Las crónicas de ALX: Los gamers no estamos en los medios masivos

Las crónicas de ALX: Los gamers no estamos en los medios masivos

En esta, mi semana de vacaciones, los dejo con algunos de los artículos que publiqué en www.televitos.com, un sitio chileno de series de TV, películas y videojuegos (pero con un perfil mucho más casual) que gentilmente nos prestó contenido que fue publicado originalmente allí.  Son mis vacaciones, pero no se librarán de mí…Mwahahahahaha!

Mira, queremos que nos digas cuáles son los juegos más vendidos y quienes son los que más compran”, me pregunto el periodista de aquel canal de TV (ejem…CHV, que para quienes no viven en Chile es igual a Fox News: todo es malo, huyan de todo, vivan con miedo).  Yo no confié en mi intuición y respondí con toda honestidad y buenas intenciones.  Por motivos de trabajo no me vi en TV y, al día siguiente, me comentan que todo salió a pedir de boca pero un detalle despertó mi enojo: mi intuición estaba en lo correcto.

Las preguntas fueron una mera excusa para ver a los gamer como meros zombies consumistas de estos funestos juegos para aunarlo al hecho que un coreano murió luego de jugar por más de 24 horas continuas.  Un ejemplo más de triste realidad de la cobertura de videojuegos en los medios tradicionales de nuestro país que (en resumidas cuentas) los definen como una mala influencia, un pésimo hobby y sus usuarios son unos tristes entes sin vida.  ¿Existe algo más fácil que tomar un ejemplo extremo y generalizarlo como si fuese común?

Se me realizaron 2 consultas: cuáles eran los géneros preferidos y quienes eran los principales consumidores de estos y sólo incluyeron la primera parte.  Respondí que la mayoría de los clientes son jóvenes y jóvenes-adultos, pero esto no encajaba con el aire alarmista, amarillista y preocupa-padres del reportaje.  Seguramente deseaban que dijese que eran sólo niños para mostrarlos como pequeños indefensos ante la creciente amenaza de este mortal vicio.  En resumen me mintieron sobre el contexto, desvirtuaron mi opinión y demostraron que les resulta imposible llamar a la prevención y al cuidado sin hacer que los padres se caguen de susto por sus hijos.

En el reportaje aparecieron psicólogos y sociólogos, mostrándose en pantalla sólo las acusaciones y opiniones más pesimistas (como siempre).  Y la verdad me aburre.  Nadie comenta ni contrapesa la realidad país de Corea (sitio donde falleció este muchacho), lugar donde los ciber-cafés se encuentran abiertos las 24 horas, donde el fanatismo desenfrenado es excesivamente común, donde muchos padres ni se preocupan por sus hijos y donde el uso de PC’s y videojuegos es sólo comparable a lo que sucede en China… no aquí.  ¿Usted dejaría a un niño más de 6 horas frente a una consola sin ningún reparo? ¿Acaso, por último, no se aburriría de verlo ahí y le apagaría el equipo con tal de que desocupe la TV a haga otra cosa? ¿Acaso tan poco sentido común tenemos como padres?  Es fácil decir que las cosas están mal, porque hoy por hoy realmente lo están.  Es aún más fácil atacar a una tendencia como los videojuegos, ya que no tiene espacio ni defensores.   Estoy realmente aburrido de esta actitud bully ante este hobby, MI hobby y el de mucha gente más.  Si vamos a tomar los casos extremos como norma, deberíamos alarmarnos por todo.

Todo lo que vean en TV, todo lo que lean en los diarios y todo lo que no provenga de alguien que es un jugador, todo lo que no sea de quien entienda esto, alguien que lo viva por dentro debe ser considerado como un punto de vista más, como una mera anécdota. Quédense con Internet y la opinión de sus conocidos por sobre la cobertura “tradicional”, debido a que esta prepotencia mediática, este prejuicio, esta falta de respeto por quienes somos gamers y  personas de bien sólo desacredita a los periodistas responsables de reportajes como este.  Informarse, ver el contexto y el entorno real, escuchar ambas versiones –tanto los profesionales de la salud como los jugadores afectados– y contrapesar opiniones parecen ser lujos que transforman reportajes como este en periodismo barato, amarillista, facilista y alarmista.  Y lo peor es que es LA referencia mediática de quienes no saben nada de este mundillo…..y peor, sé que no sólo sucede aquí en Chile.