El Crunchpad murió definitivamente El Crunchpad murió definitivamente

La ambición pudo más

El Crunchpad murió definitivamente

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La ambición pudo más

El Crunchpad resultó ser como la ardilla de La Era del Hielo, un bichito pequeño y sin mucho protagonismo que sin embargo sobrevive a condiciones extremas y se resiste a b ajar los brazos.

Este invento, un tablet barato pensado sólo para navegar, se superpuso a las dificultades técnicas que incluso insinuaron su cancelación, y volvió a emerger casi listo para presentarse al público, más que nada a la espera de solucionar unos problemas en la cadena de abastecimiento de los componentes. Y de pronto, todo había colapsado y el proyecto se canceló. ¿Cómo es posible?

Michael Arrington, ideólogo del Crunchpad, escribió hoy sobre un sorpresivo anuncio. Resulta que Fusion Garage, la firma de ingeniería con la que se aliaron para fabricar el aparato, decidió que quieren quedarse con la idea y apartar a TechCrunch del proyecto. De hecho en la penúltima comunicación que mantuvieron se coló una cita de un correo de uno de los accionistas de Fusion Garage, en donde le dice a Chandra Rathakrishnan algo como:

Sabemos que Arrington y TechCrunch le aportan algo de valor a tu emprendimiento (sic). Si él acepta nuestros términos, lo haremos asumir el rol de visionario/evangelista/líder de márketing, y Fusion Garage adquiriría los derechos a usar la marca y el nombre Crunchpad. Yo, personalmente no creo que el nombre sea importante pero sé que le tienes apego.

Tal cual. Un producto cuya gestación conceptual proviene de TechCrunch y cuya implementación técnica se resolvió a medias entre ellos y Fusion Garage, de la noche a la mañana, y por una decisión unilateral, ya no les pertenecía. Tal como dijo Arrington, esto es como si Foxconn -que le fabrica el iPhone a Apple-  le dijera a su mandante: “ya no queremos trabajar con ustedes, vamos a vender este producto nosotros a menos que Steve Jobs quiera hacernos promoción. También podemos comprarles el nombre pero en realidad no nos calienta mucho”.

Lo que se viene ahora es una larga demanda por apropiación de propiedad intelectual, por lo que es razonable decir que el Crunchpad, ahora sí, está muerto y enterrado. Al menos nos entretendremos durante meses viendo cómo se sacan los ojos. Arrigton no es alguien con quien quieras pelearte en el mundillo Tech.

Link: The End Of The CrunchPad (TechCrunch)