Nokia N900 [W Labs]

Asi, si. El Nokia N900 es la primera muestra en mucho tiempo de que Nokia sabe a qué competidores se enfrenta hoy en día en el mundo smartphone. Una apuesta de verdad por estar a la altura del resto tanto en hardware como en software. Sin faltar aquí al respeto a otros integrantes de la serie N, pero eran ya varios años de terminales que solían quedarse cortos por una u otra faceta (cuando no por las dos). Algo que quizás se hubiese demorado más todavía de no ser por la presencia de Maemo 5 como sistema operativo en este teléfono.

Si no fuese porque decir Symbian es prácticamente decir Nokia, sería precísamente la primera quien debería estar más preocupada con la existencia del N900. Hay quien tiene más que suficiente con la básica experiencia de usuario de S60, pero siendo objetivos hay que admitir que Maemo juega en una liga superior. Y para más inri, el equipamiento como ordenador de bolsillo del N900 es mucho más capaz que el que podemos encontrar en otros buques insignia como el mismo Nokia N97. Sencillamente es como comparar productos de décadas distintas.

Claro que no todo iba a ser perfecto. De todos sus defectos, el más destacable del Nokia N900 es uno en el que los finlandeses no suelen fallar: la autonomía. Si lo normal en los smartphones táctiles actuales es recargar la batería a diario, en el caso que nos ocupa también. Con la diferencia de que el término “diario” aquí se traduce como “varias veces al día”. De no ser por ello, este W Lab hubiese sido casi un paseo triunfal para el N900. Como siempre, empezaremos fijándonos en su diseño como carta de presentación, para luego ir entrando en cuestiones más técnicas.

El ladrillo original


El Nokia N900 es una peligrosa arma arrojadiza, de ésas que duelen de verdad si se te caen en el dedo chico del pie. Hablamos de un teléfono de 181 gramos de peso, y que en términos de grosor supone volver a los tiempos del N95, con unas dimensiones de 110,9 x 59,8 x 18/19,55 mm. Se presenta en el ya clásico formato de pantalla panorámica con teclado QWERTY deslizante, pero sin la posición ergonómica de la pantalla ni las teclas separadas del N97 o el N97 Mini, como podemos observar en la imagen comparativa inferior. En esta ocasión encontramos teclas bien juntitas y de poco recorrido al presionar, ligeramente convadas hacia arriba para hacerse notar bajo la llema del pulgar. Como siempre, el entrenamiento hace que podamos desarrollar velocidades de escritura bastante rápidas.

Comparación entre el teclado del Nokia N97 Mini (arriba) y del Nokia N900 (abajo)

Al conjunto se le añade un marco de pantalla de tacto metálico y abundancia de materiales plásticos en la carcasa trasera, donde destaca la presencia de un protector deslizante para la cámara, a su vez rodeada por una pata fijada con bisagras para apoyar el equipo al estilo de un marco digital. La cara frontal no incluye ningún botón clásico, quedando éstos repartidos por su perímetro (control de volumen/zoom, tecla de encendido, botón disparador, control de bloqueo/desbloqueo de la pantalla y un stylus ensartado en una esquina), junto con las conexiones estándar microUSB para recarga y conectividad con el ordenador y la salida AV de 3,5 mm, pensada tanto para auriculares como para un cable para TV que viene incluido en la caja.

Sólo cuenta con el acabado negro que vemos en las imágenes, y por supuesto no le faltan el sensor de proximidad y la cámara secundaria para videollamadas flanqueando al auricular. Sus detalles visuales se cierran con unos altavoces estéreo integrados y un piloto LED que parpadea en blanco constantemente con el terminal encendido, cambiando a color azul cuando tenemos una llamada perdida o algún mensaje sin leer, y emplea el naranja y el verde para instarnos a cargar la batería e indicar el estado de recarga una vez que lo hemos conectado a la corriente o a su batería externa, también incluida en la caja y en la que nos pararemos más adelante.

Pantalla dura, pero rápida

La pantalla del Nokia N900 es generosa en tamaño y resolución, con 3,5 pulgadas de diagonal y 800 x 480 píxeles en posición panorámica. Una posición que, advertencia para navegantes, hay que mantener casi siempre, pues casi toda la interfaz está pensada para este tipo de visualización y sin posibilidad de rotarla. Sólo cuando accedemos al apartado de llamadas y contactos la interfaz del N900 se presenta con el esquema normal en un teléfono: visualización en vertical, para que podamos sostenerlo cómodamente con una sola mano y pulsar la pantalla con el pulgar, quedando el auricular arriba y el micrófono abajo para llevárnoslo rápidamente a la oreja.

Dicho de otra forma, el Nokia N900 requiere ser usado la mayor parte del tiempo con las dos manos y en posición apaisada, como sugiere la orientación de los rótulos identificativos de la marca y el modelo. Un detalle que a unos les parecerá anecdótico y para otros resultará completamente antinatural. Lo cierto es que todo el terminal nos incita a sujetarlo siempre así, pues hasta el control de bloqueo/desbloqueo de pantalla es tremendamente más fácil de accionar si lo tenemos a la derecha que abajo. Sinceramente no nos parece la mejor para un móvil, aunque como todo es cuestión de acostumbrarse. Al menos, salvado este escollo encontramos una interfaz completa, eficaz y con aceleración gráfica 3D.

Esta última se hace notar desde el momento en que encendemos el equipo y vemos la habitual escena del logotipo de Nokia junto a dos manos estrechándose. La pantalla no deja de ser resistiva y sin posibilidades multitáctiles, con la consecuente necesidad de pulsar firmemente y apuntando bien, pero las respuestas son inmediatas y las transiciones muy fluidas, mejorando enormemente la comodidad habitual en las pantallas de otros Nokia. Quizás por ello la pantalla del N900 tenga una respuesta háptica mucho más leve de lo habitual en la firma finlandesa. Ahora sólo notamos vibraciones muy leves bajo las yemas de los dedos y los sonidos son muy suaves, con cierto aire minimalista (cuando cerramos una aplicación y ésta es tragada por el vacío, oímos un efecto de succión muy sutil, por poner un ejemplo).

El stylus está ahí para quien quiera y/o necesite usarlo, pero en líneas generales los dedos son suficientes para hacerlo todo. A todo esto se le añade un navegador web que acepta los clásicos gestos de un sólo dedo (doble pulsación para acercar o alejar el zoom, algo que podemos hacer de forma regulada trazando círculos). Y aunque esté ausente la mayor parte del tiempo, el acelerómetro con auto-rotacion sí que está disponible a la hora de visualizar fotos. A partir de esta base nos encontramos con una interfaz que imita en algunas soluciones a Android y WebOS, aunque mantiene una personalidad distinta a lo que podemos encontrar en otros terminales. Nada mejor que verlo en acción, así que aquí va el primer vídeo con Maemo 5 en acción sobre la pantalla del Nokia N900.

Interfaz libre y multitarea

Deslizarse lateralmente por varias pantallas principales, dispuestas en realidad como una única pantalla principal muy ancha, es una de las soluciones que más estamos viendo últimamente en los smartphones. El Nokia N900 presenta cuatro vistas principales, y como sucede en Android la imagen de fondo se desliza ligeramente al movernos por ellas. Como no podía ser de otra forma, todo este espacio está pensado para que el usuario ubique a su libre albedrío una buena cantidad de iconos y widgets: sencillos accesos directos a aplicaciones, favoritos de Internet, contactos con su correspondiente foto y subprogramas.

Estos últimos son los que podemos considerar realmente widgets, y muchos de ellos se actualizan en tiempo real mientras el teléfono está ocupado en otras cosas, como pasa con las previsualizaciones de  Facebook, Nokia Maps o el Calendario. A diferencia de otros sistemas operativos, su ubicación es completamente libre, tanto que incluso unos pueden superponerse a otros. Lo malo de esto es que no disponemos de ninguna ordenación predeterminada. Debemos colocarlo todo manualmente y a veces hay que apuntar mucho si queremos seguir algún tipo de disposición lógica (por ejemplo, una cuadrícula). Como parte positiva, podemos comprimir mucho los elementos en pantalla si así lo deseamos.

Elementos que mejoran lo habitual en Symbian, como pasa con la multitarea. En Maemo 5 sí que podemos mantener varias aplicaciones abiertas y funcionando al mismo tiempo. Nosotros hemos llegado a abrir 20 a la vez y el terminal tenía pinta de seguir admitiendo más, aunque hay que admitir que con tanto programa abierto su rendimiento bajaba un poco. Para acceder a esta vista multitarea, que también agrupa notificaciones como los SMS recibidos, pinchamos en la esquina superior izquierda de la pantalla, que también sirve para acceder al habitual menú de aplicaciones en cuadrícula.

Todo esto es posible no sólo gracias a Maemo, sino también a elementos del hardware como el procesador ARM Cortex A8 a 600 MHz o sus 256 MB de memoria RAM. No son ni de lejos las mejores marcas del mercado, pero sí que es lo más avanzado visto hasta ahora en los N Series, en los que Nokia suele apostar por componentes más sencillos, sin multitarea y con una interfaz mucho más simple, con una sola pantalla principal y unas velocidades de trabajo notoriamente inferiores. Quizás todavía falte una buena cantidad y variedad de aplicaciones, que en el caso del N900 pueden conseguirse de tres formas distintas.

Podriamos empezar por Ovi Store, donde apenas encontramos una cincuentena de aplicaciones y juegos. En Maemo Select, que reúne todas las de Ovi y otras exclusivas para Maemo, la cosa no mejora mucho. En ambos casos, hablamos de tiendas a las que se accede desde el navegador web, y donde al menos la mayoría de lo disponible es gratuito. La tercera vía consiste en abrir el Administrador de Aplicaciones y acceder a un listado categorizado (Red, Educación, Escritorio, Juegos, Multimedia…) que contiene unas doscientas aplicaciones gratuitas, muchas de ellas también disponibles en Ovi y Maemo Select.

Es poco, y lo mejor sería tener todas las aplicaciones en una sola plataforma de acceso unificada. Claro que seguramente tengamos que esperar un tiempo para que Nokia se tome en serio el tema de las aplicaciones para Maemo, pues de momento el N900 es el único terminal que lleva su última versión. Este año, por lo que parece, sólo habrá un nuevo Nokia con Maemo 5, así que igual tenemos que esperar sentados todavía bastantes meses.

Más y menos que un teléfono

El Nokia N900 proporciona la mágica cifra de 32 GB de almacenamiento integrado, como siempre ampliables por tarjetas de memoria microSD. La ranura para tarjetas es interna, aunque teniendo en cuenta que el equipo por sí solo proporciona espacio de sobra para la mayoría de usuarios, tampoco se lo vamos a tener especialmente en cuenta. En la parte inalámbrica no falta casi nada, pues para empezar podemos conectarnos a Internet por Wi-Fi y HSDPA, pudiendo desarrollar esta última velocidades de hasta 10 Mbps de bajada y 2 Mbps de subida. Lógicamente, este depende de la cobertura. En nuestras pruebas, realizadas siempre en núcleos urbanos, se ha movido de forma más o menos constante en 4 Mbps de bajada y 1 Mbps de subida, que no está nada mal para un móvil.

No le faltan tampoco la conexión Bluetooth 2.1 y el GPS integrado, apoyado sobre Ovi Maps pero todavía no en su última versión con navegación gratuita. De hecho, los mapas disponibles para el N900 son algo más sencillos que los que hasta hace poco llevaban por defecto otros terminales como el N97. Por ejemplo, no tenemos visualización en 3D. (la visualización 3D se activa a través de un icono que nos pemite variar la perspectiva) Esperemos que Nokia lance pronto una actualización en este sentido, pues sus mapas son hoy por hoy la mejor opción de navegación en el sector de la telefonía móvil, y un buque insignia como el N900 debería aprovecharse de ello.

Como teléfono propiamente dicho, este GSM cuatribanda (850/900/1800/1900 MHz) se comporta de forma excelente en lo que a cobertura y nitidez de sonido se refiere. Lo curioso es que no tiene algunas funciones que uno puede encontrar en prácticamente cualquier teléfono 3G. Y no hablamos de la videollamada, sino de los mensajes multimedia (MMS). Vale que no es una función muy usada, pero si somos rigurosos conviene señalarlo (como apuntan en los comentarios, ya existe una aplicación llamada fMMS que soluciona esta papeleta). Tampoco puede hacer algo tan sencillo como asignar a cada contacto un tono de melodía distinto. Aún así, la balanza de virtudes y defectos de este equipo se inclina claramente a favor de las primeras, pero no deja de ser paradójico que este N900 pase olímpicamente de funciones tan sencillas.

Navegadores web para elegir

Mucho se ha hablado del lanzamiento de Firefox for Mobile para el Nokia N900. Por ser la versión definitiva para móviles de un navegador ya emblemático, y que además incluye novedades interesantes como soporte para HTML5. Pero el navegador que usa por defecto este equipo se llama Maemo Browser, y lo cierto es que, hoy por hoy, es una pieza de software más optimizada que la versión móvil de Firefox. Sus tiempos de carga son ligeramente más rápidos y el scroll algo más fluido, aunque sin llegar a la altura de Opera o Safari.

Ambos navegadores cuentan, por supuesto, con soporte Flash, y no sólo para los vídeos incrustados de YouTube, sino también para los de Vimeo o Daily Motion. De la misma forma, también es posible entrar a los minijuegos de Facebook, por poner un ejemplo cotidiano. Donde Maemo Browser gana la partida es en aspectos como el zoom gestual dibujando círculos con el dedo, una opción muchos más cómoda y gradual que el “doble clic” que tenemos que usar en Firefox. Como curiosidad, Maemo Browser también nos permite usar un puntero con el aspecto clásico del de un PC, arrastrando un dedo desde un lateral de la pantalla hacia su interior.

Y destacamos lo de curiosidad, pues por desgracia este puntero no sirve para copiar texto, sino sólo para seleccionarlo. Es como si se hubiesen olvidado de programar esta última función (activado el puntero, podemos seleccionar el texto y luego copiarlo y pegarlo con las clásicas combinaciones Ctrl + C y Ctrl + V del teclado) Volviendo a Firefox, quizás lo más interesante sea que tenemos algunas funciones mucho más accesibles. Si arrastramos el dedo hacia los lados, la visualización supera el marco de la página web que estemos viendo para mostrarnos las pestañas abiertas o el acceso al menú de Ajustes. Lástima que tengamos que usarlos sobre una pantalla resistiva, pues en ambos casos estamos ante navegadores que ganarían enteros en pantallas capacitivas como la del iPhone o el Nokia X6.

En cuanto al correo electrónico, nos hemos llevado un pequeño disgusto al comprobar que hay que configurar todos los parámetros manualmente. Una vez completado, el Push Email funciona a las mil maravillas, pero por desgracia no todo es tan sencillo como introducir nuestra dirección de correo y contraseña para que el terminal lo haga tódo el solito. En lugar de ello, tenemos que ir estableciendo todos los parámetros uno por uno, algo bastante tedioso, sobre todo cuando se hace por primera vez.

Buen multimedia de bolsillo

Como siempre, Nokia nos brinda una cámara de bastante calidad para lo que actualmente se puede montar en un teléfono móvil. Los finlandeses no están participando tan activamente como el resto de fabricantes en la loca carrera de los megapíxeles, y con bastante buen criterio (de nada sirven más píxeles si el tamaño del sensor es el mismo, y de hecho pueden llegar a ser contraproducentes). El Nokia N900 recurre a la habitual fórmula de 5 megapíxeles de resolución con óptica Carl Zeiss y lentes Tessar con aperturas f2.8-5.2, aderezadas con un flash LED dual y autoenfoque. Este último es ligeramente más lento de lo acostumbrado en otros N Series, aunque la diferencia no es demasiado traumática.

El zoom digital se queda en 3x. Tampoco es que haga falta más, pues si aumentásemos más la calidad de las imagénes se haría inaceptable. Nos ha sorprendido gratamente la nitidez con la que podemos trabajar en macro, como podemos observar en la primera de las fotos de ejemplo. En cualquier caso, y como siempre, todo depende de la luz. Si nuestro amigo el sol colabora, el N900 puede sustituir perfectamente a una cámara compacta. Incluso en interiores bien iluminados, como un bar con lámparas y otras fuentes de luz artificial, sus resultados son bastante aceptables. A partir de aquí, no podemos pedirle peras al olmo.

Exterior (día nublado), luz natural, sin flash, macro

Exterior (día nublado), luz natural, sin flash, auto, zoom 2x

Interior, luz artificial, flash con reducción de ojos rojos, auto

Exterior (atardecer nublado), luz natural, sin flash, balance de blancos nublado, exposición -1, ISO 400, zoom 3x

En condiciones penumbrosas, el autoenfoque no llega a completarse la mitad de las veces. Por mucho que elijamos manualmente la sensibilidad ISO o la exposición. Al menos, sus resultados fotográficos son muy superiores a los que consigue al grabar vídeo en este tipo de situaciones . Y esto es así porque el foco de vídeo (la gran excusa para no usar flash de xenon en los móviles, aparte de la autonomía) aporta menos que una cerilla encendida en la oscuridad completa. En exteriores, usar el N900 como videocámara es un acto casi inútil cuando comienza a anochecer. En las horas previas, podemos obtener tomas correctas, aunque de momento Nokia no da el paso a la alta definición, estirando un poco la anchura de la resolución para quedarse en 800 x 480 píxeles a 25 fps.

El reproductor multimedia cumple con lo habitual en la compatibilidad de formatos (MP3, AAC, WMA, WAV, MP4, AVI, WMV, 3GP, H.263, H.264, MPEG4, XviD), y la salida universal de auriculares nos permite usar cualquier pareja de “cascos” (en la caja vienen unos de tipo “in-ear”, con su correspondiente membrana de plástico semitransparente para que sea menos traumático introducirlos parcialmente en el oído). La calidad de sonido está a la altura de cualquier MP3 portátil, y en los vídeos, siempre y cuando éstos estén correctamente codificados, la aceleración gráfica del terminal se hace notar.

Por supuesto, la salida de audio también es de vídeo, y en esta ocasión si que encontramos un cable adaptador para TV dentro de la caja. El principal pecado que comete Nokia en el equipamiento multimedia del N900 está en la ausencia de radio FM. No es habitual en los finlandeses, y es más raro todavía que el equipo no pueda recibir pero sí emitir, pues (el sintonizador de radio FM está disponible en el Administrador de Aplicaciones) lleva un transmisor FM muy útil para escuchar la música del móvil en la radio del coche. Sólo hay que buscar un dial libre y tener el teléfono cerca de la radio, que recibirá la música en estéreo. Lo malo es que este transmisor se come la batería que da gusto, y eso no juega muy a su favor como veremos en el próximo apartado.

Autonomía

En la foto superior vemos al Nokia N900 conectado a una batería externa, que cuenta con cables integrados para recargar el dispositivo en cualquier momento. Su presencia en la caja del producto está más que justificada, y de hecho en muchas situaciones se nos antoja un accesorio fundamental, muy recomendable de llevar siempre en la guantera del coche o incluso en el bolsillo interior de la chaqueta. Y es que si dependemos sólo de la batería de 1320 mAh que lleva el N900 en su interior, apenas superaremos las 12 horas de autonomía real con un uso intensivo.

En el mejor de los casos, el N900 puede aguantar algo más de 24 horas sin necesidad de recarga. Claro que para lograr dicha marca tendremos que renunciar a las conexiones a Internet, la cámara y la reproducción multimedia, usando sólo las funciones puramente telefónicas y de forma moderada. En el momento en que queramos tener siempre actualizadas las aplicaciones de Facebook o el lector RSS, escuchar música con auriculares o usar el transmisor FM, la barrita verde que indica el estado de carga bajará a una velocidad vertiginosa. Tanto que, si queremos aprovechar medianamente todas las posibilidades del terminal, lo habitual será realizar una recarga completa por la mañana y otra por la noche.

Es el mayor lastre que tiene el Nokia N900, y en el que seguramente tendrán mucha culpa el consumo que generan la pantalla y la aceleración gráfica. La batería externa, que tenemos que cargar aparte, vuelca toda su energía en el terminal en un par de horas de recarga, brindándonos unas 10 horas más de funcionamiento con uso intensivo. Ya puestos, Nokia debería haberle dado a este accesorio la misma capacidad que tiene la batería del teléfono, pero sólo tiene 950 mAh. Es decir, no recargaremos completamente la batería mediante este accesorio, algo que no es nada recomendable para la supervivencia a largo plazo de la batería principal. Pero menos da una piedra.

Conclusión

Usar el Nokia N900 deja una sensación similar a cuando nuestro equipo de fútbol hace el mejor partido del año, pero en el tiempo de descuento el rival empata el partido en una jugada tonta. Maemo 5 es definitivamente un buen caballo por el que apostar, aunque en determinados puntos el terminal se olvida de que es un teléfono, y no un ordenador de bolsillo. En cualquier caso, la mayoría de sus defectos son relativamente fáciles de depurar mediante software. Con la excepción de la autonomía, sencillamente inaceptable incluso en el mundo smartphone, donde pocos equipos presumen de superar las 24 horas de autonomía reales.

Ahora Nokia tiene la oportunidad de corregir este sabor agridulce en los próximos terminales con Maemo. Hasta que esto suceda, el Nokia N900 defiende el pabellón como una rareza de interfaz exquisita y bien equipada en casi todos sus aspectos de conectividad, rendimiento y ocio multimedia. El día que los finlandeses consigan juntar en un sólo terminal la autonomía habitual de otros N Series con la experiencia de usuario del N900, habrán dado un gran paso adelante.

Lo Imperdible

  • Maemo 5 presenta una interfaz a la altura del resto de sistemas operativos avanzados, aunque sólo en formato vertical.
  • Por fin, una máquina que reúne la potencia y capacidades multitarea que llevamos años pidiendo a Nokia, gran pie por el que cojean la mayoría de sus Symbian S60.
  • 32 GB de almacenamiento interno, convertibles en 48 GB gracias a la expansión por tarjetas microSD.

Lo Impresentable

  • Que por cuestiones de estándares inalámbricos no llegue de momento a países como Chile.
  • Presenta la autonomía más baja que jamás hayamos visto en un smartphone táctil.
  • No tiene radio FM ni mensajes multimedia (MMS), algunas funciones habituales en cualquier teléfono simplón (la radio FM y los MMS no vienen de serie, pero se consiguen instalando sus correspondientes aplicaciones).

Disponibilidad y Precios

El Nokia N900 está disponible en España tanto en versión liberada (por 599 euros e incluyendo la batería externa y un auricular Bluetooth) como financiado con contrato, siendo de momento exclusivo de Vodafone, aunque Movistar ha anunciado que lo tendrá en su catálogo en algún momento de este mes de Febrero.

Links:

Video: Mac OS X corriendo en un Nokia N900
Nokia lanza actualizaciones para N97, 5800 y N900
Video: Android corriendo en un Nokia N900
Video: Exprimiendo un Nokia N900 con 33 aplicaciones simultaneas
– Enlaces a las canciones usadas en los vídeos en Tribe of Noise: On The Run (Nick Edelstein), Steppes (Ron Price) y A Lamp Alight (Dying Every Day)

Video: Nokia N97 Mini vs N97

110,9 x 59,8 x 18 (19,55) mm