Bono llama a resolver el problema de la propiedad intelectual en la era digital

Bono llama a resolver el problema de la propiedad intelectual en la era digital

por

(c) Sotti

Una encendida polémica se ha generado en torno a un artículo editorial publicado en el New York Times, titulado “Ten for the Next Ten” y escrito por Bono (líder de la banda irlandesa U2).

El artículo se basa en 10 ideas que podrían desarrollarse en la próxima década, pasando desde lo más trivial hasta algunas que según el autor, podrían cambiar el mundo.

Dentro de estas 10 ideas es una en particular la que ha generado mayor revuelo en los medios, se titula “Intellectual Property Developers” (algo asó como “Los desarrolladores de la Propiedad Intelectual”) y en donde el artista defiende la Propiedad Intelectual en Internet, con argumentos que para algunos pueden resultar discutibles pero que a la larga resultan completamente válidos.

En su escrito el artista parte señalando que en la actualidad lo único que ha salvado a la industria del cine y la televisión, respecto a la actual crisis por la que atraviesa la industria de la música y la de los periódicos, es el tamaño de los archivos. Pero que a la larga con el incremento del ancho de banda, en unos pocos años más se podrá descargar toda una temporada de la serie 24 en segundos, sin que se tenga que pagar un peso extra por ello.

Luego señala que los principales afectados de una década de intercambio de archivos musicales (sin pagar los respectivos derechos se entiende) son los creadores, haciendo hincapié en los jóvenes compositores que no pueden vivir de la venta de entradas y camisetas. Agrega que los actuales Robin Hood encapuchados son los proveedores de Internet, quienes obtienen suculentos beneficios en parte gracias a los ingresos perdidos por la industria de la música (de hecho muchos proveedores utilizan comercialmente el “Sin Restricciones” como estrategia de ventas).

Acá es donde el músico se explaya y ataca directamente a los ISP, quienes se defienden señalando que son como una oficina de correos, por lo que no pueden abrir las cartas para ver su contenido. Bono señala que los ISP pueden hacer más por detener la piratería, poniendo como ejemplos los nobles esfuerzos realizados por los Estados Unidos para detener la pedofilia y los innobles esfuerzos de China orientados a reprimir la disidencia en línea.

Bono termina su idea señalando que tal vez los magnates del cine tendrán éxito donde los músicos y los magnates de la música no lo han logrado hasta ahora, logrando defender la economía más creativa del mundo (la de Estados Unidos). En donde la música, el cine, la televisión y los videojuegos equivalen al 4% del PIB de la nación.

No hay que ser genio para comprender el revuelo generado en los medios ante las palabras escritas por el líder de una de las bandas considerada por muchos, como una de las más importantes del mundo. Sobre todo si se toma en cuenta que se mete “en las patas de los caballos” respecto de un tema que muchos, incluyendo los músicos, evitan hablar.

Lo que no podemos hacer es cometer el mismo error de muchos medios, que han salido a criticar a Bono tratando de hacerlo ver como contrario a las descargas de archivos, siendo que lo único que hace es realizar un llamado para resolver este problema en la próxima década. La crítica que hace el músico a los ISP no es un llamado para que bloqueen las descargas de archivo, ni tampoco que entreguen la información de los usuarios que comparten los archivos, sino que busca hacerlos partícipe de una discusión en la que muchos no se muestran interesados en participar.

Incluso en algunos blogs se ha criticado a Bono por ser miembro de una de las bandas que más ingresos obtuvo durante el 2009 (producto de la venta de entradas para sus recitales), lo que automáticamente lo dejaría incapacitado para hablar sobre el derecho que tienen los artistas de percibir regalías por sus obras (bajo este argumento los pobres no podrían hablar de sus necesidades, por el simple hecho de ser pobres). Para ellos el mismo músico es el que les deja en claro que lo que se busca no es “aumentar la recompensa” de las actuales estrellas del rock ni de los actores famosos; sino que el fin último es “encontrar al próximo Cole Porter, si es que él o ella no ha dejado de escribir jingles”.

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