(200) La llegada de los tablets

(200) La llegada de los tablets

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Como artículo final de la serie Bicentenario en CHW, más que hablar del pasado esta vez hablaremos del futuro, siendo éste el definitivo arribo de los tablets a la vida de las personas.

Sin duda el panorama de la computación actual ha cambiado. Y como artículo final de la serie Bicentenario en CHW, más que hablar del pasado esta vez hablaremos del futuro, en un año 2010 que hace coincidir la celebración que nos convoca junto con el aterrizaje definitivo de un concepto que pese a no ser nuevo, al fin ha captado la atención de los fabricantes en todo el mundo, quienes este año tomaron acuerdo para sentar las bases de lo que será el modelo que de seguro nos acompañará por varios años más: los tablets.

Dibujo de 1968 del primer concepto de tablet, el Dynabook

¿Qué es un tablet?

Para quienes vienen recién despertando después de 20 años de preservación criónica, vale aclarar los aspectos que hoy en día definen lo que es una computadora como tableta.

Primero que todo, las diferencias obvias con el PC de escritorio son el tamaño y la forma: una sola pieza rectangular, delgada y con tamaños que varían entre las diez y cinco pulgadas, con una pantalla táctil en lugar de mouse y teclado, y la CPU junto con los demás componentes electrónicos integrados dentro del mismo dispositivo, al igual que lo hace un teléfono móvil o un notebook, logrando un solo aparato que cumple todas las funciones esperadas en una computadora.

El desarrollo de los estándares que en el 2010 definen un tablet son el resultado de un largo camino que revisaremos más adelante, así que ahora nos limitaremos a decir que actualmente se espera a que se cumpla con lo siguiente:

  • Procesador x86 para sistemas operativos propios de un PC de escritorio (Windows 7, Ubuntu), o bien una CPU ARM para sistemas operativos móviles (Android, iOS 4, webOS, QNX, etc)
  • Pantalla táctil de entre 5 y 10 pulgadas aproximadamente, pues se prioriza la portabilidad del aparato.
  • Larga autonomía energética a través de una batería integrada.
  • Hardware interno tal como el de una computadora: CPU, memoria RAM, almacenamiento vía Flash NAND o SSD, chip para gráficos, etc.
  • Conectividad a Internet tanto por WiFi como por redes móviles celulares vía 3G.
  • En el caso de sistemas operativos móviles, acceso a una tienda de aplicaciones en línea para conseguir software adicional al preinstalado. Si se trata de un tablet x86, la disponibilidad de programas es la misma que en los PCs tradicionales.

Una sola idea, dos caminos diferentes

Identificamos así dos grandes corrientes basándonos en la CPU que se decida utilizar: x86 o ARM.

La primera ofrece la ventaja de ser compatible con todo el software que popularmente se ha usado durante los últimos 20 años en la computación tradicional, pues el soporte para sistemas Windows o Linux es nativo al tratarse simplemente de una computadora normal, pero miniaturizada y con pantalla táctil.

Por otro lado, al usar ARM se aprovechan las ventajas de una arquitectura que está diseñada desde su base para lograr una mayor eficiencia energética y un buen rendimiento, la cual se enfoca casi únicamente al sector de los dispositivos móviles, como lo son los tablets.

Es precisamente este punto el que ha causado mayor controversia al momento de ponerse de acuerdo para fijar lo que será un tablet: ¿Queremos un dispositivo móvil por definición, o una computadora tradicional reducida en tamaño?

ARM y x86 ofrecen la diferenciación perfecta y necesaria para marcar esta disyuntiva, y si bien aún no se logra un consenso total en la industria acerca de cuál es el formato más conveniente a utilizar, sí se está apreciando una tendencia para asumir que un tablet es un aparato móvil, por lo que la utilización de un chip basado en ARM y un sistema operativo móvil como Android es la opción adecuada a seguir, en lugar de poner “un elefante a dieta” y usar CPUs x86 con Windows encima; una plataforma que hasta el momento no es del todo amigable para su uso con los dedos, en contraste con Android o iOS 4 que son hechos desde su raíz para ser movidos en forma táctil.

De esta manera, vemos cómo un tablet no es más que la evolución necesaria para lo que es llevar un computador al factor más pequeño posible sin comprometer espacio de trabajo, continuando un camino que comenzó con los ordenadores utilizando salones completos, para luego pasar a PCs de escritorio,notebooks, netbooks, smartbooks, y ahora tablets.

Pero este paso en la transformación tiene un aspecto esencial y que lo diferencia de cambios que hemos vivido anteriormente, puesto que por primera vez nos estamos moviendo desde el uso del mouse y teclado físico a una interfaz controlada vía una pantalla táctil a través de los dedos en forma directa, cambiando el paradigma presente por casi cuarenta años.

Sin embargo, la idea de mover la computación a una forma táctil no es nueva, y muchos ya habían pensado en cómo ejecutar este cambio durante décadas anteriores, la gran mayoría sin éxito comercial.

Una breve historia de los tablets

Antes de hablar de tablets, en la antigüedad el tema de moda era la computación vía un lápiz. Se querían combinar los libros con la tecnología, y en las primeras etapas de desarrollo nació una obsesión por crear máquinas que pudieran interactuar con lápices estilo stylus, con la facultad de reconocer el texto escrito manualmente y pasarlo a digital, pues se pensaba que ésta era la forma para escapar del mouse y teclado.

Así, en 1957 Tom Dimond muestra el Styalator, un sistema de entrada que era una tableta capaz de captar lo que se escribía en ella con un lápiz stylus, lo que servía para que un software de reconocimiento pasara las letras manuales a ceros y unos en una computadora a la que era conectado el periférico. Ocho años más tarde, durante 1965, aparece el RAND Tablet, utilizando el mismo concepto del Styalator.

RAND Tablet

Pero más importante aún, en 1968 y bajo el alero del Xerox PARC, Alan Kay creó un concepto llamado Dynabook, un tablet que jamás pudo ser construído debido a los problemas técnicos en hardware que se presentaban para la época, puesto que éste era muy delgado y sin duda demasiado futurista. El Dynabook estaba enfocado para su uso educacional en niños, y esta pasión años más tarde llevaría a Alan Kay a involucrarse en el proyecto One Laptop Per Child (OLPC).

Dynabook

Podría decirse que este concepto es el primero en acercarse a lo que hoy conocemos por tablet, pues su creador describe lo que según él es:

Un panel que cubre toda la extensión de la superficie del aparato. Cualquier disposición del teclado que uno desee puede ser mostrada en cualquier parte de la pantalla. Cuatro sensores de deformación montados en las esquinas del panel registrarán la posición de cualquier toque.

¿Suena familiar? Alan Kay lo pensó en extenso en su documento llamado “A Personal Computer for Children of All Ages“, donde se detalla lo imaginado para un tablet allá por 1968 en el Xerox PARC.

Más tarde, un grupo de compañías bajo el nombre de Pencept se encargaría de desarrollar aún más el concepto de computación vía lápiz stylus (o pencomputing) con el PenPad, reemplazando definitivamente el teclado por el reconocimiento de escritura manual.

PenPad 200

Pero sería la compañía GRiD Systems Corporation la primera en ofrecer una computadora realmente portable durante el año 1989, con el llamado GRiDPad ofreciendo una pantalla monocromática táctil que reconocía un lápiz stylus. El GRiDPad modelo 1910 incluía una CPU NEC V20 corriendo a 8MHz, un disco duro interno de 20MB y un puerto PCMCIA v1.0.

GRiDPad

Así, otros intentos surgieron los años posteriores, utilizando diferentes sistemas operativos como MS-DOS en 1989, PenPoint OS de GO Corporation que fue usado en varios dispositivos de IBM a principios de los noventa, Pen Windows, que se trataba de una serie de complementos para Windows 3.11 y Windows 95 que los ayudaban a funcionar mejor en un dispositivo con entrada Stylus, y finalmente Windows XP Tablet PC Edition.

ThinkPad 700T

Vale destacar lo que IBM mostró con el ThinkPad 700T, usando una pantalla de 10.1 pulgadas a dos colores, CPU Intel 386SX/20, y hasta módem incluído, bajo el alero del sistema operativo PenPoint OS recién mencionado, que era la apuesta de GO Corporation para manejar dispositivos capaces de reconocer escritura manual.

También hay que señalar al Apple MessagePad bajo Newton OS, una apuesta independiente de la compañía para lograr también computación basada en lápices stylus. Porque en 1986 el CEO de Apple John Sculley comenzó el desarrollo de este aparato, el que sirve como ejemplo perfecto para mostrar cómo evolucionó la industria a partir de su lanzamiento el año 1993.

Desde pencomputing a PDAs hasta tablets

Mucho hemos hablado del pencomputing, ¿pero qué tiene que ver esto con los tablets? Sigamos al Apple MessagePad para entender mejor.

Apple MessagePad (más conocido como Newton)

Este dispositivo se enfocó en desarrollar el software necesario para reconocer la escritura, siendo pensado inicialmente en los años 80 como un tablet hecho y derecho. Sin embargo, con su lanzamiento en 1993 y reflejando la tendencia que necesitaba en ese entonces la industria, estos esfuerzos fueron utilizados en un nuevo formato llamado Personal Digital Assistant (PDA), el cual tenía un tamaño más reducido que diez pulgadas.

El MessagePad entonces poseía una CPU ARM 610 RISC corriendo a 20MHz, 640kB de memoria RAM y una pantalla en blanco y negro táctil para un stylus. Este formato luego sería ampliamente adoptado por otros fabricantes, masificando por primera vez la computación portátil en un formato cercano al de los tablets actuales, pues la idea era tener un tamaño pequeño, con pantalla táctil y bajo un sistema operativo móvil desde su nacimiento, como lo era Newton OS y PenPoint OS.

Así, durante esta década compañías como Palm y su modelo Pilot se encargaron de masificar un concepto nacido bastante tiempo atrás, con Dell, Sony y otros siguiéndole los pasos y haciendo evolucionar estos dispositivos con pantallas a color y mejores prestaciones en hardware y software.

Bill Gates luciendo su tablet

El cambio desde PDAs a tablets podría definirse por convención en el 2001, con Bill Gates hablando en el evento Comdex de ese año y presentando diversos prototipos de tablets de Compaq, Acer, Fujitsu y Toshiba, usando el nuevo Windows XP Tablet PC Edition en reemplazo de Pen Windows. Allí, el mandamás de Microsoft declaró que él ya usaba un tablet como su computadora de uso diario, diciendo además una frase que ha pasado a la historia:

(Un tablet) Es un PC que virtualmente no tiene límites – y de aquí a cinco años yo predigo que va a ser la forma de PC más popular vendida en Estados Unidos.”

De sistemas operativos móviles a Windows y viceversa

Claramente la predicción no sucedió como Bill Gates decía, pero este evento el 2001 sirvió para que el término “Tablet PC” se popularizara, sentando además las bases para lo que sería la segunda corriente de tabletas: aquellas que usan un sistema operativo basado en x86, escapándose al trabajo que se estaba haciendo previamente con Newton OS y PenPoint OS, donde la idea era desarrollar software especializado para un aparato móvil, que pasó de ser ideado desde un tablet hasta mutar a un PDA.

Siguiendo en el 2000, más aparatos nacieron usando x86, sentando las primeras bases reales en la mente de las personas acerca de este nuevo formato de computación portátil.

Tablet Compaq

Pero el funcionamiento y experiencia de uso no lograron convencer a la gran mayoría de las personas que veían frustrante usar un complejo sistema operativo de escritorio en un pequeño tablet con menores prestaciones técnicas, lo que en definitiva desencantó al público y no permitió que las ventas despegaran como se deseaba.

El concepto reposó por años, siempre con un deseo oculto en la industria por revivir este formato de la manera correcta y llevarla al fin a manos de la mayor cantidad de personas posibles, cambiando en definitiva el modo en que todos haríamos computación y mezclando en una obra de arte final los esfuerzos que por décadas se habían estado poniendo a prueba.

¿Qué nos quedó? Se rechazó el reconocimiento de escritura manual y el lápiz stylus, pero se rescató la pantalla táctil, el formato de pequeño tamaño y el uso de sistemas operativos móviles desde su creación.

Por otro lado, y como fue explicado anteriormente, la corriente iniciada por Bill Gates sigue presente, con modelos x86 bajo Windows que apoyados en la factibilidad técnica de llevar más memoria RAM y mejores procesadores a un tablet, buscan transportar la experiencia completa desde el escritorio a los dedos.

El año 2010 y lo que viene

Apple iPad

Tomando todo esto, sería finalmente Apple quien daría el primer paso en el mercado masivo presentando al iPad, que usa el SO móvil iOS 4 con una pantalla multitáctil en una forma pequeña, delgada y liviana, basándose en el iPhone y encontrando allí la fórmula necesaria para traer finalmente los tablets a todo el mundo, reemplazando de una vez por todas al mouse y teclado físico.

Este impulso y éxito de ventas por parte de Apple haría que el resto de los fabricantes reconociera el formato de una vez por todas, mostrándose durante este año 2010 innumerables modelos utilizando software Android, como el Samsung Galaxy Tab. Y pese a que el mercado está recién naciendo, cada día vemos propuestas más interesantes todavía, siendo éste el caso del PlayBook de RIM usando un software llamado QNX, basado en Unix pero enfocado a la portabilidad.

RIM BlackBerry PlayBook

De la misma forma está renaciendo la idea de usar Windows, con el actual CEO de Microsoft adelantando que falta por ver modelos de diversas compañías grandes usando Windows 7 y con su mayor exponente en el aún no estrenado HP Slate, marcando así la línea entre ambos tipos de productos.

¿Cuál corriente triunfará? ¿O tendremos un ecosistema con ambas? Sólo el tiempo dirá, pues nos encontramos en un momento donde este nuevo paradigma está recién madurando en forma definitiva y queda por ver si los tablets terminan por conquistar al público y reemplazar parcialmente a los notebooks y desktops para quienes lo necesiten.

Planteamos la situación entonces, a ver si en cien años más para el “tricentenario” leemos este artículo nuevamente con la respuesta a esta interrogante: ¿Cambiaron los tablets la forma de entender la computación entre la población?