[metroimage ids=”38-254198,38-254200,38-254205,38-254209,38-254214,38-254219,38-254224,38-254229,38-254231,38-254235,38-254237,38-254241,38-254245,38-254249,38-254252,38-254260,38-254262,38-254267,38-254269,38-254272,38-254275,38-254278,38-254281,38-254283,38-254286,38-254290,38-254294,38-254297,38-254300,38-254303,38-254305,38-254306,38-254309,38-254312,38-254314,38-254319,38-254324,38-254326″ imagesize=”large”]

[FW Viajes] Una vuelta por Mozilla

En la recepción hay un dinosaurio y las oficinas tienen nombres como "Keyboard Cat", "Numa Numa" y "Rickroll".

Mozilla, hogar de Firefox, el segundo navegador más utilizado del mundo. Al menos en mi imaginación, y por las leyendas que me contaron algunos antes de partir, esperaba encontrarme con un montón de hippies que trabajan en shorts dentro de un garage.

Y aunque hay gente de pelo largo, anteojos y shorts, las oficinas de Mozilla son muy amplias y ordenadas, lejos de parecerse a un garage. “En 2003 éramos 8 personas”, dice Asa Dotzler, director de comunidad de la fundación y que estuvo allí desde el principio, cuando Mozilla era un proyecto del fallecido Netscape.

Este recepcionista lee una revista y contesta el teléfono.

Hoy, las oficinas alojan a casi 300 personas y están ubicadas en un edificio al centro de Mountain View, en el soleado Silicon Valley, junto a un Starbucks y a unas 15 cuadras de la estación de trenes. En la recepción me esperaba un dinosaurio rojo de metal y Sara, mi guía de la visita.

Mozilla ocupa desde fines del año pasado el segundo y tercer piso de un edificio que comparte con otras compañías, tecnológicas y de otros ámbitos. Antes, estaban en una oficina junto al Googleplex, en la que dejaron de caber. Mientras en el segundo piso – además de oficinas – hay una gran cocina con snacks y bebidas para el que tenga hambre, es el tercer piso el que concentra el área de cubículos y las salas de reuniones.

El espacio es amplio y sobriamente decorado, con algunas plantas, alfombrado gris oscuro, y los adornos que la gente ha ido trayendo de a poco para sus cubículos. En las paredes están colgados homenajes que ha recibido Mozilla y Firefox, como el Récord Guinness por más descargas en un sólo día o el plano del Firefox de maíz que se hizo para celebrar las 50 millones de descargas.

En una esquina hay un “dispositivo de telepresencia” como el que Sheldon utiliza en el capítulo en el que conoce a Woz. “A veces lo ves andando por ahí. Es como si la persona estuviera aquí”, dice Sara. Y es que Mozilla tiene oficinas en Europa y Asia, y las reuniones se hacen más fáciles con este aparato para acortar las distancias. Por ahora, el equipo está apagado en una esquina y decorado con un sombrero y una bufanda de plumas.

Voluntarios

Aunque hay 300 personas trabajando en estas oficinas, Mozilla es mucho más grande que eso. Gran parte del trabajo de la fundación es hecho por voluntarios, que colaboran desde todos los rincones del mundo. “Los internos y los voluntarios han jugado un rol crucial. Es bueno tener mentes frescas y jóvenes”, dice Asa Dotzler.

“Sabemos que no podríamos haber logrado lo que tenemos sin voluntarios, pero tampoco podríamos haberlo logrado sin un staff fijo de gente, porque hay algunas cosas que requieren un cierto nivel de coordinación, o atención, en un plan, que los voluntarios no siempre pueden cumplir”, agrega.

Es así como aquí trabaja la gente que se ha involucrado en el staff fijo. “Vienen de todas partes del mundo”, dice Sara. El trabajo con voluntarios se hace en conjunto con los programadores estables, y se trabaja en proyectos. “Muchos de nuestros programas de voluntarios partieron con programadores muy nuevos, que trabajaron para subir en la escalera, y ahora son los mentores, los líderes de productos”, explica Asa.

El piso también está lleno de salas de reuniones, donde se ve a algunas personas conversando. Cada sala tiene nombre de Meme de internet: está la sala “Keyboard Cat”, “Numa Numa”, “QQ”, “ORLY”, “Tron Guy” y otros, mostrando un poco la personalidad detrás de Mozilla.

Cada cierto trecho hay mesas compartidas y “puffs” o cojines para sentarse. Aunque son las 2 de la tarde y la mayoría de la gente está almorzando, algunas personas están trabajando todavía. En una esquina, un sujeto graba a otro que da un discurso sobre alguna novedad y atrapa un balón de fútbol. La toma se repite varias veces, aunque no me dicen de qué se trata el video. Más allá, entra alguien con un perro y camina hasta su escritorio. “Se pueden traer mascotas al trabajo”, me explica Sara al ver mi cara de sorpresa.

Dentro de todo y pese a la fama de filósofos medio locos del software libre, Mozilla está impecablemente organizado, algo que han aprendido muy bien para mantener una organización sin fines de lucro repartida por todos lados y que depende de miles de voluntarios para sacar adelante una misión: que internet sea pública, abierta y accesible.

Link: Mozilla