Las crónicas de ALX: Esos locos bajitos

Las crónicas de ALX: Esos locos bajitos

En esta, mi semana de vacaciones, los dejo con algunos de los artículos que publiqué en www.televitos.com, un sitio chileno de series de TV, películas y videojuegos (pero con un perfil mucho más casual) que gentilmente nos prestó contenido que fue publicado originalmente allí.  Son mis vacaciones, pero no se librarán de mí… Mwahahahahahaha!

Trabajé en una tienda de videojuegos.  A pesar de que para muchos es un trabajo de ensueño (y algo de razón tienen…) es una labor en la que hay que lidiar con personas, con jóvenes, con adultos, con padres, con hijos, con proveedores de adminículos video-juguetriles y con gamers consumidores finales.  Día a día, un sin fin de padres deambulan por la galería comercial tratando de llevar a casa aquel juego que alegrará a sus ‘pequeños demonios’.  El problemas se presenta cuando este termino deja de ser una mención tierno/irónica y los niños se transforman en ‘pequeños demonios’.

Corría la primera semana de agosto de 2006, el ‘día del niño’ se acercaba rápidamente y los padres se dirigían al comercio a comprar los regalos para esta festividad.  Estando con mucho trabajo los 2 o 3 días previos a la gran celebración, un hecho comenzó a repetirse de triste manera.  La mayoría de los beneficiados era de máximo 10 años de edad.  Sus padres comparaban los juegos que les gustaría tener y, hasta allí, nada mal, ¿no? Pero que podía pensar yo cuando el 80% de los juegos vendidos (que no fuesen de fútbol) eran un Grand Thief Auto: San Andreas, un juego con violencia y sexo pseudo explícito, alto grado de mal ejemplo y un montón de tonteras que muy son entretenidas y no están nada de mal…..si tienes más de 14 años.  Llámenme anticuado, inconsecuente, de doble discurso o lo que sea, pero ese juego no es para niños y punto.  Al notar como los padres compraban casi compulsivamente este juego para después ser jugado por niños chicos, comencé a tratar de que los padres fuesen ‘padres’ y funcionasen como filtro.

Mi intención fue tan tardía como inútil.  Las respuestas eran tan blandas que no podía creer que hablaba con papás.  Prácticamente ninguno se preocupo, ninguno tomo la información que les era entregada en serio, ninguno fue responsable.  Cuando ya por dentro termine de aburrirme fue con 2 momentos sencillamente simbólicos:

Momento simbólico número 1 (Padre comparador es informado del contenido):
“No, no se preocupe, si el Pedrito es grande, ya tiene 8.  Además, si no lo llevó me reta.”

Momento simbólico número 2 (Padre ingresa a la tienda hablando con su hijo por celular):
-“¿Si?.  Si, Camilito.  ¿Cuál quiere?.  Ahhhh, el que salen prostitutas y puedes matar a negros en el suelo.  OK, no hay problema. Chao.”
(Cuelga el teléfono, se acerca al mostrador y me habla):
-“Este niño….Dame un San Andrés por favor, que si no lo llevo me mata.”

Me rendí.  ¿¡Qué diablos pasa gente!?.  En mi niñez yo pedía, me decían ‘NO’, me castigaban y fin, se acababa el asunto.  Hoy, al parecer, algunos padres son flojos, copian todo como monos porque quieren sentirse grandes y además ‘mandan’.

Es triste ver como esto sucede y como la irresponsabilidad es el factor común.  Lo más triste es que estos padres son los que después hablan en los medios pestes de los juegos, que sólo son violentos y que no sirven para nada.  Los padres no son padres y los hijos actúan como jefes.  Padres: Infórmense y sean responsables, por favor. Los videojuegos son como las películas o la animación, hay para todos, para chicos y para grandes.  Los videojuegos son entretención y (como todo) sólo serán profesores y modelos a seguir si una mala guía lo fomenta.