(041) Perfiles: John Carmack

(041) Perfiles: John Carmack

Amo y señor de la tecnología y los FPS, Carmack definió el rumbo de la industria

Seguramente que muchos han escuchado más de alguna vez el nombre de John Carmack. Quienes sean asiduos a lo que sucede en la industria de los videojuegos al menos lo tendrán entre sus figuras reconocibles; otros sencillamente se preguntarán ¿y quién es John Carmack?

John Carmack es un veterano de la industria. Junto con otro ilustre de nombre John Romero, crearon a principio de la década de los noventa una compañía llamada id Software, y sus primeros pasos en los videojuegos vieron la luz en forma de Commander Keen, un juego de plataformas de avance horizontal que pretendía llevar al mercado del PC los equivalentes de Mario y compañía, exclusivos de las consolas.

Sin embargo, el éxito y el reconocimiento absoluto estaban todavía por llegar. Y si bien no fue su ópera prima, Wolfenstein 3-D dio el primer paso en un género hasta entonces en pañales, donde Carmack se sacó de la manga un motor que mediante una técnica llamada Ray Casting, simulaba un entorno tridimensional en el cual el jugador podía moverse a sus anchas para escapar del castillo nazi aquel.

Pero el punto de inflexión llegaría el año 1992, con el lanzamiento de Doom. Mejorando todo lo que ya se había visto en Wolfenstein en cuanto detalle y fluidez, Doom se transformó casi inmediatamente en un ícono, el modelo a seguir dentro del estilo que empezaría a recibir más y más juegos. El motor del juego fue, de nuevo, desarrollado por Carmack y su gente para mostrar entornos en tres dimensiones inéditos en los computadores y los juegos de la época.

Y luego vendría Quake. Otra vez John Carmack se puso a la tarea de crear un motor para el juego, dejando de lado las tres dimensiones simuladas de los títulos anteriores para dar paso a un entorno en 3D real. Pero además, junto con las mejoras visuales se agregó soporte para multijugador en red a través de TCP/IP, con lo que otra vez id Software se llenó de gloria y laureles. Y tal vez inconscientemente, impulsó a una comunidad de modders que se dieron un festín en Quake utilizando QuakeC, lenguaje de programación creado por John Carmack para su motor, que permitía alterar algunas reglas de juego. De aquí nació el primer Team Fortress.

Ya en esa época John Carmack era reconocido por sus importantes aportes a la industria; en 1999 la revista Time lo ubicó en el lugar número 10 entre las 50 personas mas influyentes en tecnología. Si bien es cierto que los motores desarrollados por id Software utilizaban técnicas creadas varios años antes y por otros autores, fue en la aplicación de esas técnicas donde John Carmack estuvo brillante, ya que pavimentó el camino para que otras compañías fueran desarrollando sus propios motores y juegos.

A diferencia de otras personalidades, Carmack nunca se casó con una plataforma, y quiso compartir su trabajo con todo mundo. Varios de sus motores se han liberado como Open Source, lo mismo que el código de algunos juegos como Doom y Wolfenstein, prácticas que el mismo promete continuar: lo próximo, el código fuente de su motor id Tech 4.

¿Y qué hay en el futuro? Doom 4 ya está en carpeta, y para el próximo año se espera Rage, un juego multiplataforma basado en el motor id Tech 5 que ya ha acaparado la atención gracias a lo bien que se ve, mediante el uso de una técnica conocida como MegaTexture que básicamente es una sola textura gigante sobre la cual van trabajando los artistas para crear el entorno del juego. Aparte, Rage apunta a los 60 cuadros por segundo en las versiones de consolas, algo que hoy en día es prácticamente imposible sin aplicar recortes en otros apartados. Pero Rage no se va a quedar solamente en consolas y PC, ya que hace poco Carmack mostró una versión del motor id Tech 5 para Iphone que tiene la gracia de utilizar técnicas similares en un motor adaptado a hardware limitado, pero igual manteniendo los 60 cuadros por segundo.

La contribución de John Carmack a los videojuegos va por una línea distinta a la de otros nombres como Miyamoto o Kojima, por mencionar un par; a ellos se les reconoce como diseñadores y creadores de sagas que ya son clásicos de los videojuegos. El aporte de Carmack, más que ligado a una franquicia –aún teniendo en cuenta las marcas insignes de Doom, Wolfenstein y Quake- se asocia al campo tecnológico, reflejado en el desarrollo de motores que innovaron en su momento, y que dieron el impulso inicial a uno de los géneros más populares en los videojuegos de hoy en día: los shooters en primera persona.

Link: John Carmack (MobyGames)