Relojes Tokyoflash Japan en Chile

Relojes Tokyoflash Japan en Chile

¿Qué hora es?

A pocos días del evento comercial más importante del año, algunos de nosotros todavía no sabemos que comprar(nos) de regalo de Navidad. Muchas empresas nos mandan correos, comunicados de prensa y muestras para que las compartamos con ustedes este fin de año, pero hay pocas que realmente valen la pena destacar. Tokyoflash es una de ellas.

Hace un par de años descubrí esta marca japonesa de relojes poco tradicionales, pero no era fácil conseguirlos y aunque los pudieras comprar en Amazon, el valor del despacho y los impuestos de aduana para entrar un reloj al país hacía la idea imposible. La buena noticia que les traemos en esta época de alegría, fiestas, júbilo y personas intentando atropellarse por acumular la mayor cantidad de bolsas plásticas rellenas con envoltorios excesivos para regalos comprados al por mayor, es que ahora tienen presencia en (hasta donde podemos descubrir) el primer país de Sudamérica: Chile.

El primer reloj Tokyoflash que tuve fue el Retrofit, una réplica de los primeros relojes digitales, con una pantalla donde la hora se escribe con grandes y brillantes luces LED en vez de las pantallas LCD comunes de hoy. Es un reloj sólido, pesado, grande, bien construido y con la alta luminosidad propia de los LED puedes leer la hora a una buena distancia. Adicionalmente, la disposición de la pantalla a un costado del reloj en vez de su superficie, hace que sea el reloj ideal para conductores. Pero sigue siendo tradicional, la hora te la entrega en el clásico formato HH:MM. Demasiado conservador para ser un Tokyoflash, pero no por eso menos exitoso con las chicas tu abuelo.

La gracia de los relojes Tokyoflash está en su reinterpretación o reinvención de la forma de leer la hora, desde calcular la hora en formato binario, ponerte a sumar barritas, o calcular la cantidad de luces teniendo cada una un valor diferente dependiendo de su ubicación o color, sólo para saber cuanto falta para las 4:20. Suena más complejo de lo que realmente es y lo interesante es que cada reloj tiene su propio sistema original.

Son las 13:37 en punto.

Estuvimos probando el Tokyoflash Heko que ven en la imagen superior. Un reloj de acero inoxidable pulido que recibes totalmente cubierto de protectores plásticos para evitar cualquier ralladura. Cuando no está mostrando la hora, casi parece una pulsera o brazalete cromado, pero al presionar uno de los botones en su costado, empieza el carnaval. El reloj empieza a encender y apagar todas sus luces, para ayudarte a tener una comprensión de la ubicación relativa de cada pequeño LED (algo que será necesario para saber cuanto falta para el comienzo de FayerWayer TV). Después del baile, las luces se quedan fijas y es hora de leer la hora.

En la imagen superior son las 13:37 y eso lo sabemos porque en la parte superior tenemos una de las luces centrales encendidas, en la parte baja tenemos una luz inferior encendidad (equivalente al minutero “30” de un reloj tradicional), más una luz central equivalente a 5 minutos. Finalmente en el ecuador del reloj tenemos dos luces encendidas, cada una representando una unidad de minutos. 1 hora + 30 minutos + 5 minutos + 2 minutos = 1:37 horas.

Si, es cierto que no entendieron nada con mi explicación. Si, también es cierto que pareciera ser un proceso mucho más complejo en la teoría. La realidad es que la mente humana es un órgano extraordinario. Después de entender las instrucciones para leer la hora en el Heko, decidí guardar el pequeño manual en mi bolsillo, ya que pensaba que me tomaría mucho tiempo entender el funcionamiento del reloj. Pero tal como leer las manecillas del reloj parecía algo imposible cuando medíamos menos de un metro, nunca tuve que volver a revisar el manual y tu mente se acostumbra a leer la hora en el Heko más rápido de lo que te imaginas.

Aunque leer la hora en uno de estos instrumentos no deja de ser un juego, están lejos de ser juguetes. Los relojes Tokyoflash en Chile van desde los CLP $79.990 (US$158)  hasta los CLP $179.990 (US$356), lo que los situa en el segmento medio-alto de los relojes. No son de plata ni de oro, tampoco tienen incrustaciones de piedras preciosas. Su valor está en su alta calidad de construcción, en su original y única forma de ver la hora. No es barato estar al día con la moda de Tokyo.

En un mundo donde el celular es nuestra herramienta para leer la hora y dónde encuentras clásicos relojes Casio por el precio de un par de hamburguesas, es dificil considerar un reloj a este precio. Pero la verdad es que se convierte en un objeto preciado, un accesorio que se parece más al valor que nuestros abuelos le daban a los relojes que a los modelos desechables que nos acostumbraron nuestros padres.

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