumentar la longitud de nuestros telómeros, ¿cierto? No es tan simple, debido a que como jugar con la naturaleza nunca trae buenas consecuencias, se ha visto que hacer un tejido inmortal… emmm… tumores. Precisamente las células cancerígenas presentan la telomerasa que las hace aumentar sin morir, y por ello hay que tener una aproximación mas cautelosa al tema.

De todas formas, esto representa un avance en el aprendizaje de como nuestra especie, que tiene un parecido genético impresionantemente alto a los ratones, puede lograr conseguir el gran sueño de Peter Rock.

Tocar la guitarra, claro.

Fuente: Telomerase reactivation reverse tissue degeneration in aged telomerase-deficient mice – Science