(098) Cómo los teléfonos móviles se han ido convirtiendo en mini PCs

(098) Cómo los teléfonos móviles se han ido convirtiendo en mini PCs

Hace tiempo que los celulares dejaron de ser usados solamente para hablar por voz y enviar mensajes de texto; hoy son usados como comunicadores universales que se sirven de la red de telefonía y además de internet para lograr su propósito, lo cual requiere de una capacidad técnica que los acerca más a una mini-computadora que a un simple móvil. ¿Pero cómo llegamos a eso? Vamos a ver.

¿Solamente hablar?

Inicialmente, y hace varias décadas atrás, los celulares se concibieron con el objetivo de hacer portátil la comunicación de cables a la que estábamos acostumbrados, con Ericsson en los años ’80 creando equipos de un tamaño y peso ridículos para nuestros estándares modernos, los cuales movían las palabras a través de modulación en frecuencia (FM) o bien vía la primera red dedicada 1G (de primera generación) para este acometido exclusivamente.

Así, hasta los años noventa se creció con el sueño de poner en el bolsillo de todos una forma de comunicarse, lo que generó la llegada del estándar GSM (o 2G) y la red que en definitiva haría de los teléfonos móviles una realidad para un gran número de personas.

Pero junto con este anhelo de miniaturizar la telefonía, otros pensadores tenían el mismo deseo por hacer móvil la tecnología de los computadores personales, algo que si bien no se podría lograr a través de PCs y sistemas operativos completos que cupieran en la palma de la mano, sí llegó a través de un formato parecido a lo que hoy conocemos por PDA.

Sería IBM el primero en entender que llevar la computación a un tamaño muy reducido requería de una reformulación en ésta, por lo que en 1992 durante la feria tecnológica COMDEX de Las Vegas se presentó el llamado Simon, un impresionante modelo que sin duda se adelantó demasiado a su época coronándose como el primer smartphone de la historia, otorgando funciones que hasta el momento encontrábamos únicamente en dispositivos pertenecientes al reino de la computación.

El teléfono permitía usar un calendario, reloj, libreta de contactos, bloc de notas, juegos, y hasta daba la posibilidad de enviar y recibir faxes, todo sobre una pantalla táctil y con un procesador hecho a la medida utilizando 1MB de memoria, lo cual sienta las bases para lo que hoy conocemos como smartphone o teléfono inteligente, pues se escapó del formato que la industria entendía y que comprendía únicamente la función de hablar por voz en sus equipos.

Cuando dos tecnologías chocan

Si bien el Simon hizo una propuesta innovadora y por sobre todo muy correcta, serían las PDAs o asistentes personales digitales quienes se aprovecharían del modelo introducido por IBM en 1992, con Apple gestando la idea desde 1984 y llevándola a la realidad con el lanzamiento del MessagePad o también llamado Newton en 1993; una PDA de tomo y lomo que hizo ver en el mundo entero que la computación móvil era una realidad, con estándares y expectativas de funcionamiento ya bien definidas.

Así, e impulsadas principalmente por Apple en 1993 y mucho más tarde por Palm en 1996, las ideas de las PDAs fueron migrando hacia los teléfonos móviles, que si bien no llegaron tal cual como el Simon las estableció en 1992, sí tuvieron protagonistas interesantes que ayudaron al desarrollo de los teléfonos inteligentes y a la masificación de los servicios propios de un PC hacia el bolsillo de las personas.

El Nokia 9000

Inagurando lo que sería la sería la serie de móviles Communicator de la compañía, este modelo fue lanzado en 1996 y su particularidad radica en que después del Simon, fue el segundo smartphone  reconocido por la historia, incluyendo además un teclado físico deslizable como el encontrado en innumerables teléfonos hoy en día, marcando otro hito en el diseño de los smartphones del futuro.

Este equipo también reunía funciones que le eran propias a un PC, como el acceso al correo electrónico, una calculadora, reloj, agenda de contactos y mucho más, todo movido por un procesador Intel 386 corriendo a 24MHz con 8MB de memoria, acercándonos así a descripciones de celulares que bien podrían ser las de una computadora personal.

Desde la ausencia a la consolidación

RIM 850

BlackBerry 5790

Posterior al Nokia 9000 y al IBM Simon, los smartphones no se desarrollaron y el mercado de las PDAs fue evolucionando y tomándose el protagonismo de la computación móvil, relegando a los teléfonos móviles en esta misión. Sería Research In Motion, o más conocida como RIM, quien se interesara seriamente en llevar la inteligencia a los teléfonos presentando en 1998 el RIM 850, que era capaz de manejar el correo electrónico y además poseía un teclado físico QWERTY.

En 1999 aparece la primera BlackBerry (5790), y de ahí en más el crecimiento de estos dispositivos fue algo lento, porque si bien varios modelos sucedieron al RIM 850 y a la BlackBerry, sería recién a finales del año 2004 cuando la compañía creadora de estos modelos revelara que están llegando a un número considerable de suscriptores, al informase que para el mes de octubre tenían más de dos millones de suscriptores a nivel mundial, cifra que durante el 2003 llegó sólo al millón.

Los teléfonos inteligentes se habían transformado en algo masivo, ofreciendo características que transgredían las líneas entre un PC y un simple teléfono, llegándose a usar buenas cantidades de memoria y procesadores Intel y ARM en el camino. El formato ya estaba asumido.

Cae uno y otro se levanta

Nokia N95

La llegada de los smartphones coincidió con la caída de las PDAs, en un siglo 21 que no dejó entrar a dichos dispositivos en su cultura y que en cambio, los reemplazó por un único aparato que además de hacer llamadas podía conectarse a internet: un comunicador universal.

Así, el camino quedó limpio para que los teléfonos móviles reclamaran el trono de la computación portátil en forma definitiva, donde destacó el Palm Treo el 2002, los N-Series de Nokia el año 2005 junto con el mítico N95 durante el 2006 y finalmente, el Apple iPhone el 2007, que sentó las bases para lo que hoy conocemos como smartphone y que curiosamente sería el único en parecerse en su esencia al IBM Simon.

Porque el Simon tuvo claro que era posible mover las funciones de un PC hacia un móvil, presentando además una pantalla táctil que más tarde Apple haría evolucionar a una pantalla multitáctil que sería la base de su éxito, todo gracias a las ganas de ir más allá de la simple comunicación por voz y a la innovación que sería capaz de conjugar todos los servicios bajo un mismo aparato: los smartphones.

¿Qué nos depara el futuro?

El HTC EVO 4G posee una CPU de 1GHz y 512MB de RAM

Actualmente, las aplicaciones en los celulares se han sofisticado y las interfaces de usuario están llenas de animaciones complejas que requieren de una buena capacidad de procesamiento, con un estándar que se mueve entre los 800MHz y 1GHz para la CPU o procesador, junto con desde 128MB hasta 512MB de memoria, almacenamientos que rondan por los 32GB y chips gráficos dedicados que ni las computadoras del pasado tenían.

Pero se quiere llegar aún más allá, convenciéndonos cada vez más de que es posible hacer entrar un computador en el bolsillo y que el rendimiento de estas nuevas máquinas logrará reemplazar cada vez más funciones de los PCs convencionales, sobretodo en lo que a tareas relacionadas con internet se refiere.

Para esto, Motorola ya prometió una CPU corriendo a infartantes 2GHz en un smartphone a finales del 2010, lo cual junto con un procesador gráfico NVIDIA Tegra, harían de este equipo algo que seguramente rendirá más que varios netbooks dando vueltas hoy en día. Además, Qualcomm tendrá listos para inicios del 2011 chips Snapdragon con dos núcleos físicos a una frecuencia de 1.5GHz, los cuales sin duda serán protagonistas de los modelos que veamos el próximo año en las tiendas.

¿Cuál será el límite? ¿Es necesario tener tanto poder de procesamiento en un smartphone? Así como vamos, es de esperarse que las cosas simplemente sigan escalando y que se continúe desarrollando una segunda historia de la computación, esta vez con tamaños más reducidos y con la gestión energética más en mente, pero computación en su raíz.