DeathSpank [NB Labs]

DeathSpank [NB Labs]

El héroe de los oprimidos, el vencedor del mal, el dispensador de justicia.

¿Ron Gilbert alguien? el responsable de clásicos como Monkey Island y Maniac Mansion tiene un humor bastante peculiar, tal y como se ha visto en sus trabajos anteriores. Y su particular forma de contar historias se hace presente con todas sus letras en DeathSpank, la nueva creación de Gilbert que llega a Xbox Live y Playstation Network, donde todo es culpa de la pieza de ropa que hace de logotipo del juego.

DeathSpank es un RPG de acción, muy al estilo de Diablo, con su buena dosis de looting, y leveleo. Utilizando un sistema de combate tipo hack’n slash algo sencillo pero eficaz, el héroe se va abriendo paso durante la aventura, en la que también hay una cantidad de ítems bastante extensa y variada, pero con ciertas mecánicas de uso que hacen todo más accesible para quienes no sean tan asiduos al género. Se pueden asignar hasta 4 armas para utilizar al mismo tiempo, y 4 ítems de uso general, y en niveles superiores se da pie a ciertas combinaciones basadas en elementos y armas que pueden ser bastante útiles, aunque la progresión del juego no hace que usarlas sea mandatorio.

DeathSpank es el héroe. Se autoproclama el héroe de los oprimidos, el vencedor del mal; la gente común y corriente se aprovecha de su condición y le solicita ayuda para todo lo que se les antoje, algunas cosas importantes y otra no tanto. Como buen RPG de acción, las quests están a la orden del día, y es obligatorio hacer énfasis en el humor absurdo e irónico que rodea a toda la narrativa en el juego; muy al estilo de Monkey Island, hay algunos diálogos sencillamente hilarantes. El objetivo principal es encontrar El Artefacto, pero en el camino se mezclan huérfanos, demonios que hacen de niñera, un monasterio lleno de monjes poco pacíficos, cerdos con alas de mariposa, y una granjera de nombre Ima Applehole, entre otras linduras; sin mencionar a un villano digno de Lord Farquad. Nada bueno puede salir de ahí, o probablemente todo lo contrario.

Visualmente, Deathspank descansa en un estilo caricaturesco y bien colorido, que se ve muy bien, aunque por momentos los elementos más pequeños podrían ser difíciles de distinguir. El mundo, sin ser de proporciones desorbitadas, da harto espacio para explorar, ya sea buscando algo en particular o por el puro gustito que deja el loot. Mención aparte para la sección sonora: todos los diálogos del juego son hablados, y la caracterización de los personajes es un acierto actoral, aunque con un pero: el juego está íntegramente en inglés, incluyendo los subtítulos.

Lo que, sin ser malo, no es tan bueno, es que la progresión del juego como RPG, por momentos flojea. Un ejemplo: es posible completar el juego sin pasarse por una tienda, ya que de una u otra forma los ítems y las armas necesarias van a llegar sin tener que desembolsar nada de dinero. Esto último no es lógico al ver que precisamente el dinero abunda, y a pesar de que al morir perdemos una buena cantidad, se puede volver a recoger al lugar del deceso. Y en caso que no se pudiera, ni falta que hace.

También hay algunos detalles que es necesario comentar, respecto a la accesibilidad del juego. Existe la opción para equipar de manera automática cualquier ítem que se obtenga y que sea mejor al actual, lo que ya le quita algo de profundidad al sistema. Por supuesto que no es obligatorio y está ahí para el que quiera, pero su existencia es aclaratoria acerca de sus pretensiones. Lo mismo que el Grinder, que transforma automáticamente cualquier ítem indeseado en dinero, sin tener que pasar por una negociación en alguna tienda…

Hay dos cosas que hacen de Deathspank un juego que engancha rápidamente: primero, su narrativa, que no acepta otra cosa que elogios. No se toma nada en serio, y aún así toda la historia es consistente, amén de que hay tópicos que se tratan con una soltura y desparpajo que llega a asustar. Segundo, es que su jugabilidad, más allá de su poca profundidad a nivel de combate, es efectiva, y es difícil llegar a un momento en que el juego se haga cansador. Las misiones no innovan ni mucho menos reinventan el género, pero su diseño es acertado en cuanto a formas. Tal vez las misiones secundarias pidan a gritos algo más de variedad, pero por algo son secundarias, y aún así hay muchas cuya recompensa es bastante jugosa como para dejarlas pasar.

Pero más allá de sus limitaciones y pretensiones, DeathSpank es un juego sobresaliente. Tomando en cuenta su precio (1200 Microsoft Points o 15 dólares), ofrece bastante contenido: la aventura se completa en 8 o 9 horas, dejando algo extra para quienes quieran completar todas las misiones secundarias del juego, o llegar hasta el nivel máximo. De la misma forma, es difícil abstraerse de una propuesta que con unos pequeños ajustes en el futuro -el final deja bien en claro que habrá algo más- puede terminar dando algo muy superior a todo lo bueno que ya es. DeathSpank, más que un clon de Diablo u otros similares, es una parodia al mundo de los demonios y calabozos, pero de esas que hay que tomar en serio.

Lo imperdible:

  • Su narrativa y el humor absurdo marcan la pauta.
  • Visualmente impecable.
  • El trabajo actoral.
  • Hay mucho contenido para lo que vale, y se agradece.
  • ¿El final? en la línea del juego, una forma descarada de anunciar que habrá más DeathSpank.
  • Los cerdos con alas de mariposa.

Lo impresentable:

  • El looting a veces es demasiado generoso. Por lo mismo, dinero a raudales…
  • … y prácticamente inútil.
  • Queda la sensación de que el combate da para algo más.
  • Al menos los subtítulos deberían haber llegado en castellano.
Muy bueno
…más allá de sus limitaciones y pretensiones, DeathSpank es un juego sobresaliente”