Chile: Los cambios tecnológicos que podemos esperar del gobierno de Sebastián Piñera

Chile: Los cambios tecnológicos que podemos esperar del gobierno de Sebastián Piñera

Piñera en Twitter desde su PC, foto tomada con su BlackBerry y publicada en su Flickr.
¿Seguirá esto durante su gobierno?

La adopción de nuevas tecnologías no es fácil. Muchas veces requiere de cambios, creación de nuevos hábitos y tiempo de aprendizaje para usar la tecnología. Si has visto a tus padres o abuelos en problemas al estar sentados frente al PC, sabes de qué se trata (¿para qué voy a tipear si escribiendo a mano me demoro menos? ¿cómo puedes leer más de tres líneas en la pantalla y no mejor imprimirlo?). En el Estado pasa algo parecido. Es una maquinaria enorme, acostumbrada a hacer las cosas de una manera, a la que a veces no le da el tiempo para sentarse frente a una caja con cables y tratar de entender cómo funciona, para qué usarla y comprender por qué podría serle útil.

Pero esta lentitud a asumir las nuevas tecnologías, que a veces desespera a los jóvenes, podría cambiar. Al menos es lo que sonó en las campañas de todos los candidatos, no siempre con palabras, aunque sí con acciones. Porque a diferencia de campañas anteriores, esta vez los candidatos tuvieron que entrar a un frente que antes no se tomaba en cuenta. Ya no bastaba con tener un sitio web con fotos, y un mail de contacto que leía algún asesor lejano.

Esta vez, había que estar en Twitter, en Facebook, en YouTube y en Flickr, entre otros servicios. Había que responder las consultas de los demás usuarios de estos medios. Había que leer los insultos. Había que vivir parte de la campaña en internet.

El ejemplo que sentó Barack Obama en su uso de redes sociales y la irrupción de Marco Enríquez-Ominami (de apenas 36 años) en el escenario electoral chileno intensificó el uso de las nuevas tecnologías. La web se transformó en un foro de debate, aún cuando está todavía en duda el impacto en votos que la pelea en esta plataforma tiene realmente.

Independientemente del candidato, todos se vieron obligados por las circunstancias a entrar a este frente, algunos con más habilidad que otros. Ahora, ¿tendrá este cambio alguna repercusión en el futuro gobierno? ¿Tendrá repercusión sobre el Estado y su impulso de las nuevas tecnologías?

El factor comunicacional

Por un lado, tenemos al presidente electo, Sebastián Piñera. Aunque no nació con las generaciones que viven acostumbradas a internet, el candidato utilizó redes sociales como Facebook y Twitter durante la campaña para dar a conocer sus ideas, siendo la última sin duda una de las más personales del futuro mandatario, mientras la primera funcionó como centro de información general de la campaña. Twitteos como “Grande COLOCOLO. Ya estamos en semifinales y con rumbo fuerte y claro hacia un nuevo Titulo” (sic) poco tienen que ver con la campaña, pero nos muestran a una persona.

“Los que dicen que los candidatos viven en un cerro apartado, no es así, están ahí y uno puede hablar con ellos”, dice Pablo Matamoros, encargado de la campaña online de Sebastián Piñera. Asimismo, asegura que quien twittea es efectivamente el propio Piñera.

“Tú puedes ver imágenes de él twitteando, se maneja, tiene TwitterBerry en la BlackBerry, sube fotos a Flickr. No es día y noche que esté tuiteando porque tiene otras cosas que hacer, pero sí participa, tiene súper claro de qué se trata”, afirma. Es de esperar al menos que no vayamos a enterarnos en un par de meses que el mandatario nunca tocó la red social, como ocurrió por ejemplo con Barack Obama. En cualquier caso, la cantidad de faltas de ortografía que se aprecian en sus twitteos dan para creer que nadie se los revisa.

Algunos otros objetivos para los que se utilizó la red durante la campaña, explica Matamoros, fue para segmentar y asegurarse de que la información llegara a las personas que corresponde (que a la gente de Arica le lleguen las propuestas para Arica y no las de Punta Arenas). ¿Se mantendrá el uso de estos medios en el gobierno? “Yo creo que sí”, dice Matamoros. “Hay un know-how adquirido, y también por la facilidad que permiten las redes sociales, la cercanía que se genera”.

Piñera con Bill Gates en 2008

Aunque en términos realistas es difícil que el futuro mandatario pueda mantener una cuenta de Twitter propia, quizás podemos esperar que el flujo de información desde La Moneda y las entidades de gobierno mejore y se adapte a la rapidez e inmediatez que tienen los nuevos medios. Como ejemplos quiero citar dos. Primero, en Inglaterra, la casa del Primer Ministro queda en Downing Street N°10. La histórica casa en la que en este momento reside Gordon Brown, tiene su cuenta de Twitter donde informa respecto a las actividades oficiales del Primer Ministro. “Number 10” también tiene una cuenta de Flickr con fotos oficiales. El otro ejemplo es, inevitablemente, Estados Unidos. El sitio de la Casa Blanca cuenta con las transcripciones completas de todas las conferencias que se realizan en la sede de gobierno a minutos de ocurridos los discursos. Se suben videos de las actividades oficiales, hay una sección de podcast, se realiza streaming en vivo para ocasiones especiales y además tiene Flickr, Facebook, Twitter, MySpace, etc.

Por supuesto, este flujo de información requiere de recursos, pero es sin duda útil para conectarse e involucrarse con las personas, y mejorar la transparencia desde el gobierno hacia los ciudadanos al estar donde ellos están.

Los cambios que vendrán desde el Estado

Por otra parte, tenemos al Estado y las medidas que puede tomar para darle un empujoncito a la adopción de nuevas tecnologías, de una forma que pueda resultar útil y fomente el desarrollo del país. De acuerdo al plan que Piñera expone en su sitio web, las reformas en el área tecnológica estarán basadas en cuatro ejes, que comentamos con Alfredo Barriga, a la cabeza del Equipo de Desarrollo Digital del llamado Grupo Tantauco, y quien dirigió la creación de los planes tecnológicos para el futuro gobierno.

El objetivo final, afirma Barriga, es incorporar a Chile a “la sociedad del conocimiento”:

“Queremos pasar a ser una sociedad conectada que trabaja en redes y que es capaz de desarrollar el potencial de su gente bajo la perspectiva del conocimiento: una sociedad que no dependa tanto de los recursos naturales – mucho de ellos no renovables – cuanto de sus recursos intelectuales. Después del año 2014 Chile estará entre las naciones que llegaron a tiempo a la revolución digital y puede ser un país plenamente desarrollado en el corto plazo”, predice.

Estos son algunos de los cambios principales que podemos esperar en los próximos cuatro años:

  • Sacar a Telecomunicaciones del ministerio que comparte con Transportes. “Telecomunicaciones originalmente se asoció a transportes porque el primer medio de comunicaciones fue el telégrafo, y para su despliegue se usaron históricamente los trazados de las líneas férreas (poniendo postes de telégrafo al lado de las mismas). Eso es totalmente anacrónico en la actualidad”, explica Barriga. Por otra parte, la actual Subsecretaría sufrirá una reestructuración. “La actual situación es un poco esquizofrénica. El mismo organismo que maneja fondos de fomento a las telecomunicaciones luego fiscaliza las mismas empresas a las que antes le adjudicó dichos fondos”, critica Barriga. Por ello, se buscará crear una Superintendencia de Telecomunicaciones para velar por la fiscalización, mientras que el fomento de las tecnologías podría pasar a una subsecretaría en Economía. Esta última integraría también a Estrategia Digital, que actualmente está en manos de dicho Ministerio.
  • Cambio en el sistema de concesiones a concesiones flexibles. “No tiene sentido en el mundo moderno amarrar determinadas frecuencias del espectro a aplicaciones concretas, ya que este es un sector muy dinámico. En otros países se está siguiendo el modelo de concesiones generales, y el concesionario luego lo destina a las aplicaciones que el mercado demanda (banda ancha, voz, broadcast). Es lo que ha hecho por ejemplo Malasia, Singapur o Gran Bretaña”.
  • Computadores para los escolares, pero con un modelo educativo. “No se trata solo de entregar un computador y ya está – como se hizo por ejemplo en Uruguay con el Plan Ceibal – sino que debe ir acompañado de usos concretos y eficaces para la educación de ese computador”, afirma Barriga. “La idea es reemplazar libros de texto para pasarlo a formatos digitales, y generar aplicaciones en línea como pruebas y autoevaluaciones. Además, tenemos que entregar un computador a cada profesor que no lo tenga, para que funcione, y capacitarlo en su uso”, agrega. La idea es crear un modelo piloto que después sea fácilmente escalable a nivel nacional. ¿Para cuándo podríamos ver esto? No para 2010, dice Barriga, ya que el presupuesto del año ya está cerrado (fue despachado en noviembre pasado), así que durante este año lo que se hará serán planes.
  • Banda ancha como agua potable. Barriga afirma que se buscará aplicar un subsidio escalonado a la banda ancha similar al que se aplica al agua potable, en que el Estado paga parte del consumo. En donde este estímulo no sea suficiente (un poblado muy pequeño, por ejemplo, donde no hay interés de las compañías para instalarse), Barriga afirma que se están evaluando otras alternativas, que “preferimos no comentar hasta que estén definitivamente delineadas”. Pero junto con aumentar el acceso, afirma, se aumentarán también los usos de la banda ancha.
  • Banda ancha para la salud: Entre los otros usos de la banda ancha, Barriga propone el aporte a la salud: “Impulsaremos proyectos como licencia médica electrónica universal, PC en el box del médico, receta electrónica, ficha médica electrónica, resultados de exámenes online, y agenda electrónica de consulta médica”.
  • Gobierno electrónico con teletrabajo: Sobre gobierno electrónico en tanto, Barriga espera que “aquéllos trámites que tienen por objetivo documentar información que ya está en el Estado se eliminen, y que lo que se pueda hacer por Internet se haga por Internet. En emprendimiento, fomentaremos el teletrabajo. Todas estas aplicaciones harán que aumente el interés para usar banda ancha, y a su vez mejore la productividad del país y las oportunidades laborales y de generación de ingresos”.

No es una tarea fácil, y cuatro años no son tanto tiempo para cambiarlo todo. Hay que recordar, asimismo, que el nuevo gobierno no asume hasta el 11 de marzo y que no se ha dado ningún nombre para las autoridades que ocuparán los cargos en los respectivos ministerios y subsecretarías, por lo que los planes pueden variar aún.

¿Qué cambios te gustaría ver a ti en materia tecnológica?