(018) Un botón lo inició todo: Windows 95

(018) Un botón lo inició todo: Windows 95

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Lejos, uno de los sistemas operativos que definitivamente marcó una década, y por el cual muchos dejaron de percibir la computadora como algo difícil de manejar.

Yo vengo de Windows 3.0 a vivir a la ciudad

Como muchos en ese tiempo, yo tampoco tenía una computadora cuando llegó Windows 95. Los escasos equipos, el escaso tiempo y la poca accesibilidad a éstos era una de las causas por las que muchos no se dignaban a aprender algo de computadoras para, por lo menos, simplificarle la vida. Pero me acuerdo, por ejemplo, que se podía hacer una tabla en Excel para poner poner a los los equipos que estaban clasificando para Francia ’98, o que podrías crear una carta sin rastro de correcciones. Windows 3.11 en ese tiempo era conocido pero no por todos, en las sombras cocinaba a la gente que tenía acceso a uno al igual que algunos Macintosh para ser fiel.

Y cuando llegó Windows 95, definitivamente se sintió el remezón. Particularmente hablando, la interfaz había sido algo más simple y colorida, y cualquiera que podía actualizar su equipo a esta versión de Windows quedaba asombrado – después de mamarse varios cambios de disquete en algunos casos – especialmente por la facilidad de uso y la gran evolución que tuvo el no-sé-por-dónde-empezar Windows 3.1. Quien tenía el dinero ya era un hecho que su computadora aguantaba y si no compraban otra, y quienes nunca tuvieron la posibilidad tendrían que esperar años para saber qué sucedió aquí.

Por alguna razón empecé a ver más gente metida en una computadora para hacer cosas que en la realidad les tomaría más tiempo, dejando de lado la maña de aprender a escribir con el teclado. Cartas, documentos, pruebas y exámenes, invitaciones, tareas, etcétera. Después de ese año empecé a ver muchas más cosas hechas en una computadora, y por supuesto muchos niños jugando en sus equipos que, además de correr Sonic & Knucles 3, servían para todo lo demás. Aún recuerdo esos días emulando juegos Pokémon Red con REW, intercambiando disquetes con más juegos o rabeando con MDK porque no nos funcionaba en algunas computadoras del colegio. Antes de 1995, sólo veíamos computadoras en las películas, y el papel que desempeñaban era simple: había que destruirlas sino terminaríamos con una Inteligencia Artificial amenazando la supervivencia de la humanidad y viajando en el tiempo para evitarlo.

Pero claro, a nosotros nos importaba un comino, sólo le dábamos al botón “Inicio” y luego planeábamos qué íbamos a hacer, no antes.

Hola botón Inicio

Antes de Windows 3.11 el mundo era poco menos que colorido, a 256 colores como el mejor de los casos. Pero el paso a los 16 bit de color fue bastante notorio. Sumado a eso la máquina de publicidad que Microsoft realizó para Windows 95, y los cambios bastante grandes en la interfaz, terminó todo por apuntar a un bendito botón Inicio. Y sí, se merece la mayúscula en la primera letra.

La primera vez que uno de mis compañeros puso el cursor frente a ese botón fue algo así como cuando comemos por primera vez una comida que nos aparenta mala. ¿A quién no le ha pasado eso? Por lo menos mi madre me dijo “¿Cómo puedes saber que está malo si no lo has probado?”. El miedo a lo desconocido era evidente, pero las Clases de Computación en el colegio eran para aprender, y si terminaba por explotar la sala, terminaríamos con echarle la culpa a las niñas. Al presionarlo, quedamos más perdidos que de costumbre, pero un rato más tarde, ya teníamos permiso para borrar toda la carpeta C:Windows. Por cierto, NO LO HAGAN.

El funcionamiento de ese menú era tan simple, que lentamente se transformó en un icono de la computación moderna. Desde abrir programas hasta buscar aquellos archivos que alguna vez se perdieron, o abrir un nuevo documento de Microsoft Office sin abrir ventana tras ventana; todo en su lugar y como debía estar organizado. Todo era fácilmente encontrable, nada más de dar vuelta en ventanas de ventanas de ventanas de ventanas como solía suceder. Y su funcionamiento no ha recibido muchos cambios de raíz, sigue siendo el primer lugar donde ir cuando quieres hacer algo, al que tuvieses el acceso directo al Escritorio.

Ahora esto es multitarea

Dicen que el ser humano es un ser multitarea por naturaleza, que sólo ocupa el 3% de su capacidad cerebral mientras el resto se va en puras tareas secundarias, que mi abuela puede hacer el almuerzo mientras habla por teléfono y le saca brillo al piso de la cocina, etcétera. Pero eso era una vil mentira antes de Windows 95, muy pocas personas lograban dominar la Calculadora y Wordpad al mismo tiempo sin que se les perdiera una de ambas, especialmente al minimizarlas. También era ese tipo de usuario que copiaba el acceso directo de “Internet” al disquete y luego le decía a los compañeros que tenía la Internet en un disquete para poder navegar donde quisiera, y que colocaba el CD al revés.

Creo que yo era el único que podía hacer ésto.

Pero la siempre visible barra de tareas solucionó ese maldito problema. Cada programa abierto tenía su espacio en la barra que compartía con el menú inicio. Los programas no se cerraban por arte de magia, siempre estaban ahí de forma visible esperando que hicieras clic en él. Definitivamente eso trajo un flujo de trabajo mucho más entendible para aquellos que tenían el drama anterior.

En segundo plano

La barra de notificaciones nació para quedarse. Así como inconscientemente respirábamos, podíamos ver con certeza procesos y programas en segundo plano sin tener que preocuparnos de ellos, al menos, al ver la hora. Evidentemente nadie sabía que un programa podía correr en segundo plano, o dejarlo así para que no molestara por un buen rato. Nunca en mi vida vi a alguien colocar música mientras escribía algún documento, hasta que en Windows 95 el Reproductor de CD – que ya estaba hace rato en las versiones anteriores – y Winamp se hicieron más conocidos y combinables con algún otro programa minimizado.

Lo genial, por lo menos después de algunos años, fue la posibilidad de usar un espacio mínimo para connotar algún programa corriendo atrás de todo, sin molestar a nadie, pero en memoria al fin y al cabo. El control de volumen era muy útil cuando queríamos escuchar algo a nivel normal porque algún mandril se lo dio todo antes que tú, o bien, ese ícono con la agenda que nos programaba cosas para hacer en cierto momento sin tener que atender la computadora en ese momento. ¿Alguien dijo… “Defragmentador de disco”?

Bienvenido sea DirectX.

Les puedo comentar las gracias que nos permitió jugar DirectDraw y Direct3D. En ese tiempo, tener una tarjeta aceleradora de gráficas, cualquier cosa infinitamente más cara que una Trident VGA de 8MB, daba para cualquier juego en MS-DOS incluyendo Wolfenstein 3D. Pero cuando cuando DirectX apareció, y muchos de nosotros ni idea para qué era, los videojuegos empezaron a transformarse en entretenimientos más avanzados.

El ejemplo clásico fue FIFA 96, donde por primera vez en mi corta existencia logré jugar un juego de fútbol casi de verdad. La gracia era “Virtual Stadium” la tecnología hacía el estadio y la cancha en un lugar de tres dimensiones en vez de una textura más detrás de los jugadores. Hubo otros juegos más que crearon un mundo más llamativo, como MDK y otros juegos que llegaron años más tarde.

Casi todos los desarrolladores hacían juegos pensando en gráficas VESA y Creative SoundBlaster, algo así como los estándares elegidos por ellos para sus videojuegos. Esto demostraba no sólo que no había estándar impuesto, sino también a que los mismos tenías que programar para cada hardware en específico en muchos casos. Con la llegada de DirectX, los programadores escribían para este API y sería el mismo quien lidiaría con el Hardware, mientras los fabricantes actualizaban los controladores para su hardware y DirectX.

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Caso aparte: Internet Explorer

Internet, en esos años, era tan difícil de acceder como llamar por teléfono celular, la televisión con sonido surround, y la PlayStation. Pero con la inclusión de Internet Explorer, varios usuarios que tenían acceso a ese lugar virtual se encontraron con una nueva opción para mirar la red además de Netscape. Igual se agradecía que existieran dos Accesos Directos para Internet y Bandeja de Entrada en el Escritorio, y aunque la gran mayoría de la población que no tenía Internet nunca supiese para qué servía, igual se merece una mención por intentarlo.

La piedra en el zapato: MS-DOS y BSOD

Yo también pensaba que Windows 95 se parecía más a una GUI por encima de MS-DOS que un sistema operativo grande, algo un poco más evidente con Windows 3.x, pero eso dejó de caer en evidencia cuando MS-DOS pasó a ser a la vista como otro programa más dentro del menú inicio, y quizás fue todo lo que bastó para que la gente pudiese entender que la computación era más fácil una línea de comandos olvidándose de él. Como las cámaras point-n-shoot, aquí era point-n-click. De todas maneras este sistema sólo se preocupaba de arrancar Windows 95, quien después de cargado se hacía cargo de MS-DOS dentro de él.

Esa piedra en el zapato seguía vivo, pero era necesario en esos momentos porque habían muchas aplicaciones en 16-bit dando vuelta y que sólo andaban dentro de una ventana de MS-DOS – menos mal casi todas funcionaban sin problema. Microsoft supo hacerla bien, y con los 32-bit de acceso y LFN logró que dejásemos de lidiar más con “Comple~1.doc”. Ahora sí podías guardar archivos con más de 8 letras – hasta un máximo de 255 – sin confundirte entre dos que comenzaban igual, pero sólo en Windows. No había forma de explicarle a un ser humano porqué no podía encontrar su archivo “Canción de cuna.wav” en MS-DOS o Windows 3.11, pero menos mal Windows 95 dejó muy claro que si le ponías el nombre a algo, con certeza lo encontrarás bajo el mismo nombre. Ahora ser secretaria con muchos documentos era más fácil, por lo menos, era lo que decía una madre de mis amigas cuando el jefe le compró una computadora nueva (ni idea si pagó en carne… con algún asado).

No saques el CD mientras un programa lo está leyendo

La principal crítica de Windows 95 era que al principio era bastante inestable. Alegaba por absolutamente todo, hasta por el mas mínimo error teníamos dos opciones: o reseteábamos el sistema o esperábamos a que el programa culpable terminase de trabajar. CTRL+ALT+SUPR se hizo muy amigo de muchos, y con la ventaja de finalizar esas tareas que no respondían, todavía teníamos opción para no desestabilizar el sistema, pero al final de todo, si Windows no podía leer el disco, igual te tiraría el pantallazo azul de la muerte. Hasta por los disquetes que se leían mal.

En ese tiempo los consumidores finales, esos usuarios que armaban sus propias computadoras, tendrían que lidiar con la inestabilidad. Pero los OEMs eran gente importante para Microsoft, y les tiró 5 versiones de Windows 95, además del famoso “Plus!”, a estos tipos durante los siguientes 2 años. Menos mal hubo gente que supo la artimaña y se conseguía esos discos con apellido “OSR” para colocarlos en su computadora. De hecho, yo recuerdo haber tenido una versión OSR después que la anterior instalación de Windows 95 cayera en la desdicha de Scandisk.

Yo jugaba con el autoexec.bat

MS-DOS no es malo, pero menos mal, en ese tiempo casi todos los juegos que me gustaban eran basados en ese sistema que en Win32. Un día estaba leyendo la Encarta 97 en mi computadora, y sucedió un corte de electricidad en toda mi población. Después de restaurada, y con las ganas de seguir donde me había quedado, lo prendí de nuevo para que ScanDisk me avisara que revisaría el disco por errores. Dicho y hecho, no me preocupé por nada y esperé… esperé… y esperé.

Resultado: Toda la carpeta C:WindowsSystem estaba mala, y como scandisk es de esos chicos porfiados que cree saber qué hace pero en realidad no, terminó por tomar todos esos archivos y dejarlos en la raíz con un formato irreconocible hasta ese entonces, entre ellos, “win.com”, el programa que inicia Windows. Nunca más pude iniciar el sistema operativo, por lo que tuve que vivir varios meses con MS-DOS: dir, attrib, deltree, copy, edit, echo off, format, todos ellos fueron mis amigos, y como sólo funcionaban los juegos, edité el autoexec.bat para saltar inmediatamente a esos programas. Vamos… ¿Quién no lo ha hecho?

Mirabas feo a Windows 95 y se caía, eso era cierto, pero menos mal, luego que mi viejo desembolsara USD$70,11 para que lo repararan, además de ganarme un buen sermón de cosas que ni si quera él podía entender, una versión de Windows OSR llegó – creo haberlo escuchado del mismo técnico – a mi computadora, que se terminó por comportar mucho mejor que antes. El único reparo que tenía era que se les había olvidado formatear el disco, así que me encontré borrando esos archivos rotos del C: que siempre pensé que servirían para algo, y por ese dinero, ahora pienso que era lo mínimo que pudieron haber hecho.

¿Algo ha cambiado?

Durante unas vacaciones de verano llevé a mi familia a una tienda especializada en Mac, para mostrarles que habían computadoras algo más fáciles de usar. Eventualmente me encontré con la inevitable pregunta… “¿Dónde está el botón inicio?”. Luego de eso, los acompañé hacia afuera, mientras pensaba que en realidad, nada ha cambiado durante los últimos años en Windows.

La forma de trabajo del sistema operativo sigue siendo esencialmente el mismo, eso sí con todas las actualizaciones por debajo necesarias con las posibilidades nuevas que el hardware ha creado. Creo que la frase justa para definir lo que dejó Windows 95 es “cambio drástico”, en pro de dejar al usuario con una percepción mucho más amigable del equipo. Desde ahí en adelante todo terminó por evolucionar naturalmente la interfaz y el resto del software.

Es simpático que una barra gris en el fondo de la pantalla haya instaurado las bases de la computación moderna hace 15 años y sólo recibido cambios cosméticos en las versiones siguientes. Windows 98, Windows ME, Windows NT, Windows XP, Vista y 7: Ninguno de ellos ha decido matar al Botón Inicio ni su funcionamiento primordial, menos cómo funcionan las ventanas y cómo percibimos el funcionamiento de los programas.

Windows sigue siendo lo mismo de hace 15 años, y tampoco espero a que cambie. El único pretexto que tendría Microsoft para mostrar un Windows distinto sería con la llegada del multi-touch y 3D, o que misteriosamente todos los ratones y teclados del mundo se quemaran simultáneamente.

Links:
Microsoft Windows (Wikipedia)
VxD (Wikipedia)
First look at Windows 7’s User Interface (Ars Technica)
Windows 95 (Wikipedia)
DirectX (Nebula Red)
DirectX Then and Now (Craig’s Musings)
Bill Gates – DirectX 1995 demonstration Doom video (Google Video)