(146) La escuela JRPG: La historia de Final Fantasy

(146) La escuela JRPG: La historia de Final Fantasy

Los detalles de la saga de JRPGs más famosa del mundo

Hoy en día el género de los RPG es amplio y se ganó un espacio en los estilos de juego.  A pesar que los juegos de rol japoneses (JRPG) no están en su mejor momento, fueron precisamente estos quienes impulsaron esta categoría al lugar que hoy ocupan y gran parte de ese trabajo se debe a Final Fantasy.

Es imposible contar la historia de esta saga sin contar la historia de Square Soft.  Square nació en 1983 y sus esfuerzos se centraron en el Famicom -NES Japonés- a partir de 1985.  Lograron varios éxitos, los más conocidos fuera de Japón fueron Rad Racer y WoldRunner 3D; lograron buenas ventas y se volvieron juegos conocidos sin transformarse en juegos redituables.  Las inversiones de Square no habían dado ganancias y la compañía se acercaba a la banca rota así que, como medida desesperada, apostaron todas sus fichas a un último gran esfuerzo.

La suerte ya estaba echada: Square Soft entraría en la quiebra en 1987 y, como última oportunidad, le encargaron su juego apuesta a un joven de veinte y tantos años, un muchacho que había ingresado años atrás a Square como un empleado part-time, un tal Hironobu Sakaguchi.  El nombre del juego se debe precisamente a la desesperación de la empresa en aquel momento: sería su juego ‘Final’ y Sakaguchi quería que fuese un título de ‘Fantasía’.  Final Fantasy había nacido y estaba claramente influenciado por Dragon Quest (también conocido como Dragon Warrior), el hoy emblemático rival de la saga de Square.

Al ser consultado sobre el tema, Sakaguchi dijo que quería contar historias y no hacer juegos acción, así que el proyecto comenzó con esa visión y un equipo desarrollador conformado por 7 personas.  Entre ellos se encontraban Yoshitaka Amano (diseñador del logo) y Nobuo Uematsu (compositor musical).  Comenzaron a promocionar el juego a través de la revista Family Computer pero no le dieron gran importancia; al contrario, Famitsu vio el potencial de este título y comenzó a darle gran cobertura.  Finalmente el juego apareció a la venta para Famicom el 18 de diciembre de 1987 y sus ventas superaron ampliamente las 200 mil unidades que se habían enviado a las tiendas.  Cuando superaron las 400 mil vendidas, la empresa había logrado salir del mal momento económico y ya pensaban en la segunda parte.

Los RPGs ganaban adeptos en Japón, Dragon Quest y Phantasy Star lanzaban nuevas entregas y Square no quería quedarse atrás. Final Fantasy II se centraría en lo narrativo, en contar una mejor historia con nuevos personajes y no tendría nexos claros con la primera parte.  La segunda parte (que salió a la venta en Japón en diciembre de 1988) no logró el éxito comercial del primero pero ayudó creativa y económicamente a la saga, además que aparecieron elementos clásicos que se mantendrían en el tiempo: es en FFII donde aparecen Wedge y los Chocobos por primera vez.

En Japón Final Fantasy III apareció a la venta para Famicom en abril del 1990 con buenas expectativas -logrando decentes ventas- mientras ya pensaban en el primer Final Fantasy de Super Famicom (Super NES) poco después de haber lanzado al mercado un cartucho bundle de FF+FFII.  En las entregas siguientes apostaron a un movimiento doble: lanzar un nuevo FF para Famicom y otro para Super Famicom… luego notaron que no era una buena decisión económica y se centraron en hacer a FFIV exclusivo para la nueva generación (lanzado en octubre de 1991 en Japón, noviembre del mismo año en América) con el que superaron a la saga Dragon Quest por primera vez. Y es aquí donde comienza el enredo.

El único Final Fantasy que había salido de Japón había sido la primera entrega; el primer juego fue traducido para el occidente por Nintendo y el segundo fue Final Fantasy IV -traducido por Square- comenzando así los movimientos irregulares.  Entonces FFII (América) en realidad es FFIV (Japón), título que tenía una pobre localización, la que dio pie a otra las famosas traducciones en Engrish (mala traducción del japonés al inglés), con historias que poco sentido le hacían al material original, diálogos extraños y mucha censura a detalles que -supuestamente- no serían bien vistos en occidente.

Debido al temor que el público occidental no entendiese la profundidad de los RPG, hicieron cambios profundos a FFII de SNES y posteriormente crearon el primer FF programado exclusivamente para América: Final Fantasy – Mystic Quest.  El título terminó siendo casi un insulto: todos los ítems dentro del juego eran muy baratos, la dificultad era muy baja (la computadora controlaba a casi todos los héroes, menos con el que jugábamos), la linealidad era excesiva y la libertad era casi nula.  Hasta el día de hoy muchos fans encuentran que Mystic Quest es uno de los momentos más raros e incluso insultantes de la saga de Final Fantasy.

La saga volvió a la carga en 1992 con Final Fantasy V para Super Famicom.  El juego tenía un gran nivel de profundidad gracias a un sistema de trabajos y de habilidades y -nuevamente- creyendo que era demasiado para los jugadores occidentales, el título sólo fue comercializado en Japón.  La decepción fue tal que una de las primeras traducciones amateur hechas a un juego fue precisamente la de FFV… y estamos hablando de que dicha traducción se realizó en a 1997.

Final Fantasy VI fue lanzado durante 1994 tanto en Japón como en América (donde fue comercializado como Final Fantasy III) y fue el primero en que Sakaguchi no sería el director; fue relevado por Yoshinori Kitase y Sakaguchi san quedó en la producción.  El juego se desarrollaba en un mundo más tecnológico/místico y contó con una localización algo más precisa y fiel a la historia (aunque varios detalles adultos y los trabajos/roles quedaron fuera debido a las normas de Nintendo en América y de la concepción del público occidental que tenía Square). A pesar de sus detalles, FFVI/III fue el primer juego de la saga en tener un lanzamiento internacional con gran cobertura y hasta hoy es recordado como uno de los mejores juegos de la saga, con una gran carga emotiva y logrando un gran éxito con la critica y con las ventas.

Es aquí donde llegamos a ese momento.  Saben de lo que estoy hablando.  Square pensaba en el cambio, en el salto a la nueva generación, salto que -siguiendo la tradición- no podía ser en una consola que no fuese Nintendo.  Su desarrollo comenzó apenas terminaron con FF VI/III y originalmente aparecería en Super NES (de hecho, muchas de sus ideas terminaron siendo parte de Chrono Trigger).  El deseo de Sakaguchi y Tetsuya Nomura era que el juego tuviese lugar en una gran urbe, en la New York de 1999 con detectives y misterio.  Trabajaron en aquella idea Yoshinori Kitase y Kazushige Nojima, mientras que Nomura se encargó del diseño de personajes y Amano diseño el mapa.  Además el juego contaba con un presupuesto inaudito para la época: ni más ni menos que USD$30 millones.

Trabajaron creando demos en 3D que funcionaron bastante bien pero tenían un pequeño detalle: consumían demasiada memoria.  Por ende, sería imposible de implementar en un sistema que estuviese basado en cartuchos.  Square intentó acercarse a Nintendo por una solución pero la relación entre ambas compañías acabó en muy malos términos y en enero de 1996 anunciaron lo que para muchos era imposible: Final Fantasy VII (y acabando el lío de los números cambiados) aparecería para PlayStation.  El resto es historia: es hasta hoy uno de los juegos más recordados y un clásico indiscutido, la puerta de entrada a los RPG para el público más tradicional y una prueba de que la forma es más que el fondo.  FFVII no vino a cambiar las bases de la saga, pero revolucionó cómo contar y cómo utilizar esos elementos de una manera mucho más efectista y visualmente mucho más pirotécnica.  Las cifras dan cuenta de ello: a los 3 días vendió 2 millones 300 mil unidades en Japón y superó la barrera de los 10 millones sin esfuerzo, transformándose en el juego mejor vendido de la saga.

Y así continuó la historia, con muchos más fans, mayor cobertura y menos secretos.  Le siguió el éxito de FFVIII, la agradable vuelta a las raíces con FFIX, el bullado fracaso de la cinta Final Fantasy: The Spirit Within -donde Square perdió más de USD$120 millones y de cierta manera obligó la fusión con Enix- y la triunfal tromba que fue FFX (primero para PS2 y el segundo FF en ventas después del VII).  Después de eso nada sería igual; el equipo original se desbandó, Sakaguchi se fue de Square Enix, Nobuo Oematsu no continuó haciendo las OST de FF, apareció FF X-2 (…), FF saltó al terreno online con FFXI y varios de los responsables de Vagrant Story tomaron el control en FFXII. Este año apareció a la venta FFXIII, el XIV aparecerá a la venta muy pronto para PC y nada parece detener esta longeva saga.

Sé que muchos detalles quedaron fuera; de hecho la historia tras el desarrollo de cada juego da para hacer una serie de artículos (créanme, da hasta para un par de libros) y es muy agradable el ver cómo los compilados y las reediciones de los juegos clásicos y los que no llegaron a occidente vendieron muy bien.  Por lo mismo y por el gran impacto que ha tenido en la industria: Final Fantasy es una de las sagas más famosas e importantes del mundo de los videojuegos.  Los JRPG ya no tienen el impacto de antaño y han sido desplazados por RPGs más modernos y rápidos como Mass Effect. Sin embargo Final Fantasy es un nombre con tal poder que no puede pasar desapercibido (sin mencionar que cuenta con algunas de las secuencias en CG más conocidas del mundo jugón y muchas de las canciones más populares de las OSTs de gamelandia).

Hay una teoría que dice que nuestro Final Fantasy favorito es el primero que jugamos; muchos aman FFVI debido a que fue el más difundido y popular para SNES, otros idolatran FFVII por su impacto y atemporal encanto, mientras que hay quienes aún vibrán con el opening y el despliegue de FFVIII.  ¿Y su favorito, cuál es?

PD: “Ella” está muerta, asúmanlo.