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El hogar dulce hogar de Estrada y compañía [NB Rum]

Chilensis life style. A lo bruto.

Cuando uno es chico y tiene algún tipo de entretenimiento electrónico, el límite está dado por los horarios impuestos por papi y mami.

Pasan los años, y lo más probable que durante la adolescencia, ya exista una pieza propia donde meter cachivaches, computadores, consolas, tv’s, y lo que quepa, donde los límites van de acuerdo a lo que el cuerpo aguante, como dice la canción.

En mi caso, junto con un cambio de casa llegó la oportunidad de disponer de un lugar completo donde moverme a mis anchas entre todos los artefactos, sin molestar a nadie y sin responderle a nadie por el ruido o las extravagancias propias de los jóvenes en los mid-late 20’s que rigen su vida entre la semi independencia total y las costumbres adquiridas en años de desorden. Hace poco que con mi pequeña hermanita vivimos en nuestro propio hogar dulce hogar, en la ciudad de Temuco, Chile, y entre tecnología, juegos y chiches varios.

Primero, el PC. En sus años mozos, donde una Radeon 9600 Pro y un Athlon 64 3200+ hacían un verdadero maquinón, soportó horas de Warcraft III y Pro Evolution Soccer en cantidades industriales, sin contar los GTA de turno, Far Cry, Max Payne, y similares de la época. Con el paso del tiempo el PC fue quedando cada vez mas de lado como plataforma de juegos, principalmente por culpa de la Ley de Moore. De todas maneras, gracias a Steam de tarde en tarde llega algún clásico que no requiera circuitería tan actual; el último, Indigo Prophecy, o Fahrenheit, según el continente. Y eso sin contar que pasan y pasan los formateos, y DotA sigue ahi en su partición exclusiva.

Entre la colección de juegos, destacaría los cuasi perfectos -para mi- God of War I & II (espero que el primero me lo devuelvan sano y salvo). De la misma generación, Ninja Gaiden, Luigi’s Mansion y Shadow of the Colossus son joyitas que valen su peso en oro. Hablando de juegos modernos, tengo uno que espera su momento, para una consola que todavía no tengo: Heavenly Sword. En su día se llevó unos cuantos palos que considero muy injustificados. Cariño especial también para Dead Rising.

Por ahí tambien se ven unos VHS que guardamos como reliquias tecnológicas, porque sobre todo Pocahontas data del año del queso.

Hermana y hermano tienen cada uno su PlayStation 2. No por un afán de avaricia ni de pelea, sino porque cuando vivíamos separados tuvimos una cada uno por su cuenta. Y enchuladas a gusto.

La Gamecube debe ser la consola mas robusta que tengo, contando modernas y semi modernas. No se si es el diseño, o la construcción, o que se yo, pero ha sufrido porrazos bien feos y sigue aguantando como campeona. Aparte, el chiste de esta consola, si se puede llamar de alguna manera, es que gracias a su pseudo fracaso muchos de los juegos que tengo los compré a precio de huevo en Wal Mart, que casi los regalaba. Mario Kart Double Dash costó en su momento unos 10 dólares nuevo, lo que es una verdadera ganga. Y asi otros más.

En el living rum está la mezcolanza de cables y consolas. Entre todo esto, la batería de Rock Band y Guitar Hero. Y sobre el arreglo, el LCD Samsung de 32″ que cumple de manera perfecta mis necesidades visuales. No asi las sonoras, pero el viejo subwoofer suena de lujo si lo comparamos con los parlantes de la tele.

De la actual generación, tengo la Xbox 360, y en portátiles, una Nintendo DS. La segunda llegó gracias a New Mario Bros., y la primera la elegí básicamente porque en su momento era mas barata que una Playstation 3, además que venía con un par de juegos de regalo, ya conocía gente con la que podía jugar en línea, y el catálogo era mas accesible en cuanto a precios. De todas formas, la PS3 está pendiente; estuvo a punto de llegar con el ofertón del año pasado, y se me cayó a última hora. Pero con la salida de God of War III, 90% seguro que se aparece por estos lados.

Hablando de Kratos, hace un par de años el vejete pascuero (Santa Claus pa los amigos) me trajo esa figura de colección, con un tamaño bastante respetable. Y ya que estamos con los chiches, una réplica del batimóvil propiedad de Andrea Estrada F., tal y como se vio en Dark Knight, batpod incluído. El llavero aquel con el casco del Jefe Maestro fue hecho a mano por la misma hermanita, a modo de regalo de cumpleaños.

Por último, una de las pocas cosas que encontré a mano de los años de la NES: Los Picapiedra! Casi seguro que lo compré usado en un Blockbuster, y todo gracias a un Curso Nintensivo (o quizás era una Información Nesesaria) de la Club Nintendo. De eso ya van casi 20 años.

Eso sería por ahora. El desorden es el que se ve, y honestamente, ordenar pa la foto no va con nuestro estilo. Sin ofender. En realidad, mas que desorden es un nuevo orden.

Lo último ya lo saben: el que quiera salir acá, sus fotos a niubie [@] betazeta.com, con el título de Niubie Rum, y una descripción de sus pertenencias. Sus espacios tendrán su espacio.

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