Samsung Galaxy i7500 [W Labs]

El Samsung Galaxy, que es el nombre comercial que ha acabado por adquirir el Samsung i7500, sólo ha supuesto un esfuerzo a medias para Samsung. La firma coreana se ha limitado a tomar un sistema operativo de moda y montarlo en un terminal con el lote de características de gama alta habitual en sus smartphones táctiles. Si le hubiesen puesto Android al Samsung Jét o al Omnia II, por citar un par de ejemplos, el resultado no hubiese sido muy distinto.

Es una estrategia parcialmente excusable porque, cuando el Galaxy se presentó en sociedad allá por el mes de abril, sólo había dos “androides” en el mercado (los dos de HTC), y nadie se había atrevido aún a realizar ningún desarrollo propio destacable sobre la interfaz que Google suministra por defecto en su sistema operativo para móviles. El problema es que, a estas alturas, soluciones como HTC Sense o MOTOBLUR dejan un poco en evidencia a la interfaz nativa de Android (que no es que sea un bodrio, pero tiene mucho margen de mejora).

A partir de aquí, el Samsung Galaxy alterna puntos muy buenos (la tecnología AMOLED que tanto usa Samsung últimamente en sus pantallas es una bendición) con otros bastante decepcionantes (caso de la autonomía, realmente baja). La impresión general que nos llevamos del terminal es que Samsung tenía demasiada prisa por llevarlo a las tiendas, pero mejor vamos a verlo todo detenidamente y punto por punto.

Diseño de raza

Hoy en día uno contempla juntos los últimos smartphones lanzados por Samsung y, en bastantes casos, encontrará diferencias pequeñas, fundamentalmente en el tamaño y la disposición de los botones inferiores. El Samsung Galaxy es un abonado más al formato monobloque con las esquinas ligeramente redondeadas, construido en una carcasa de plástico que luce muy brillante en su acabado negro, mientras que el blanco tiene un acabado más bien mate. Un formato que no deja de resultar bastante cómodo para el manejo a una mano, y más en este caso que viene con unas medidas bien niveladas: 115 x 56 x 11,9 mm y 114,4 gramos.

En el panel frontal de botones físicos se ha optado por una solución bastante clásica, con un pad direccional de forma caprichosa (se asemeja a un cuenco mirado de perfil) con el típico OK en medio, flanquedo a ambos lados por cinco pulsadores en forma de iconos metálicos que sobresalen ligeramente por encima de cada botón en sí. Además de los botones de gestión de llamadas, tenemos una tecla que carga el desplegable inferior de Opciones, otra de Vuelta Atrás y una última para volver directamente a la Vista Principal, y cuyo icono se eleva algunos milímetros más que el resto.

Excepto en su cara inferior, todo su perímetro incluye más botones o conectores. Arriba están la salida universal de auriculares y el puerto microUSB, tapado por una pestaña. A la izquierda hay un control de volumen y a la derecha el botón disparador de la cámara y la tecla de bloqueo, que apaga la pantalla con una pulsación y la vuelve a encender  cuando la dejamos pulsada durante unos segundos. Todo ello con una elección de materiales que, siendo siempre plásticos, están bien tratados y le dan cierta sensación de robustez, sin llegar a ser un terminal de resistencia certificada.

Su mayor inconveniente de construcción lo encontramos en un punto desgraciablemente muy habitual en los androides: la ranura para tarjetas de memoria microSD no nos obliga a quitar la batería, pero sí que es necesario retirar momentáneamente la tapa trasera. En este tipo de casos, siempre es mejor habilitar una ranura externa. Lo peor es que el Galaxy lleva uno de esos lectores de tarjetas tapados por una especie de portezuela metálica, de las que se salen de sus bisagras casi por obligación y tienden a romperse con facilidad. Uno no debería tener la sensación de que está jugueteando con las entrañas del equipo para un cambio de tarjeta, aunque también es cierto que el terminal dispone de 8 GB de almacenamiento integrado.

Pantalla de sabor agridulce

Usar la pantalla de este Samsung Galaxy deja a veces la misma sensación que cuando a tu equipo le empatan el partido en el último minuto, después de dominar el marcador durante todo el encuentro. Tiene un tamaño correcto (3,2 pulgadas) con una resolución acorde (320 x 480 píxeles), y no vamos a descubrir nada a la hora de destacar el gran brillo y los colores tan vivos que se consiguen gracias a la tecnología AMOLED. Al ser una pantalla táctil capacitiva, la jugada debería haber sido redonda, pero es precísamente en este punto donde nos cae un jarro de agua fría en el minuto noventa, por seguir con la comparación futbolística.

Su sensibilidad es exquisita y las respuestas a nuestras pulsaciones resultan más que precisas, pero Samsung ha perdido la oportunidad de dotar a la pantalla con gestos multitáctiles. No hay nada, ni siquiera el clásico “pellizco” para regular el zoom al visualizar imágenes o páginas web. Además, gestos como deslizar elementos de forma lateral u horizontal no están disponibles en todas las aplicaciones, como podemos observar en el vídeo cuando accedemos a la Galería. Éste es uno de los motivos por los que afirmamos que en Samsung no han trabajado lo suficiente con el terminal.

Al menos, sí que contamos con las pulsaciones prolongadas pare que activen una función parecida a la del botón secundario del ratón en un ordenador. Es un atajo útil para borrar elementos o abrir enlaces en una página aparte. La selección de texto sólo está disponible en el navegador web, dentro del apartado de opciones, y nos permite elegir los caracteres que queremos copiar arrastrando el dedo sobre ellos. Luego podemos pegar estos textos en un SMS o un correo electrónico, pero no al revés. Definitivamente, al Galaxy le hicieron falta un par de revisiones más de software antes de que lo lanzasen al mercado, pero en lugar de ello Samsung presentó un producto que parece estar inacabado en demasiados puntos.

Tres cuartos de lo mismo sucede con el teclado virtual. En su formato QWERTY podemos cambiar la previsualización, como siempre, girando el terminal manualmente, adquiriendo en posición apaisada un tamaño bastante óptimo. Pero no tiene ningún tipo de refuerzo háptico, más allá de mostrarnos brevemente en mayor tamaño cada tecla que pulsamos. Lo absurdo es que el teclado numérico clásico, al que quizás no le hagan tanta falta estas cualidades hápticas, sí que cuenta con doble refuerzo sonoro y vibratorio. Demasiadas incongruencias.

Un Android sin maquillaje

Si Samsung no se ha preocupado por pulir los detalles que comentábamos arriba, mucho menos iba a cubrir los menús y widgets de Android con una interfaz propia. Que tampoco es que sea una mala táctica, pues la interfaz nativa de Android 1.5, (alias Cupcake), que es la versión del sistema operativo de Google que lleva el terminal, no deja de ser cómoda y sencilla a la vez. Hubiese sido un poco innecesario usar alguna de las variantes de TouchWiz, la interfaz propia que Samsung emplea en otros smartphones táctiles, pues apenas le añadiría funcionalidad y posiblemente mermaría la experiencia de usuario.

En todo caso, no deja de ser una pequeña oportunidad perdida el no ofrecer una interfaz marca de la casa, como sí que optan androides de la competencia como el HTC Hero. Seguramente en Samsung anden actualmente más preocupados por echar el resto con Bada, su futuro sistema operativo propio. Así que de momento habrá que conformarse con lo que presenta Android tal y como Google lo entrega: tres pantallas principales cargadas de widgets y dos desplegables horizontales para mostrar las notificaciones y acceder al listado completo de aplicaciones.

Curiosamente, este esquema es muy parecido al que emplea la propia TouchWiz 2.0: tres vistas principales entre las que nos movemos horizontalmente arrastrando el dedo, y cuya superficie podemos dedicar completamente a añadir widgets con la disposición que queramos. Para cambiarlos de ubicación sólo hay que dejarlos pulsados un momento, y a partir de ahí se nos permite colocarlos en cualquier sitio de las tres ventanas o retiralos de ellas. Android, en cambio, opta por un desplegable inferior mucho más cómodo para mostrar todas las aplicaciones disponibles, en lugar de la barrita lateral con scroll que lucen en sus pantallas terminales como el Samsung OmniaLITE o el S3650 Corby.

También podemos sencillamente dejar el dedo pulsado unos instantes sobre cualquier hueco libre de las tres pantallas, momento en el que aparecerá una ventana para añadir widgets, accesos directos e incluso carpetas, además de cambiar el papel tapiz. En cuanto a los widgets en sí, la mayoría son iconos pequeños para acceder a la aplicación en una ventana aparte, pero buscando un poco en Android Market hemos encontrado algunos más trabajados a nivel gráfico y con capacidad de mostrar información en tiempo real, como son la aplicación meteorológica y el reloj digital que os enseñamos en el segundo vídeo.

Por último, tenemos el ya varias veces mencionado desplegable superior para las notificaciones. Aquí se puede llegar a congregar toda una mescolanza de información sobre el teléfono que aún no hayamos consultado o solucionado. Es decir, no sólo llamadas perdidas y SMS recibidos, sino también correos electrónicos por leer, descargas terminadas, programas recién instalados, errores al intentar conectarse a la red Wi-Fi preferida… Cada vez que hay alguna novedad en este apàrtado el sistema se encarga de recordárnoslo con un pequeño icono en la parte superior, aunque no hay ningún LED parpadeante que nos lo indique en la estructura del terminal.

Genoma de smartphone

Sólo encontramos tres pegas en el equipamiento puramente técnico del terminal (batería aparte, que de eso ya hablaremos luego). Se trata precísamente de tres puntos bastante habituales todavía en los androides, especialmente entre los que comparten una fecha de salida al mercado anterior o cercana a la de este Galaxy. Hablamos de la ausencia de videollamada y de radio FM y del clásiso asunto del Bluetooth “capado”:  a pesar de venir en versión 2.1 y con perfi A2DP, no permite ni el envío ni la recepción de fotos o canciones.

Tres limitaciones aparte de las cuales tenemos todas las prestaciones y funciones que hoy en día le pedimos a un smartphone. El apartado de las llamadas es bastante correcto en cuanto a la calidad de recepción, como era de esperar en un cuatribanda (850 / 900 / 1.800 / 1.900 MHz). El almacenamiento está bien cubierto con 8 GB internos (que entre pitos y flautas se quedan más bien en 7 y pico) y la ranura para tarjetas microSD. Debido a ello, cuando lo conectamos al ordenador por el puerto microUSB y elegimos el modo de almacenamiento masivo (es decir, sin necesidad de instalar nada) nos aparecen dos dispositivos USB distintos.

Como dicta además el proceso de estandarización del microUSB, dicha conexión también sirve como puerto de recarga vía cargador y via USB. Si hablamos de conexiones sin cables, recordando de nuevo la problemática del Bluetooth, nos encontramos con el dúo Wi-Fi y HSDPA a 7,2 Mbps habitual para estar conectados permanentemente a Internet. Cuando el terminal detecta una red Wi-Fi conocida, se conecta a ella automáticamente para no tirar de los datos contratados con nuestro operador. No es posible, en cambio, desconectarse completamente de la Internet de pago, pero sí que podemos activar la opción de usar sólo redes 2G para ahorrar consumo (que buena falta le hace a la batería, de la que hablaremos a su debido tiempo).

En la hoja técnica de un móvil no puede poner Android sin que también aparezca el término GPS. Aunque muchas veces esto sólo garantiza aplicar nuestro posicionamiento sobre la aplicación de Google Maps, que conserva todas sus funcionalidades de la versión web: indicaciones de texto, cálculo de rutas, información sobre establecimientos e incluso Street View (con sus panorámicas controlables a base de brújula-acelerómetro). Para aplicaciones específicas con seguimiento de rutas en tiempo real hay que darse una vuelta por Android Market, y las mejores lógicamente son de pago. Una actualización a Android 2.0 nos daría acceso a la herramienta gratuita Google Maps Navigation, pero Samsung aún no se ha pronunciado sobre si dará el soporte de firmware necesario.

Lo bueno de no tocar apenas Cupcake está en que el rendimiento como máquina del equipo es muy óptimo. No hay tiempos de espera largos ni tirones en el sistema. Tampoco llega a ir sobrado de potencia, pero usando el mismo procesador que en el citado HTC Hero se quedaba un poco corto, un Qualcomm MSM7200A a 528 MHz, este Galaxy se desenvuelve a las mil maravillas. Por último, destacar que el terminal viene de serie sin ningún tipo de soporte ofimático, más allá del explorador HTML para documentos de texto o PDFs que nos lleguen adjuntos por correo electrónico. Una vez más Android Market nos saca las castañas del fuego con un buen numéro de aplicaciones gratuitas para este tipo de menesteres, incluyendo alguna que nos permite editar y gestionar Google Docs desde el equipo.

Internet táctil sin alardes

Con el navegador web del Samsung Galaxy pasa un poco como con la interfaz: tenemos a nuestra disposición una pantalla táctil capacitiva, pero sin zoom gestual (en lugar de ello hay que usar los controles sobreimpresionados). Sí que podemos hacer pulsaciones prolongadas para realizar acciones mínimamente complejas, como buscar y copiar texto, descargar archivos o abrir enlaces en una ventana nueva. La carga de las páginas es correcta, sin llegar a ser el navegador más rápido del mercado, y por desgracia no contamos con soporte Flash para los vídeos incrustados de YouTube, para los que tendremos que emplear su aplicación propia.

Tampoco hay una integración especial de redes sociales más allá de los widgets que descarguemos de Android Market, donde hay numerosas opciones para Facebook, Twitter o MySpace, todas ellas basadas en un pequeño icono que nos da acceso a una ventana aparte. En cuanto al correo electrónico, el terminal viene ya de serie con la aplicación para Gmail (que puede funcionar por Wi-Fi y sólo requiere introducir nuestra dirección y contraseña) y otra que hace exactamente lo mismo pero ampliando la cobertura a Hotmail, Yahoo y otros proveedores, incluyendo dominios propios o coorporativs.

Ocio de gama media-alta

Sin llegar a ser sobresaliente, la cámara de 5 megapíxeles del Samsung Galaxy resulta útil para bastantes situaciones cotidianas. Al menos a la hora de hacer fotos, donde se comporta de forma satisfactoria con buena iluminación y dispone de un flash LED fundamental en entornos oscuros, aunque los resultados sólo son de calidad hasta cierto punto. Disparar es tan sencillo como dejar pulsado el botón correspondiente un instante para que se aplique el autoenfoque, y luego seguir presionando para que se oiga el sonido virtual del obturador.

En la misma pantalla tenemos un icono con forma de cámara que también puede hacer de pulsador. Y aquí tenemos que parar de contar, pues la cámara del Galaxy no sólo se ha olvidado de los habituales modos de escena o sistemas más avanzados como el detector de rostros. Es que ni siquiera cuenta con un sencillo zoom digital, que en una cámara con esta resolución podríamos usar con cierta precaución. Al menos, como cámara de fotos proporciona lo básico, mientras que como videocámara sus 352 x 288 píxeles a 15 fps dejan bastante que desear.

Exterior, luz natural (parcialmente nublado), auto

Interior, luz natural (sin flash), auto

Interior, luz artificial (con flash), auto

Su reproductor multimedia es igualmente básico. Es compatible con los formatos MP3, AAC, WMA, RA, MPEG4, H.263, H.264 y WMV y dispone de salida universal de auriculares, aunque como comentamos antes no hay radio FM por ningún lado (lo más que podemos hacer es instalar alguna apliación para radios online). Cabe destacar la reproducción de vídeo no por su resolución o calidad en sí, sino porque la pantalla AMOLED se encarga de realzar bastante los colores, que se muestran mucho más vivos que en un LCD común.

Por último, en lo referente a videojuegos las cosas van pintando muy bien gracias a la ingente cantidad de títulos disponibles en Android Market, donde tenemos un buscador sencillo y varias categorías temáticas. Eso sí, los juegos gratuitos suelen ser sencillos o a lo sumo versiones táctiles de arcades de los noventa. Para conseguir algo más espectacular a nivel gráfico, normalmente hay que pasar por caja.

¿Dónde está la autonomía?

Como venimos anunciando durante todo el análisis, la autonomía del Samsung Galaxy es, sencillamente, inaceptable. Y no sabemos muy bien por qué, pues a priori tenemos una batería con buena capacidad (1500 mAh) para un terminal con pantalla AMOLED, que teóricamente consume menos que otras (según Samsung, un 25% menos). Pero luego en la práctica resulta que habrá ocasiones en las que tengamos que recargar el móvil dos veces entre que nos despertamos y nos volvemos a ir a dormir.

Al principio estábamos convencidos de que nos había llegado una unidad defectuosa. Pero uno le echa un ojo a todas las opiniones escritas en Internet  sobre el Galaxy, tanto por usuarios de a pie como por periodistas, y todos se quejan de que la autonomía es casi un visto y no visto. Incluso teniendo en cuenta que en los smartphones táctiles podemos darnos con un canto en los dientes si el terminal no necesita recargar su batería en 24 horas, este androide de Samsung se queda muy muy corto.

Haciendo un uso medio de todas sus funciones, el Samsung Galaxy nos ha llegado a agüantar como mucho unas 12 horas con las conexiones 3G y Wi-Fi activadas. Si deshabilitamos alguna de las dos, podemos estirar la duración hasta unas 20 horas. La única forma de que sobreviva con garantías las 24 horas de marras es desconectando todo lo inalámbrico (excepto las redes 2G, que sólo se pueden desactivar en el modo Avión). Es decir, hay que despojar al Galaxy de buena parte de lo que le hace interesante. Esperemos que Samsung revise este problema para futuros terminales, porque con este plan no se va a ninguna parte.

Conclusión

El Samsung Galaxy i7500 es como ese ciclista que comienza muy bien una contrarreloj o un puerto de montaña, pero kilómetro a kilómetro se va desinflando hasta que llega a meta con una minutada de retraso. Arranca con un diseño correcto y una pantalla excelente, pero a las primeras de cambio encontramos un software sencillamente incompleto. Y luego llega el momento en el que, siguiendo con el argot ciclista, le da una “pájara” monumental en el apartado de la autonomía. Fuera de control.

Por supuesto, entraría dentro de lo razonable que próximamente pueda solucionarse algo con una actualización del firmware. De hecho, ya hay usuarios que han conseguido instalar la ROM del HTC Hero en este Galaxy. Pero dudamos que ningún cambio de software pueda arreglar el tema de la autonomía. Nos gustaría equivocarnos, pues sólo por este motivo el Samsung Galaxy no es actualmente una compra aconsejable. A no ser que a uno no le importe usarlo sin Wi-Fi ni 3G.

Lo Imperdible

  • Pantalla AMOLED muy luminosa y colorida. ¿Visibilidad completa bajo la luz directa de un sol radiante? No exactamente, pero es que al menos podemos ver las líneas y adivinar los colores, que ya es mucho más de lo que pasa con la mayoría de móviles.
  • Sus 8 GB de serie más la ampliación por microSD no representan la capacidad posible más alta del mercado, pero no dejan de ser una marca óptima para la mayoría de mortales.

Lo Impresentable

  • Tiene una autonomía tan baja que desespera.
  • Es realmente un desperdicio montar una pantalla capacitiva sin ningùn tipo de aplicación multitáctil.
  • No tiene radio ni videollamada.
  • El Bluetooth no permite intercambiar arhivos sin cables.

Disponibilidad y Precios

El Samsung Galaxy i7500 está disponible en España con un precio libre de 499 euros, mientras que Yoigo es el único operador que lo tiene actualmente y de forma estable en su catálogo.

Links:

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– Fotografías: Alicia Laó
– Enlaces a las canciones usadas en los vídeos en Tribe of Noise: The Point (Riaan Nieuwenhuis), Lounge (Ron Price) y Never Worked There Either (The Jackass-Penguin Show)