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Final Fantasy XIII [NB Labs]

Serie renace para una Nueva Generación

Han pasado más de cuatro años y toda una generación de consolas desde que Square Enix produjo una nueva entrega de la versión numerada su serie más exitosa. Como ya se ha hecho costumbre, desde su anuncio, la expectativa creada por Final Fantasy XIII se hizo cada vez más grande y sobretodo, cada día se buscó ver si los recursos que ofrecen los actuales sistemas de juego serían capaces de entregar un título que estuviera al nivel de sus antecesores, o en el mejor de los casos, que marcara a una generación de la misma forma en como lo hizo la séptima entrega. El resultado final ha dado sentimientos encontrados entre los fanáticos, la prensa y la crítica especializada por muchas razones, que van desde el desarrollo de la historia hasta la aplicación del sistema de juego o su presentación gráfica. A final de cuenta, la respuesta a la gran duda sobre si vale la pena el juego o no depende, completamente, del cristal con que se mire…

En órbita alrededor del planeta Pulse tenemos un tipo de satélite señalado como Cocoon, el cuál fue creado por una criaturas llamadas fal’Cie como un paraíso para la humanidad. Estos monstruos mecánicos aseguran la completa libertad del hombre en este lugar, pero para ello deberán estar sometidos a sus reglas y deseos, entre los que destaca el L’Cie, una maldición con la que un fal’Cie marca a un ser humano, quien deberá cumplir un objetivo específico en su vida en determinado tiempo, ya que de otra manera será convertido en un monstruo. Desafortunadamente, cumplir la misión tampoco trae beneficio alguno, puesto que de lograrlo, el L’Cie será transformado en un cristal.

Esta maldición es el gatillo que inicia la historia de Final Fantasy XIII, puesto que en un movimiento para depurar a los habitantes de Cocoon nos encontramos con dos facciones rebeldes que buscan acabar con los fal’Cie. Mientras que un grupo liderado por altanero guerrillero llamado Snow tiene sus intereses políticos –aparentemente- la ex-comandante Lighting tiene motivos personales, puesto que su hermana ha sido marcada como una L’Cie. Siguiendo la regla básica de los juegos de rol japoneses, a este par se une un grupo de personajes excéntricos que van desde el viejo piloto Sazh Katzroy hasta la siempre alegre Oerba Dia Vanille y el melancólico Hope Estheim, un adolescente que le toca ver la muerte de su propia madre apenas unos minutos después de haber entrado a escena.

Aunque el título continúa manejando la dinámica de peleas por turnos, Final Fantasy XIII nos presenta un innovador y complejísimo sistema de juego que se olvida de los puntos de experiencia y magia para darnos la oportunidad de realizar diversas acciones en cada turno. El número y tipo de acciones dependerá de su costo, de tal forma que si tenemos tres puntos por turno y ATAQUE cuesta uno y FIRA cuesta dos, podremos combinar tres ataques físicos o uno de magia y uno físico cuando se active la barra de acción. Conforme se suben niveles de “experiencia” se van obteniendo nuevos tipos de acciones y una mayor cantidad de puntos para utilizarlos, pero para ello el personaje deberá crecer en su Crystarium, un sistema para mejorar sus estadísticas generales y que, a diferencia del que se vio en las entregas X y XII de Final Fantasy, éste es único para cada personaje puesto que en él también se encuentra las habilidades del su rol o trabajo en cada pelea.

Tomando como base los seis trabajo típicos de la serie (Guerrero, Monje, Ladrón, Mago Rojo, Blanco y Negro), Final Fantasy XIII permite que cada personaje pueda tomar los roles de Commando, Ravager, Sentinel, Synergist, Saboteur y Medic; cada uno con habilidades específicas para el combate. Aunque el jugador únicamente controla a un personaje en la batalla, la manera en como programe las acciones de los demás según rol definirán su desempeño y aparte, en un movimiento llamado Paradigm Shift, el jugador podrá cambiar el trabajo de todo su equipo durante la pelea para evolucionar su estrategia. Este detalle es de suma importancia puesto que aunque el modo de juego es accesible (aunque no lo parezca), dominar las acciones y cambio de trabajo se vuelven esenciales para poder lograr mejores puntuaciones en cada enfrentamiento y así, obtener más puntos con los cuáles avanzar en el Crystarium.

No podemos negar que la evolución en el sistema de pelea en Final Fantasy XIII no sólo es grande, sino que resulta retadora y muy interesante una vez que se dominan sus detalles y encontramos los interesantes resultados que logramos con los cambios de Paradigma o la fusión de los personajes con su invocación (Summon o Eidolon), pero hay ciertos detalles en el desarrollo del juego que podrían molestar muchos a los fanáticos. Uno de ellos vendría siendo la forma en como los diferentes niveles del Crystarium están limitados a los puntos en los que se está de la historia, evitando de cierta forma que mejores lo más posible a tus personajes antes de seguir adelante en tu aventura, haciendo que más de una pelea se vuelva un verdadero dolor de cabeza. Por otro lado, el hecho de haber eliminado los pueblos y los personajes manejados por la computadora también le quitaron mucha de la fuerza al título y también, riqueza al mundo en el cuál se desarrolla, haciendo que éste se desarrolle de una manera muy lineal, quizá demasiado para lo que se tiene considerado comúnmente como un juego de rol de nueva generación.

Aun así, el problema más frustrante del juego del juego viene siendo la forma en como es narrada la historia, puesto que aparte de limitar demasiado las acciones del jugador y el control sobre sus personajes, el cambio de una trama a otra no te deja disfrutar las capacidades de tu equipo al máximo. En lo personal, no entendí de qué sirvió que me dieran el Eidolon de Shiva en un momento de la historia, si no iba a poder utilizarlo hasta unas tres o cuatro horas después.

Como lo comentó Yoichi Wada, Presidente de Square Enix, la versión para Xbox 360 del juego fue solicitada directamente por Microsoft, lo cuál le dio un nuevo logro a Final Fantasy XIII, ya que no sólo fue el primer juego de la serie en Alta Definición, sino también el primero que se lanzo simultáneamente en dos consolas. Desafortunadamente, y aunque la presentación gráfica es impactante, al igual que la dirección de arte liderada por Tetsuya Nomura y una impresionante banda sonora compuesta por Masashi Hamauzu y Ryo Yamasaki, la versión para la consola de Microsoft, además de haber sido separa en tres discos, tiene una espantosa compresión gráfica, evidente en los eventos en tiempo real del juego, lo que hace lucir al título un poco apresurado en su producción.

A final de cuentas, y aun con todo lo que se puede escribir o valorar de este título, la verdad más grande esta en el hecho de que por encima de todo, Final Fantasy XIII esta hecho para los fanáticos de la serie, quienes sabrán apreciar su fórmula y evolución de una manera mucho más profunda que aquellos que lo tomen como su primer RPG. Si, mejora en mucho el genérico estilo de los juegos de rol japoneses, pero todavía tiene muchos clichés pegados como para ser un verdadero punto y aparte dentro de su propio género.

Lo Imperdible:

  • Dirección de arte.
  • Presentación gráfica de menús y administración de personajes / recursos.
  • Banda sonora realmente innovadora dentro de la serie.
  • Doblaje, adaptación al inglés.
  • Genial adaptación de los elementos clásicos de la serie.

Lo Impresentable:

  • Pésimo desarrollo narrativo.
  • Pocos elementos que permitan la exploración más allá de un camino pre-establecido.
  • Sistema de juego limitante y poco accesible.
  • Dinámica de juego es rutinaria.
  • No hay desarrollo real de personajes.
Aceptable
…definitivamente no es el mejor de la serie