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Sands of Destruction [NB Labs]

En mundo donde la humanidad ha sido esclavizada por una raza de bestias poderosas, la esperanza ha renacido en Kyle, un joven ingenuo y bondadoso que en un momento de crisis libera un poderoso ataque que despierta el interés de los que están a su alrededor. Desafortunadamente para él, este poder es capaz de acabar con el planeta, razón por la cual el Frente para la Aniquilación del Mundo está buscándolo, pues ellos creen que la única forma de liberar a la humanidad de sus opresores será acabando con todo y con todos. Bajo esta premisa es como Sega nos presenta Sands of Destruction, un clásico juego de rol japonés desarrollado por imageepoch, compañía cuyos miembros han estado detrás de grandísimas producciones como Xenogears, Grandia y Drakengard. ¿Este nuevo título estará al nivel de esas leyendas? Nosotros queríamos pensar que sí, pero después de jugarlo por más de ocho horas descubrimos que todas las buenas ideas se acaban en esta rutina llamada juego de video.

Como ocurre con la gran mayoría de los juegos de rol japoneses, Sands of Destruction no busca reinventar el género o renovarlo, sino que tomas las bases m ás conocidas de este y las usa como escenario para integrar una historia interesante en un reto particularmente olvidable. El título se desarrolla dentro de la fórmula clásica en donde vas de un pueblo a un calabozo y de ahí a otro pueblo, enfrentando peleas al azar de las que obtienes dinero y puntos de experiencia cuando sales victorioso. Cada pueblo tiene sus cuatro personajes caminando por las calles para no verse desolado, además de su hostal y las tiendas. Gráficamente el mundo se ubica en 3D con personajes en dos dimensiones, cuya animación es quizá lo más sobresaliente del aspecto visual del título, pues éstas además de fluidas cuentan con gran detalle.

Dejando la presentación a un lado, tenemos que comentar que uno de los problemas más grandes que tiene este título es su historia, ¿porqué? Primeramente por que ésta se desarrolla de manera truncada a momentos, y se toma demasiado tiempo en volverse lo suficientemente interesante como para que le demos algo de importancia a sus personajes. Desafortunadamente, alrededor de unas cuatro o cinco horas en el juego descubrimos que la trama no levantará más allá de lo que esta ocurriendo en ese momento, teniendo villanos genéricos entrando y saliendo de escena mientras que el equipo del héroe ingenuo, la chava ruda, la chica misteriosa y el animal con problemas de actitud sufren por demostrar el grandísimo valor que tienen como personajes en una propuesta que tiene un rumbo tan fijo que se vuelve aburrida.

Afortunadamente, dentro de sus aciertos y engaños, el modo de juego resulta ser algo que mantiene vivo el interés durante las primeras horas del juego por su complejidad y variedad de opciones, las cuáles le dan un poco más de dinamismo a las peleas por turnos al darle a cada personaje dos tipos de ataques básicos más uno especial, los cuáles pueden realizar en las peleas según sus Battle Points, así como también dos habilidades. Al finalizar las peleas, además de experiencia y dinero se obtienen puntos de personalización con los cuales mejoras a tu gusto a los miembros de tu equipo, dándote la oportunidad de ganar nuevas y más poderosas habilidades, tan fuertes que son capaces de quitarle todo chiste al juego. ¿Cómo es eso? Digamos que un grandísimo error en la dinámica de juego esta en que el número de ataques por turno que tienes por personaje puede llegar a ser hasta tres, lo que aunado a enemigos que a veces pueden llegar a hacerte uno o dos puntos de daño y jefes tan débiles que luego terminas con ellos antes de que éstos se defiendan pues, de pronto el título se vuelve un J-RPG donde lo único que tienes que hacer es apretar el botón de ataque hasta que te canses.

Perdiendo mucha de la estrategia necesaria para darle fuerza o reto a cada pelea, y teniendo una historia tan mal contada que rápidamente se pierde en su solemnidad genérica, Sands of Destruction rápidamente se marca como un juego de rol casi exclusivo para los fanáticos del género. Eso sí, la banda sonora es otra historia puesto que, aunque no supera aquellas composiciones hechas para Chrono Trigger y Xenogears, Yasunori Mitsuda logra entregar piezas memorables en un título que la verdad, no las merece.

Lo Imperdible:

  • Banda sonora y actuación de voz.
  • Animación de personajes principales.
  • Modo de juego dinámico y entretenido.
  • Diseño de calabozos.

Lo Impresentable:

  • Nivel de dificultad es demasiado bajo, no ofrece reto.
  • Historia trunca, muy lineal y mal contada.
  • Desarrollo muy genérico del juego.
  • Sistema de personalización es confuso.
Pasable
…genérico como todo buen JRPG