Dead Rising 2 [NB Labs] Dead Rising 2 [NB Labs]

Los zombies se toman Fortune City. ¿Será suficiente solo con Chuck Greene?

Dead Rising 2 [NB Labs]

Los zombies se toman Fortune City. ¿Será suficiente solo con Chuck Greene?

Chuck Greene no es un reportero, ni ha cubierto guerras ni nada parecido, al contrario: es un ex-campeón de motocross bastante aproblemado que ve como, sin saber exactamente por que, se le relaciona con una pandemia de zombies que escapó de su cautiverio (show de TV entremedio) y se tomó por asalto Fortune City. Y por si fuera poco, también tiene una hija que necesita una dosis de Zombrex cada 24 horas para sobrevivir.

Ambos conflictos dan el puntapié inicial a Dead Rising 2, la secuela del juego aquel que en su día vió como los zombies inundaban el mall de Willamette. La historia se repite igual que hace 4 años, aunque sin fotos de por medio pero con el mismo reloj implacable que regala unas eternas -o míseras, dependiendo de la perspectiva- 72 horas antes del rescate de los sobrevivientes.

Esos tres días son el tiempo que tiene Chuck para hacer lo que tenga que hacer, ya que el reloj sigue su curso sin importar lo que suceda. Ya sea resolver las misiones principales, salvar sobrevivientes, buscar Zombrex, o simplemente esperar a que pase el tiempo y llegue el rescate, el juego se acaba después de 72 horas, que equivalen a 6 horas reales aproximadamente.

En Dead Rising 2 se mantienen todos los elementos tan característicos del anterior juego. Primero, el sistema de experiencia que se va ganando al cumplir misiones, rescatar sobrevivientes o eliminar psicópatas, con lo que Chuck va subiendo de nivel y aumenta su arsenal de habilidades y estadísticas. También está la aparición de eventos a ciertas horas específicas, y que según sea su importancia dentro de la historia está el que sea mandatorio resolverlos o no.

El sistema de guardado de las partidas sufrió un ligero cambio. Además de haber más baños donde salvar el avance, también existen tres slots para guardar, en vez de un único que tantos problemas causó en el primer Dead Rising. En cualquier caso, no es un cambio radical ni mucho menos, ya que quienes estén acostumbrados a esa mecánica no van a modificar sus hábitos de juego solo por esto. ¿Otro punto bueno para los veteranos? los sobrevivientes, definitivamente, en Fortune City son menos idiotas y su traslado a la zona segura es mucho más llevadero.

Matar zombies es divertido cuando se tiene un arsenal tan grande, y que ahora ofrece mayores posibilidades gracias a la combinación de armas que dan como resultado versiones modificadas y más poderosas de las originales. Aparte de ser más efectivas, sobre todo contra los jefes, dan más experiencia que lo normal, y si a eso se le suma la Carta Combo respectiva, en niveles más altos pocos se van a resistir a la potencia de algunas armas personalizables.

Las Cartas Combo son algo así como las recetas para combinar armas, y aunque su uso no es obligatorio, si otorgan un plus al arma respectiva, ya que muchas veces doblan la experiencia obtenida al eliminar zombies. Eso si, ya en la parte final del juego el grueso de los puntos de experiencia que se obtienen llega directamente de eliminar psicópatas o cumplir misiones, y no tanto del genocidio de zombies a mansalva.

Tal como mencioné antes, matar zombies es divertido, pero el sistema tiene ciertas debilidades inherentes al continuismo por el que apuesta Dead Rising 2. Definitivamente el combate no potencia la habilidad de los jugadores sino al contrario; hay un par de movimientos útiles para, incluso, terminar el juego, pero el resto queda relegado a segundo plano gracias a lo ortopédico de los movimientos de Chuck Greene.

Las peleas contra los jefes perfectamente se pueden reducir a llevar una o dos armas poderosas – de preferencia de las combinadas – además de comida para ir regenerando las heridas de guerra que siempre van a ser inevitables. El ataque a distancia no es opción ya que las armas de fuego son inútiles, con lo que todos los combates, a excepción de un par, son una repetición de patrones: tratar de asestar un par de golpes, recibir otro par casi sin poder oponerse, y cuando quede poca vida alejarse lo más posible de la escena, recuperarse y de vuelta a la batalla.

Audiovisualmente el juego cumple, aunque hay un continuismo intencionado que se huele apenas iniciar el juego. El apartado sonoro propicia muy bien el ambiente para los diferentes lugares de Fortune City, e incluso se repiten algunas melodías tan clásicas del primer juego que hasta evocan algo de nostalgia. En la parte visual tampoco hay queja alguna, excepto algunos momentos donde el juego da tirones que aunque no empañan la experiencia de juego, si se sienten raro.

Lo que si es molesto son los tiempos de carga, que lamentablemente son frecuentes y que en el caso de Xbox 360 no se solucionan con una instalación en el disco duro. Es raro, tomando en cuenta que Dead Rising 2 no usa el mismo motor (MT Framework) del primer juego, y que en otros juegos tan o más abiertos como este se resuelve de manera mucho más satisfactoria para el jugador; por lo pronto, la única solución es tener paciencia y aguantarse.

Por último, entre las novedades jugables de Dead Rising 2 está Terror is Reality, donde varios jugadores pueden enfrentarse en línea en una serie de eventos del tipo American Gladiators (con narradores y todo), donde gana el que haga más puntos y cuyas pruebas obviamente incluyen zombies, sangre y muertes. Hay algunos más divertidos que otros, pero son un buen agregado para pasar el rato y ganar dinero que puede usarse en la campaña en solitario.

Dead Rising 2 es un juego del que pueden sacarse varias lecturas. Por un lado, está la apuesta por potenciar lo que se vió en el primer juego, lo bueno y lo malo. Hay que estar atento al reloj todo el tiempo, con lo que se genera mucha tensión, y la administración del mismo es extremadamente importante. Los personajes, gustos de por medio, son bastante carismáticos y particulares (unos más que otros) y le dan valor a la ambientación del juego. Algunos psicópatas dan asco mientras otros dan lástima y hasta es mejor ignorarlos, y Chuck Greene y sus amigos están bien desarrollados, a pesar de lo cliché de ciertos diálogos y situaciones.

Sin embargo, el continuismo por el que se la juega Blue Castle Games hace vista gorda a las debilidades del sistema de juego, que se acentúan bastante teniendo en cuenta los tiempos que corren y lo visto a estas alturas de la generación. No puede valorarse lo que no está o lo que pudo ser, y es un ejercicio sano ser categórico: Dead Rising 2 no es un mal juego ni mucho menos, pero ya no se siente tan fresco ni original como sí lo fue su primera parte, y es poco accesible y hasta complicado de digerir principalmente porque sus problemas atentan contra una experiencia de juego fluída y satisfactoria.

Hay quienes pueden enganchar perfectamente con Dead Rising 2, ya sea porque disfrutaron la primera epidemia del mall de Willamette y con Frank West de protagonista (y yo mismo me cuento dentro de ese grupo) o porque son nuevos jugadores abiertos a experiencias de juego diferentes que incluyen sistemas poco convencionales y amigables. El resto de los mortales, váyase con cuidado y sobre todo ármese de paciencia, porque tal vez Fortune City no sea la ciudad de las vacaciones soñadas que todo mundo quiere.

Lo imperdible:

  • El arsenal es gigante y se potencia mucho con las Cartas Combo.
  • Aunque lleno de clichés, tanto los personajes como el argumento están bien desarrollados, mención especial a Chuck Greene.
  • Se mantiene fiel al espíritu de Dead Rising en cuanto a la progresión del juego.
  • Matar zombies.

Lo impresentable:

  • Los tiempos de carga.
  • El sistema de combate es ortopédico y se le saca poco provecho a los movimientos de Chuck.
  • Las peleas contra los jefes carecen de profundidad.
  • Su intencionado continuismo respecto de la primera parte hace que sus debilidades, en vez de disimularse, se hagan aún más presentes.
Bueno
…Dead Rising 2 no es un mal juego ni mucho menos, pero sus problemas hacen que la experiencia de juego sea poco fluída.”

Segunda opinión: la experiencia de un neófito en Dead Rising.

Por Brunólogo.

Una locura fue más o menos mi experiencia con Dead Rising 2. Fue la primera vez que le puse las manos a esta serie y la verdad es que me costó trabajo agarrar el ritmo del título y disfrutar su mecánica de juego. Parece que no, pero el estrés es algo que se juega mucho en Dead Rising 2, siempre hay que estar checando el reloj y la posición de uno. O darle Zombrex a Katey, o llegar a tal punto, o ayudar a tal persona o pelear contra alguien para adquirir una llave; y en este proceso uno o empieza a disfrutar el estrés o no, porque no es sencillo agarrarle el gusto a esta mecánica.

Tengo que aceptar que es interesante porque no sólo te exige destreza y toma de decisiones sino también administración del tiempo, pero a veces es muy cansado especialmente cuando se tiene un grupo de sobrevivientes que son super lentos y hay que estarlos cuidando.

Dead Rising 2 me deja un sabor agridulce. Reconozco que el estado mental en el que te pone el juego es diferente a lo que uno está acostumbrado, y tal vez si los zombies existieran de verdad sería algo más parecido a este título que a otros. Hay angustia, no de miedo sino de tiempo, de encontrar objetos para pelear o para sobrevivir y repartirlos correctamente con el grupo que uno lidera (si es el caso). Por un lado es divertido el mundo abierto, aunque creo que se disfrutaría más si no se tuviera el reloj encima.

Destruir zombies sin parar en momentos es una buena terapia, aunque luego hay que enfocarse a la historia, la combinación de armas puede ser muy entretenida e invita a seguir la masacre. El hecho de que la historia cambie según el desempeño tambien suena bien, sólo que hay que en ese caso habrá que jugarlo varias veces para llegar al final correcto.

A veces puede ser muy frustrante, pero hay gente que disfruta esto. Dead Rising 2 es un juego distinto, creo que es de esos a los que amas u odias, sin punto intermedio; y no es de que se entienda o no, es del carácter de cada videojugador.