(105) Nexus One: cuando Google intentó robarse la película

(105) Nexus One: cuando Google intentó robarse la película

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Cuando se analiza un teléfono es virtualmente imposible no confundir el foco y usualmente se termina analizando sus prestaciones: la resolución por aquí, la batería por acá. Si acaso tiene 3G, si las fotos son decentes. En el caso del Google Nexus One todo eso es válido, pero lo que diferenció a este aparato de sus congéneres fue la manera en que Google quiso distribuirlo, amenazando con cambiar el ecosistema de la distribución en su favor.

Un caso como este no se da todos los días, y por eso califica para ser analizado en nuestra colección Bicentenario en Betazeta

Can’t buy me love

El rumor de que “la empresa X va a sacar un teléfono” siempre es sabroso, porque hay mil maneras de concebir un teléfono y se abren grandes espacios para pensar cómo será, qué incluirá, cómo le irá. Si a uno le dicen que General Electric va a sacar un teléfono pensamos en ampolletas, si se rumorea Nestlé va a sacar un teléfono uno se lo imagina de chocolate. Fuera de esos ejemplos absurdos, más de alguno de nuestros lectores recordará cuando se empezó a rumorear la salida de un teléfono Apple.

Fueron meses de rumores, negaciones, filtraciones y muchos  renders absolutamente falsos pero dotados de la extraña belleza de lo improbable. Apple venía al alza, dominando el mercado de los reproductores con los iPod, la venta de música con iTunes, recuperando terreno con los Macbooks, Mac mini y los iMac, así que todos intentaban imaginarse qué ofrecería un teléfono Apple, y si acaso tenía alguna posibilidad de desbancar a los que reinaban en la industria: Nokia, RIM, Sony Ericsson. Al final Apple terminó siendo una fuerza arrolladora que, gracias a un producto bien definido, una campaña de márketing impecable y la explotación al máximo del factor moda, ahora representa el teléfono más influyente del mundo.

Pasaron unos meses y entonces el rumor volvió a sonar pero en otro compás, con otra melodía. Ahora decía “Google va a sacar un teléfono”. Nuevamente todos se preguntaron cómo sería y empezaron a circular esos renders absolutamente falsos, claro que esta vez no tenían la pericia de los que vimos para el iPhone. Pero bueno, esos rumores del 2007 culminaron con un lanzamiento que a la postre resultó muy importante, pero que desilusionó a muchos: Google no estaba lanzando un teléfono, sino un sistema operativo para teléfonos que bautizó como Android.

El tiempo siguió pasando y cada cierto tiempo resurgían los rumores sobre el teléfono de Google. “Imposible” decían algunos, porque Google no maneja el negocio del hardware propio ni a contrata. “Contradictorio” decían otros, porque habiendo liberado Android y en plan de atraer fabricantes, era una señal confusa entrar a competir con ellos como juez y parte. Y Google lo negaba, una y otra vez, pero la gente igual se preguntaba ¿Cómo sería un teléfono de Google? Una empresa tan poderosa, capaz de llevarse por delante a gigantes como Microsoft y Yahoo, daba la impresión de poder sacar el teléfono que quisiera, y arrasar con el resto haciendo gala de su omnipotencia.

Pero Google, querido lector,  no es omnipotente. Una cosa es que tengas dinero para comprar lo que se te ocurra, y otra es que puedas hacer milagros. Google puede comprar un país pequeño si lo desea, pero no puede provocar eclipses ni invertir la rotación de la tierra. Además -contrariamente a la primera película de Christopher Reeve como Superman– hacerlo no retrocede el tiempo (Yo al menos hice esa pregunta cuando la vi). Como dijeron los Beatles, “Can’t buy me love”. Pero en el negocio tech la frontera entre los milagros y las apuestas improbables es difusa. Pero las apuestas seguían y esta vez le apuntaron:  Google decidió apostar.

Presentando el Nexus One

La historia explotó el 30 de diciembre de 2009 cuando se filtraron especificaciones, precio y el aspecto de un aparato que se veía mucho más creíble que los render chanta. 6 días después, el 5 de enero de 2010, fue confirmado en una conferencia que tuvo lugar en el famoso Googleplex de Mountainview, donde Google presentó su teléfono. Meses de rumores quedaban atrás. Hordas de escépticos -entre los que me incluyo- guardaron silencio y se detuvieron a entender qué era exactamente lo que Google ofrecía:

  • Procesador:  Qualcomm QSD 8250 1 GHz alias Snapdragon, basado en ARM
  • Sistema operativo: Android  2.1 alias Eclair  (relámpago en franchute)
  • Pantalla: 3,7″ y resolución (800 x 480. Contraste 100.000:1
  • Tamaño y peso: 119 x 59.8x 11.5 mm, 150 gramos con batería
  • Camera & Flash: 5 megapíxeles, Enfoque automático de 6 cm a infinito, Zoom digital 2X, Flash LED, Captura de video de 720×480 píxeles a 20 fotogramas por segundo o más dependiendo de las condiciones de iluminación
  • Capacidad: 512 MB de Flash, 512 MB de RAM, 4GB Micro SD Card (ampliable a 32 GB)
  • Ubicación: Receptor AGPS, Brújula digital y Acelerómetro
  • Conectividad: Wi-Fi (802.11b/g/n), Bluetooth 2.1 + EDR, Banda UMTS 1/4/8 (2100/AWS/900), HSDPA 7.2Mbps, HSUPA 2Mbps, GSM / EDGE (850, 900, 1800, 1900 MHz).
  • Alimentación y batería: USB, Extraíble de 1400 mAh
    Tiempo de conversación: Hasta 10 horas en 2G, 7 horas en 3G
    Tiempo en espera: Hasta 290 horas en 2G, 250 horas en 3G
    Uso de Internet: Hasta 5 horas en 3G, 6,5 horas con Wi-Fi
    Reproducción de vídeo: 7 horas
    Reproducción de audio: 20 horas
  • Audio: 3,5 mm para auriculares estéreo, micrófono con cancelación de ruido
  • Idioma Teclado: Inglés (EE.UU.), francés (Francia), alemán, italiano, español, portugués (Brasil)

El aparato costaría USD 529 por el equipo libre o USD 180 con contrado en T-Mobile, anticipando que esta misma modalidad se aplicaría en los meses siguientes a Vodafone y Verizon. Pero lo más importante de todo es que  el teléfono no se compraba en tiendas ni a través del operador de telefonía, sino directamente a Google en el sitio google.com/phone, lo cual representaba un cambio de paradigma en el esquema de distribución, y eso nos lleva al siguiente capítulo.

El Modelo de Negocios que pudo ser

Este artículo tiene un título bien directo, porque para nuestro entender Google quiso robarse la película.

Verán, cualquiera puede comprar un teléfono directamente. Tiendas como Amazon los venden desbloqueados y con despacho a todo el mundo. Pero todos sabemos que comprar directo y desbloqueado es caro, usualmente más caro que comprarlo a un operador, que en general subsidia los teléfonos con tal que contrates un plan y firmes un contrato por 18 o 24 meses.

Como dijimos antes, Google ofrecía el Nexus One directo en el mini-sitio google.com/phone, y en él podías comprarlo desbloqueado por USD 529. Pero también podías comprarlo con un plan de T-Mobile que subsidiaba el aparato y lo dejaba en USD 180.

Este último punto es de importancia capital. T-Mobile estaba haciendo lo que hacen todos los proveedores de telefonía, pero aceptó hacerlo a través del mini sitio levantado por Google. Esto es por un lado aprovechar la campaña de Google para dar a conocer el producto sin gastar recursos propios, pero por otro lado era ceder también a Google el protagonismo en la campaña de distribución.

Todos sabemos que Apple ejerció durante los primeros años una posición de poder frente a los operadores de telefonía que aceptaron todas sus condiciones a cambio de ser distribuidores del iPhone. Cuando AT&T se adjudicó la exclusividad en USA aumentó su participación de mercado, pero a cambio debió aceptar condiciones muy duras por parte de Apple, que le pidió un porcentaje de sus ingresos por los planes de telefonía y se reservó los derechos de definir cómo y dónde debía venderse el teléfono. Verizon fue el primero con el que negoció la manzana y simplemente declinó el acuerdo.

La idea de Google era replicar un poco este esquema. A lo mejor no pidiendo plata pero sí definiendo cómo y dónde venderlo: en su mini sitio, claro. Con esto, Google se convertía en un HUB a través del cual pasaban los fabricantes y los operadores. Esto es especialmente importante porque Google ponía la marca pero no estaba fabricando nada: este equipo en particular lo hacía HTC pero el fabricante no tenía mucho que opinar al respecto.

Evidentemente era una apuesta arriesgada: aunque los fabricantes están habituados a ceder el control a los operadores de telefonía, éstos no están para nada habituados a perder protagonismo frente a un intermediario, y en buenas cuentas Google estaba jugando ese papel. Se ponía en medio de HTC y los operadores, pero además en medio entre los operadores y su público, administrando un sistema que les permitía controlar, además, cuántos y quiénes adquirían el aparato y con qué operador.

Es posible pensar que en el mediano plazo  Google aspiraba a que todos los teléfonos equipados con Android pudiesen venderse de la misma manera, que se generara una tienda online en donde todos los teléfonos equipados con Android pudieran adquirirse libres o con plan, y si elegías el plan, pudieras elegir un operador de tu país, y de hecho pudieras comparar el precio de cada uno de forma transparente.

Pero ¿Para qué detenerse ahí? Hay muchos teléfonos más baratos, comúnmente denominados “feature phones” que no tienen un sistema operativo propiamente tal, sino que se manejan a punta de aplicaciones java. Esos teléfonos no tienen un canal de distribución formal sino que son la comparsa en las ofertas de los operadores. A lo mejor Google también pensó en alojar esos teléfonos en su canal de distribución.

Como dijimos antes, existe la percepción de que Google puede hacer todo lo que se proponga. Racionalmente esto no puede ser cierto, pero a lo mejor hasta ellos mismos se creen un poco esa teoría. Ahora que el tiempo ha pasado vemos que ese proyecto no salió como Google se proponía, y que si el Nexus One era la punta de lanza para posicionarse en el rol que hemos descrito, fue una lanza quebrada y la primera víctima fue este aparato. Eso no quiere decir que la idea haya muerto para siempre, pero sí que el Nexus One no será su protagonista.

Despidiendo el Nexus One

Pese a sus impecables características de hardware y software, la verdad la idea no prendió. A lo mejor la gente no entendió bien el canal de distribución, a lo mejor quedó demostrado que Google no puede hacer milagros. No sabríamos decirlo, pero el hecho es que se vendió menos que el disco de Barticiotto. En su primera semana se vendieron 20.000 unidades, algo así como el 1.25% de lo que vendió el iPhone 3 GS en igual lapso.En el primer mes vendió apenas 80.000 unidades y, en marzo, la proyección era de apenas un millón de unidades durante el primer año. Resultó ser extraordinariamente optimista.

Además, no había semana en que no tuvieran algún revés: no pudieron registrar la marca Nexus One, y luego los herederos de Phillip K. Dick amenazaron con demandas por el uso de la palabra Nexus, aunque probablemente era un bluff. Al final de una historia llena de contratiempos, la tercera semana de julio Google confirmó lo que algunos ya vaticinaban. Recibirían su último embarque de Nexus One y luego dejarían de venderlo.

En retrospectiva, Google ha querido posicionar su aventura como “fabricante de teléfonos” con colores de un experimento científico, una plataforma de desarrollo, una supercomputadora de bolsillo y muchas otras cosas… pero a mi gusto eso es un poco caer en negación. Google quiso robarse la película. Ubicarse en el centro de un esquema donde confluyen múltiples actores. Es una posición que, si alguien logra manejarla, le da un poder virtualmente infinito sobre su segmento de la industria -proporcional a su participación de mercado- pero, para lograr manejarla, hay que sortear mil obstáculos.

Google subestimó esos obstáculos. Subestimó el tremendo problema que significa dar soporte a los clientes. Además creyó que bastaba con el soporte por mail y en foros  cuando se trata de un mercado donde el soporte es mayoritariamente telefónico. Aquì entre nos, déjenme decirles que a mi gusto el punto más flaco de Google es el soporte a los usuarios. Cualquier problema, sea con Gmail, Google Adsense, Analytics o lo que se te ocurra más te vale arreglarlo solo porque en los foros y el FAQ no hay nada de ayuda. Pero bueno, en este caso particular, dar soporte por mail y foros generó una enorme base de usuarios indignados que esparcieron el boca a boca y frenaron la difusión del teléfono.

Subestimó la frialdad de las operadoras, que mientras se pelean por ofrecer el iPhone, apenas le dieron boleto al Nexus One. En la práctica, hasta el alicaído Sprint declinó la posibilidad de venderlo, y estamos hablando del cuarto operador en USA, que incluso se la jugó por Palm a mediados del 2009. Para que Sprint te desprecie tienes que andar muy mal.

Finalmente, Google subestimó a sus propios partners, los fabricantes. Sin ir más lejos, Sony Ericsson rechazó fabricar el modelo a pedido para Google, aunque la empresa necesitaba desesperadamente ideas para un teléfono atractivo. Por otro lado, aunque muchos dijeron que si Google sacaba un teléfono -que obviamente usaría Android- le quitaría empuje a los que apoyaban ese sistema operativo,  en cambio ocurrió lo contrario. De hecho, Sprint despreció al Nexus One en parte porque HTC sacó algo mejor, el EVO 4G. Motorola sacó el Droid X y Samsung también subió la apuesta con el i9000 Galaxy S. El modelo de HTC que en buenas cuentas es gemelo del Nexus One, el HTC Desire, era percibido como superior por el público… y eso que era un derivado.

En otras palabras, la existencia, incluso el fracaso de Nexus One obligó a los fabricantes a mejorar, les hizo bien. Esa fue una externalidad positiva de Nexus One, y no es la única. En la práctica hubo muchas externalidades positivas para todos los jugadores. Google logró mostrar su Android 2.2 “Froyo” andando desde el día cero y mostrando todas sus bondades en una plataforma sobre la cual habían tenido un control casi absoluto. El resto de los usuarios  de Android pudo comprobarlo y a su vez empezaron a pedir a los fabricantes de sus móviles (HTC, Samsung, Motorola, Sony Ericsson) actualizaciones para tener Froyo en sus equipos también.

Los fabricantes, que como dijimos subieron su apuesta, aprovecharon esta instancia para renovar sus líneas y HTC fue el más favorecido al tener el terreno preparado para el modelo Desire, en la práctica un Google Nexus One pero sin remarca, con interfaz  HTC Sense UI y algunos cambios menores.  Ya dijimos que Motorola y Samsung, entre otros, sacaron modelos nuevos y mejores corriendo Froyo y hasta el rezagado   Sony Ericsson  se supone que sacará una actualización para el Xperia X10, convirtiéndolo en un equipo más atractivo de lo que ya es.

Parafraseando al Autumn Willow (un personaje de MTG), cada árbol caído alimenta un millar de semillas. En el bosque de la tecnología, esto es absolutamente cierto.