Facebook y la privacidad, en medio de la tormenta

Facebook y la privacidad, en medio de la tormenta

Facebook está con un verdadero problema entre manos. Al parecer, la privacidad sí vale algo para las personas todavía, a diferencia de lo que parece pensar Mark Zuckerberg. Con llamados de atención de Europa (1 y 2), Alemania yEstados Unidos, ya es hora de que se tomen en serio el tema.

Facebook se las ha arreglado en los últimos años para colmarle la paciencia a muchos de sus usuarios, sobre todo quienes llevan años en internet y que tienen sus ideas claras sobre cómo deben compartirse los datos personales en la red de redes. Pero pese a ello, la compañía no parece querer dejar de experimentar con la base de datos gigante que ha construido a lo largo de los años.

Privacidad

Una de las primeras alertas fue Beacon: un sistema que permitía que tus amigos vieran tus últimas compras hechas con tu tarjeta de crédito. ¿Te compraste una Playboy? Ahora tu novia y tu mamá lo saben. ¡Gracias Facebook!

Como era de esperarse, Facebook tuvo que retractarse y eliminar Beacon rápidamente. Pero la idea de utilizar los datos de la gente de formas “creativas” ya estaba instalada.

Siguiendo esta línea, las políticas de privacidad de la empresa han ido ajustándose, volviéndose contínuamente más y más complejas. Es así como en 2005 el documento de privacidad tenía un total de 1.004 palabras, para llegar a 2010 con 5.830 palabras en total. Una infografía completa de la complejidad de estas políticas y del laberinto que es pasar por 50 alternativas de ajuste 170 opciones para configurar la privacidad está disponible en el New York Times, ilustrando muy bien cuán difícil se ha vuelto revisar este tema.

Para colmo, la alternativa predeterminada de los perfiles es que la información que pones ahí es pública, a menos que indiques lo contrario (pasando por las 50 alternativas, en lugar de venir configurado a privado, y poder abrir tus datos si es que así lo quieres).

Una de las últimas “bombas” fue el lanzamiento del “open graph“, que permite que otros sitios con los que Facebook se asoció puedan ver información de personas, como sus gustos y preferencias. Por ejemplo, el sitio de música Pandora permitirá que entres usando tu cuenta de Facebook. Al hacer eso, Pandora podrá revisar la información de tus gustos, y ofrecerte música de acuerdo a eso.

Eso, sumado al bug del chat, que permitía que tus amigos pudiesen ver tus chateos sin que te dieras ni cuenta.

Reacciones

Los constantes cambios han causado la irritabilidad de muchos. Algunos se quejan directamente en el mismo Facebook, mientras otros han decidido simplemente cerrar su cuenta.

Mientras tanto, a un grupo de estudiantes de la Universidad de Nueva York se les ocurrió crear un “anti-Facebook” llamado Diáspora, cuyo lema es: “un servidor web open source que pone a los individuos en control de sus datos”. En 19 días han recolectado más de US$100.000 en el sitio Kickstarter, donde personas donan recursos para ayudar a diferentes proyectos a partir.

En Google, por otro lado, basta con escribir “dele” y la primera opción que aparece es “delete Facebook account“, lo que da para pensar que ya no se trata de un pequeño grupo el que está pensando en hacer algo respecto de esta red social.

Lamentablemente, salirse es más difícil de lo que parece.

Personalmente entré a Facebook el año 2006, cuando me llegó un correo de unos amigos que viven en Sudáfrica y que pensaban que era una excelente alternativa para mantener el contacto. Estando a miles de kilómetros, era una buena idea. Podríamos ver las fotos de la vida de cada uno, saludarnos para los cumpleaños, y seguir sabiendo cómo estábamos de una forma más fácil y sobre todo, cómoda.

Y efectivamente, es una buena herramienta, y es por ello que es tan difícil dejarla. Ahí están las fotos de la familia, los amigos del colegio, la gente que vive lejos, etc. Y si te vas, el contacto con todos ellos se hace complicado.

Sin embargo, si alguna alternativa como Diáspora se vuelve popular, y tus contactos se movieran hacia allá, quizás la complicación no sería tanta.

Por mientras, las opciones son dos: irse, o esperar que Facebook entre en razón y que la anunciada reunión pueda rendir algún fruto.

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