Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.

Como nunca antes, estamos viviendo en una generación donde las calificaciones a los juegos son relevantes para determinar éxito o fracaso, generar tendencias de compra, o simplemente gracias a una nota media pasar absolutamente desapercibido. Los motivos para que este fenómeno se haya dado ahora y no antes pueden ser muchos, pero no estaría tan perdido si dijera que, desde el momento en que la prensa electrónica es tanto o más importante que la escrita, se ha desatado un verdadero boom por las notas, y hemos visto casos que rayan en lo lamentable.

Quizás el ejemplo mas claro de esto último es lo que sucedió hace un par de años con Kane & Lynch. El juego se llevó una calificación “mediocre” por parte de un editor, lo que no le gustó mucho a Eidos, los que publicaban el juego. La leyenda cuenta que gracias a las presiones del publisher, a Jeff Gerstmann lo sacaron de Gamespot, y el análisis fue extrañamente retocado, omitiéndose algunos detalles no favorables para el juego en cuestión. Y además, le subieron la nota.

Claramente, uno como jugador lo que menos quiere es desperdiciar plata con un juego malo. Lo que sea que cueste, lo mejor siempre es sentir que el dinero es bien invertido, y que mejor que en ese juego que se llevó una nota muy alta, porque eso significa que el juego es bueno, muy bueno, excelente, obra maestra. Lo mismo para los publishers, que todo lo ven en forma de dólares, y cantidades de dinero descomunales tanto para desarrollo como para ganancias. Y este negocio creció a niveles donde se codea cara a cara con la industria cinematográfica, e incluso me atrevería a decir que en algunas cosas es más grande aun.

Pero mientras la industria videojueguil crece y madura, los terceros en cuestión después de los creadores y los jugadores, siguen -mas bien, seguimos- en estado pre-púber.

Para la industria las notas son tan importantes, que la prensa en general cae en la facilidad de elevar juegos mediocres a status de imprescindibles con un número. Es increíble que solo en esta generación, la cantidad de juegos que superan el 80% de calificación es el doble que el número de películas con la misma nota… durante todos los tiempos.

Esto no quiere decir que los juegos sean malos y las notas falsas, al contrario. El meollo de todo esto, bajo mi humilde visión, es que las calificaciones en general están demasiado infladas. Y mientras un crítico de cine no tiene pelos en la lengua para destruír la última película de Bruce Willis, que puede ser espectacular pero con suerte se lleva un 5, nosotros a cualquier juego con la misma cantidad de explosiones y sangre le damos un 8. ¿Tiene gráficos y sonido hollywoodense? un 9. ¿Multiplayer de a 10, 12, 16 o más? Súmele medio o un punto extra, y tenemos la media de un buen juego de acción.

Tal cual le comentaba a mis colegas editores, los críticos de cine se ríen de nosotros. Rigurosidad cero. Y las consecuencias directas de esto es que ahora cualquier juego de nota 7, es un juego malo. Nadie se detiene a pensar que un 7 sobre 10 está por sobre la media y que el juego puede ser bueno o muy bueno, aunque no perfecto. No. El juego es M-A-L-O. Caca. Y eso termina repercutiendo en la opinión de los usuarios, y después en las ventas de un juego… y asi tenemos juegos que se cancelan, estudios que cierran, etcétera.

No veo que el problema esté en la forma de analizar. El problema está en que muchas veces, o somos demasiado impresionables, o derechamente, por seguir la corriente y no salirnos de la tendencia, nos tiembla la mano. Y reconozco que yo mismo he caído una liviandad alarmante para cumplir con lo mínimo a la hora de hacer un análisis: ser lo mas estricto que se pueda, entendiéndo que, a fin de cuentas, siempre un análisis es y va a ser la opinión personal del que la escriba.

GTA IV tiene una de las calificaciones mas altas de la historia. A mi gusto, demasiado alta. En su día la prensa se rindió a sus pies y Niko Bellic se cubrió con la gloria de 9s y 10s, pero, ¿será para tanto? Liberty City es una ciudad como jamás se ha representado orbe alguna en un videojuego, pero eso no salva a GTA IV de ser un juego por momentos demasiado tedioso. Sin contar los problemas técnicos de una apuesta demasiado ambiciosa para lo que las consolas actuales pueden dar. Y que decir del port a PC. ¿Un 10? Un símil peliculero con los mismos problemas, en general hubiera pasado apenas el aceptable.

Sería demasiado idealista pedir que se eliminen las notas de los análisis. Pero si sería muy bueno que de una vez por todas, se suba un poquito el listón y empecemos a ser críticos de verdad, y no solo a jugar un juego y ponerle una nota. Estoy seguro que con una pizca extra de criterio, veríamos muchos juegos de nota 6, 7 y 8 como lo que realmente son: juegos buenos. Y cuando un juego es bueno, nadie se aburre. Punto aparte, las percepciones de los consumidores cambiarían: ya no se vería gente armando pataletas o echando pestes porque el juego chiche que todos esperan no tiene un 9. El mismo 9 que en el music bussiness es un bicho raro.

Nunca es tarde para pegar el estirón.