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El Museo de Saucedo [NB Rum]

La Colección de un Videojugador Clavado

Cuando se tienen más de diez años trabajando en el medio de los juegos de video, los títulos y las consolas dejan de ser el único objeto valorado. En mi caso, el lugar donde juego es mi cuarto, simple y sencillamente porque es el único lugar donde puedo aventarme una reta con mis amigos en línea sin interrupciones, o aventarme tranquilamente esos ridículos que exigen ahora muchos juegos para Wii. Claro, en la primera fotografía ven las consolas que uso actualmente, pero en la recámara hay guardadas muchísimas cosas más que aparatos, disco, cartuchos y accesorios.

Como muchos comencé a jugar desde que llegó el NES al continente americano y con él vinieron mis tres series favoritas, The Legend of Zelda, Final Fantasy y Mega Man, las cuales sirvieron de mucho para que me terminara dedicando a escribir de vidoejuegos, pero mi idea no sólo se quedó en la reseñas de los títulos más recientes, sino también en lo más raros, hablar sobre la cultura del entretenimiento interactivo y en armar colecciones muy selectas de cada uno de los sistemas que aun guardo, entre los que se cuentan cuatro consolas de Sony, una de Microsoft, nueve de Nintendo, dos de Sega y tres de Atari, aparte del mentado Phillips CD-i.

Aunque la verdad, la razón por la que mucha gente considera mi cuarto un “museo del videojuego” no es por lo que se ve en la pantalla de televisión o los juegos que tengo guardados, sino por la increíble cantidad de parafernalia que he coleccionado desde que me hice fan de ellos. Peluches, juguetes, estampas, encendedores, modelos a escala, posters, controles, soundtracks originales y algunas piezas que nomás se entregaron a miembros de la prensa en algún momento es lo que puede encontrarse en los cajones y el armario de este cuarto. En lagalería de fotos les muestro algunas de las piezas más queridas de la colección…

Como ustedes se imaginarán, hay toda una serie de anécdotas detrás de cada pieza. Desde el cartucho para Nintendo DS con el tráiler de The Legend of Zelda: Twilight Princess (del que solo existen 1’000 en todo el mundo) hasta el encendedor réplica del que usa el protagonista del juego The Saboteur o el programa de “Dear Friends – Music from Final Fantasy”, primer concierto de esta serie que se hizo en los Estados Unidos.

Aun así, las piezas más preciadas de la colección son este par de Nintendo DS, autografiados por Shigeru Miyamoto, creador de The Legend of Zelda, y Keiji Inafune, creador de Mega Man, quienes los firmaron el 16 de Julio del 2008, mismo día en el que cumplí 32 años.

Cabe mencionar que esto no es todo lo que se podrían encontrar en el museo, pero si a lo que le tengo más aprecio. Este es un buen NB Rum, ¿no?