Splinter Cell: Conviction [NB Labs] Splinter Cell: Conviction [NB Labs]

El nuevo viejo Sam Fisher, las mismas convicciones.

Splinter Cell: Conviction [NB Labs]

El nuevo viejo Sam Fisher, las mismas convicciones.

Generalmente, en sagas establecidas y que llevan unas cuantas entregas, son pocos los cambios que se hacen más allá de cierto refinamiento aquí y allá, y paramos de contar. Haciendo una lectura bien rápida, podría decirse que la asociación generelizada por parte del público entre nombre y mecánica es lo que impide un reacomodo de las fórmulas, y de la misma manera, cualquiera en su sano juicio intentaría hacere el quite a riesgos innecesarios.

Obviamente hay casos y casos, pero por no quedarse sin un ejemplo, los Resident Evil numerados pre y post 4 son el reflejo exacto y contrario de lo expuesto en el párrafo anterior; el mismo sirve para darle un marco espacio-temporal mas o menos acertado a la nueva aventura de Sam Fisher en un juego de video.

En Conviction, tenemos a un Fisher disfrutando -sufriendo- sus años de retiro, situación forzada por los tristes eventos sucedidos en los juegos anteriores. Como es de esperarse, se le solicita volver a hacer uso de sus habilidades de agente letal gracias a un argumento que, a riesgo de caer en ciertos clichés típicos de Hollywood, funciona muy bien en su leimotiv y resaltando, por sobre todo, las habilidades de el o los guionistas para enlazar acontecimientos previos, sin que el arco argumental termine siendo prohibitivo para quien no conozca la historia ni el background de Sam Fisher.

De lleno en el plano jugable, se dejan ver ciertos tweaks que dependiendo de la percepción subjetiva de un jugador en particular pueden parecer mejores o peores, respecto a capítulos anteriores de Splinter Cell. Y es que el acercamiento de Conviction definitivamente se ha simplificado, pero sin alterar su núcleo ni sus señas de identidad. Quizás sea una situación favorecida por el guión, el hecho de que Sam Fisher ya no esté sujeto a órdenes de superiores ni actúe en representación de nadie más que de él, y de la misma forma que el resultado de sus acciones responda a necesidades personales, descarta automáticamente cualquier remordimiento o vuelta atrás. Cada nivel dentro del juego se resume en “llegar de A a B”, y la forma en que lo hagamos es absolutamente abierta; obviamente, aprovechar las bondades de un juego de sigilo implican decantarse por utilizar el entorno, coberturas incluídas, para hacerle justicia a las habilidades excepcionales de Sam Fisher, pero ¿qué impide tomar un subfusil y avanzar por un nivel barriendo con todo y con todos, sin preocuparse de que la presencia del ex agente pase desapercibida?

Nada. De la misma forma, no puede haber nada más satisfactorio en Splinter Cell: Conviction, que jugar a ser invisible. Hay un punto en específico relativo a esa forma de encarar la acción, que va de la mano con el apartado técnico: la utilización de la iluminación es sencillamente magnífica, con muchas fuentes de luz que pueden ser apagadas a punta de pistola, y que afectan a prácticamente todos los objetos y sus respectivas sombras; una linda e interactiva forma de ir preparando el escenario para que Sam Fisher haga de las suyas. Ya no se trata de solo utilizar los escondites y las sombras predeterminadas por el diseñador del nivel, sino que nosotros mismos podemos crearnos nuestro propio entorno, de acuerdo a como queramos colarnos a ese sector lleno de tipos nerviosillos y con armas de gatillo fácil. Aumentando la inmersión, son las mismas paredes de los edificios que sirven como telón donde se proyectan los objetivos y pasos a seguir durante la aventura, flashbacks y cinemáticas que enlazan eventos anteriores, partes de la historia actual y futura, e incluso simples palabras; casi una extensión de la conciencia y los pensamientos de Sam Fisher.

Quizás en el afán de escapar del nicho elitista, y mirándolo con lupa, se llega demasiado lejos en simplificar las situaciones. La nueva mecánica de marcar y ejecutar enemigos está bien planteada, y se hace forma limpia y simple, pero termina siendo demasiado ventajosa; tal vez por lo mismo, para su uso es requisito ejecutar primero una eliminación cuerpo a cuerpo, algo que no destaca por su complejidad. Lo recomendable en este caso es moverse la mayor parte del tiempo en la dificultad más alta, una vez completado el tutorial o dominados los controles, lo que ocurra primero.

Puntualizando aun más lo relativo a la dificultad de Conviction, queda la sensación de que el equipo detrás del juego está consciente de que es un flanco débil; de ahi que la inclusión de un modo cooperativo puede deducirse fácilmente como respuesta al resultado final de la campaña. Ya sea a través de Xbox Live o pantalla dividida, las reglas del juego en cooperativo no cambian respecto al modo principal, pero si recompensan actuar con sigilo y pasar desapercibido. Punto aparte, agregan otro par de horas de duración al juego.

Da la sensación que Splinter Cell: Conviction, fue concebido como un campo de pruebas, un tanteo de terreno para generar o intentar un cambio en la saga, evitar el desgaste de la fórmula, y de paso, atraer a nuevas audiencias. En su ejecución, hay algunas debilidades que es necesario comentar: gráficamente existen algunos contrastes, y si bien el conjunto visual es eficaz, peca de detalles feos provocados principalmente por un motor antiguo y una resolución de 576p en su versión de Xbox 360, aunque todo eso es subsanado con el excelente manejo de iluminación en general. Y por la ya mencionada duración del modo de campaña se hace necesario complementarlo con las misiones cooperativas -dicho sea de paso, también pueden ser jugadas por un jugador en solitario.

Detalles a un lado, a no confundirse: Splinter Cell: Conviction es un juego muy por encima de la media. De la suma de su narrativa, de la inmersión que ofrece, y de su concepto general que en ningún momento se ve opacado por su sencillez, se crea una sinergia positiva que se redondea en una experiencia mono y multijugador digna del mejor Splinter Cell. En ningún momento reniega de sus orígenes, y a su vez es suficientemente flexible para convertir al jugador menos entrenado en el agente más experimentado y letal. Por más retirado, olvidado, y golpeado que se encuentre; Sam Fisher sigue siendo un hombre de convicciones.

Lo imperdible:

  • La iluminación y su utilización dentro del juego.
  • Su narrativa no tiene casi fallos y funciona de manera impecable.
  • La mecánica de marcar y ejecutar es excelente.
  • La flexibilidad jugable que ofrece, más allá de sus limitaciones.
  • El uso de flashbacks e imágenes dentro del mismo escenario son un verdadero aporte a la inmersión del juego.
  • El modo cooperativo termina siendo un excelente agregado al conjunto.

Lo impresentable:

  • Relativamente corto, y debió haber sido algo más difícil.
  • El arsenal, fuera de las pistolas y el silenciador, puede llegar a ser absolutamente testimonial.
  • La renovada versión de Sam Fisher tal vez no sea del agrado de los fans mas antiguos.
Sobresaliente
…Splinter Cell: Conviction es un juego muy por encima de la media”