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Singularity [NB Labs]

Fuimos un rato al pasado y quedó la escoba

Dicen por ahí que shooters basados en Rusia nunca tienen éxito de gran nivel, pero no significa que también sean malos. Raven Software y Activision lanzaron Singularity, un juego en primera persona que aparenta ser genérico, pero más de alguna sorpresa tiene: el control del tiempo y la materia de una forma innovadora que promete mucha acción mientras te las ingenias para sobrevivir a los incontables cambios temporales.

De Rusia con amor, y E99

Singularity se sitúa en un universo donde la URSS sigue tomado control después de la guerra fría. Unos soldados americanos son enviados a investigar una isla rusa ultrasecreta llamada Katorga-12, donde se realizaban experimentos con el “Elemento 99”, de gran energía pero muy volátil, antes de quedar abandonada.

Eventualmente la isla empieza a portarse de manera rara y gracias al incontrolable poder del elemento se produce una “singularidad” y terminas saltando desde el 2010 al 1950 y viceversa varias veces. Luego vienes a saber que Demichev, el líder Ruso, está en la isla para reiniciar tales experimentos. Entonces, tu tarea es detener su misión de dominación mundial, y para ello usarás el DMT (Dispositivo de Manipulación Temporal) a tu favor.

Puede sonar a cliché, y es cierto, el principio es medio lento y genérico. Puede que a más de alguno le de flojera seguir ya que parece un shooter común y corriente, pero después de un rato la adquisición del DMT mejora el juego. Resulta entretenido hacer burbujas de tiempo para defenderte de tus enemigos, envejecerlos hasta el polvo o transformarlos en mutantes para que luchen por ti. Pero la falta de nuevos desafíos en los en los puzzles le quita algo de espectáculo a este videojuego. Viniendo de una isla donde quedó la escoba, lo mínimo son más sorpresas respecto a qué enfrentar y cómo.

Cuando se trata de viajes en el tiempo siempre está el temor de confundir más de lo necesario, pero aquí no sucede, la historia está bien desarrollada y bien presentada. La introducción de los personajes es un poco brusca, la verdad, pero todo sigue de forma bastante coherente cuando cruzas los planos temporales y vas cambiando la historia. Al principio estarás haciéndote preguntas confusas, pero cerca del final todo se responde.

Decapitando mutantes y soldados

Durante los primeros momentos se siente como otro juego más de acción, pero no se dejen engañar, el DMT es algo que aporta mucho en las batallas, pudiendo tomar elementos para lanzarlos, convertir soldados en mutantes, o incluso crear “burbujas” donde el tiempo se detiene, dejando a los enemigos quedan a merced de las balas. El problema es que muchas de las buenas adiciones llegan bastante tarde. Por otra parte, algunas veces estás casi obligado a usarlo para resolver puzzles como reparar puentes o quitar la rara fauna del lugar, lo que deja de lado los usos creativos al DMT antes que lleguen las más interesantes mejoras.

Hablando de mejoras, también hay un aspecto “RPG” en Singularity. En el camino podrás coleccionar E99, la moneda de cambio para mejorar varios aspectos de las armas, comprar munición, mejorar el DMT, aumentar la salud y otras cosas – aunque siempre me encontré con sólo 1 slot para ocupar en el DMT. Tampoco es algo que abunde, así que lo mejor que podrás hacer será concentrarte en un arma y aumentarla al máximo. También hay cierta libertad para equiparte con las armas que desees cuando llegues a una armería, pero la combinación Metralladora + Fusil prevalece, junto a la mejora total de la burbuja. Mejorar el DMT y tu salud te darán bastante ventaja ante la horda de enemigos que generalmente se hacen difíciles de tratar. Lo “malo” es que estos puestos de mejoras son algo escasos al principio, dejando algunos amontonados sólo para el final. Y las armas, a pesar de tener una buena integración en el juego, las armas y el movimiento “no se sienten bien” como podrías esperar. En otras palabras, la mayoría del armamento se siente “de juguete”.

Es normal perderse en Singularity. El diseño de niveles es un poco confuso y las gráficas algunas veces no ayudan en decirte para dónde debes ir. Algunas veces estarás dando vueltas en el escenario pensando en qué debes hacer para seguir adelante, y con mutantes algo intratables – e “infinitos” en ciertas ocasiones – produce que pierdas el interés después de morir tantas veces. También le falta pulido, hay algunos errores garrafales como morir por una granada al otro lado de la pared, o cuando la pelota de tiempo le da a un parapeto en vez de seguir de largo donde apuntabas. Pero en sí no son problemas mayores.

Un ejemplo de falta garrafal fue cuando me tocó “Huir de las cloacas”. Bien entrado el juego tenía que huir de una especie de arañas que si me tocaban, explotaban. Eran demasiadas y morí tantas veces que me dí por vencido y volví a jugar FIFA. En peras y manzanas, los enfrentamientos con los enemigos están muy desbalanceados ya que , o es todo fácil o es tratar de romper una pared con un pinche de goma. Pero esto empieza a arreglarse como por la segunda mitad del juego, y de alguna forma el exceso de gore compensa toda la frustración.

Pero no todo es acción. Singularity maneja muy bien la atmósfera y el ritmo, especialmente por el sonido. Te pegarás algunos buenos sustos cuando estés en el presente tratando de arreglar las cosas y matando mutantes. La atmósfera está bien desarrollada, especialmente los momentos de tensión, y nunca sabrás lo que te podrás encontrar a la vuelta de la esquina. Hay pocos clichés en ese aspecto.

Si lo que buscas es jugar Singularity con amigos, para ello está el apartado multijugador. Pero no esperen los clásicos modos FPS ni mucho menos alguna especie de progreso o bonos como sucede en Modern Warfare y otros, es una lucha entre soldados y mutantes, cada uno con sus respectivas habilidades a disposición. En sí este único modo multijugador es entretenido de jugar, especialmente controlando algún mutante para hacerle la vida imposible al resto, pero no por muchas horas, el apartado de un jugador sigue siendo el que recibió la máxima prioridad.

Volviendo al presente

Hay que dejar en claro que Singularity no es un juego malo, pero aparentemente Raven intentó hacer muchas cosas y dejó la tarea de perfección para un segundo plano. Podríamos dividir al juego en tres partes, siendo la muy temprana primera y tercera parte mucho mejor elaborada que “la del medio” en casi todos los sentidos. Tiene algo de Half-Life, de RPG y F.E.A.R., bien mezclado por cierto, pero a pesar de estar muy bien hecho Singularity no logra brillar con todo el potencial que tiene. Definitivamente le falta un último pulido.

Lo imperdible:

  • Control del DMT en las últimas etapas
  • Buen manejo del ritmo
  • Los enemigos no son para nada fáciles
  • Los momentos finales le da sentido a toda la historia
  • Gore, fuck yeah.
  • Soldados versus Mutantes

Lo impresentable:

  • El principio es muy genérico y lento
  • A momentos la historia se pone algo “sorpresiva”
  • Armas parecen de juguete
  • El diseño de niveles a veces es confusa
  • En ciertas ocasiones puede frustrarte
  • Sólo un modo multijugador
Interesante
A pesar de estar muy bien hecho Singularity no logra brillar con todo el potencial que tiene”