Patentes del Recuerdo: centrífuga de partos

Patentes del Recuerdo: centrífuga de partos

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Hay partos naturales, partos en el agua, partos por cesárea y también hay trámites que son un parto. Lo que no se ha practicado nunca, en cambio, es un invento patentado en 1965, lo suficientemente llamativo como para dedicarle una pequeña entrada.

Se trata de una especie de camilla giratoria sobre la cual se ubica una mujer a punto de dar a luz. Accionando el mecanismo, la camilla empezará a girar a alta velocidad, generando una aceleración que empuje al bebé hacia el exterior de manera mucho más amigable que mediante el uso de la musculatura, los forceps o las manos de la matrona, y con mayor eficiencia que la mera gravedad. La paciente se pone antes un arnés que haga las veces de red, para que el bebé no salta proyectado al infinito y más allá.

La patente fue presentada por George y Charlotte Blonsky en 1965, y la idea de fondo es solucionar un problema incipiente. Los estudios demostraban, ya en esa época, una frecuencia cada vez mayor de problemas durante el parto natural que impedían traer a un niño al mundo mediante el método clásico. Extrapolando esa situación, dedujeron que en el futuro (o sea nuestro presente) el género femenino se tornaría progresivamente incapaz de enfrentar un parto natural, ya sea por musculatura pélvica insuficiente, porque el biotipo de la mujer del siglo XX tiene las caderas más estrechas, porque los bebés vienen más grandes, o quién sabe.

En opinión del matrimonio Blonsky, ya que nuestra especie se ha tornado progresivamente menos apta a parir en forma natural -de ahí la masificación de las cesáreas- hay que ayudar a la madre natura con un poco de movimiento circular uniforme. Cabe señalar, eso sí, que el trabajo de parto tiene fama de ser de por sí lo suficientemente agotador como para someter a la parturienta a una experiencia tan mareadora como esta mesa. Si hasta James Bond casi murió una vez (en la cinta Moonraker) en un simulador de fuerza centrífuga… o centrípeta, o ambas.

PD: Estamos conscientes de que en rigor la fuerza centrífuga no existe, pero mientras nos ayude a secar la ropa estamos dispuestos a hacer la vista gorda.

Link: Apparatus for Facilitating the Birth of a Child by Centrifugal Force (BoingBoing)