Se enciende debate por la neutralidad Se enciende debate por la neutralidad

La FCC se pronunció esta semana por primera vez de forma oficial sentando las bases de lo que será un reglamento de Neutralidad en la Red, desatando la polémica entre proveedores de internet, académicos y organizaciones pro consumidor. ¿Quién tendrá razón?

Se enciende debate por la neutralidad

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La FCC se pronunció esta semana por primera vez de forma oficial sentando las bases de lo que será un reglamento de Neutralidad en la Red, desatando la polémica entre proveedores de internet, académicos y organizaciones pro consumidor. ¿Quién tendrá razón?

La Neutralidad en internet es un concepto difícil de explicar porque su misma esencia se define per negationem: es un conjunto de cosas que los ISP no deben hacer, pero dependiendo quién te lo cuente podrás ver que algunos agregan cosas de su cosecha. Con palabras lindas como “libertad”, “igualdad”, “apertura” y “trasparencia” se da a entender que es algo bueno, pero ¿Alguien puede definirla objetivamente?

En Europa por ejemplo, hemos visto que los ISP participan activamente en la lucha contra los sitios P2P y las descargas ilegales de todo tipo. A veces ocurre de forma voluntaria y otras por mandato judicial, pero el caso es que ISPs daneses e italianos han bloqueado The Pirate Bay, un ISP portugués debió bloquear Rapidshare, y hasta una corte holandesa ordenó a TPB no admitir tráfico desde aquel país.

Por lo mismo, en Suecia, que de paso es la cuna de la organización The Pirate Party, de la International Federation of Pirate Interests y del célebre tracker The Pirate Bay, tenderían a pensar que el espíritu de la neutralidad en la red es impedir que los ISP tomen partido en la lucha contra la piratería, algo así como: “Esto es una pelea entre las discográficas/productoras y nosotros, no se metan por favor”.

En países tercermundistas como el nuestro, en que la conexión internacional via fibra óptica tiene una capacidad limitada, el tema es enfocado más bien por la forma en que los proveedores priorizan cierto tipo de tráfico saboteando solapadamente el comportamiento de ciertas aplicaciones P2P, algo que unos condenan por la poca trasparencia y otros justifican por la finalidad de impedir que unos pocos acaparen un bien escaso. El tema no es fácil y en Chile ha servido incluso para alimentar la intriga política que tanto nos entretiene. Cada sector culpa al otro de estar coludido con los ISPs.

En los Estados Unidos, finalmente, que es donde se está discutiendo el meollo del asunto hoy por hoy, el tema va más bien por la manera en que los ISPs limitan artificialmente ciertos servicios cuando éstos colindan con sus propias ofertas. Claro, también hay lobby de las discográficas como en Europa y ciertamente también está la excusa de impedir que unos pocos acaparen el ancho de banda -aunque ellos no tienen que pasar por un cable submarino para llegar a Estados Unidos, porque ya viven ahí!- pero al final, la Neutralidad termina siendo el grial con que cada país identifica la negación a su problemática contingente.

En este artículo, por ser el país que está justamente tramitando el reglamento de Neutralidad, vamos a centrarnos en el enfoque Estadounidense, analizando sus pros y contras. Dicen que en todo juicio hay que escuchar a ambas partes y aunque por naturaleza uno tiende a apoyar a la parte débil (el consumidor) en desmedro de las grandes corporaciones como AT&T, es oportuno entender qué alegan ellos.

La Bomba de la FCC

Pongámonos en antecedentes: el lunes la FCC publicó un conjunto de seis reglas definiendo qué es la Neutralidad en la Red, sentando los pilares para que se redacte un reglamento que obligue por primera vez a los ISPs a circunscribirse a una regulación en una materia que hasta ahora controlaban a su antojo. En efecto, hasta ahora los ISPs han actuado con total libertad a la hora de filtrar paquetes, bloquear aplicaciones y analizar el tráfico que entra y sale de las conexiones de sus usuarios.

Estos seis postulados son los siguientes:

  • Impedir que los proveedores de acceso a Internet discriminen contra de una aplicación o contenido en particular, aunque se contempla una razonable autonomía en la manera como cada ISP maneja sus redes.
  • Garantizar que las medidas y restricciones particulares con que cada ISP maneje sus redes sea trasparente para los usuarios
  • Permitir que los consumidores decidan por su cuenta el contenido al que acceden, provisto que sea legal.
  • Permitir que los consumidores decidan por su cuenta las aplicaciones y servicios que instalan y corren, provisto que sean legales.
  • Permitir que los consumidores decidan por su cuenta los dispositivos que conectan, siempre que sean legales y no dañen la red.
  • Permitir que los consumidores decidan entre el mejor proveedor de internet, contenidos, servicios y aplicaciones.

Como verán, son máximas dictadas por el sentido común, pero al mismo tiempo algo imprecisas en varios de sus puntos. ¿Los ISP no pueden discriminar pero tienen autonomía para manejar sus redes? ¿En realidad pueden discriminar mientras sean sinceros al respecto? ¿Pueden discriminar si el contenido descargado tiene derechos de autor? ¿Y cómo se puede saber que tiene derechos de autor si no espían a los usuarios igual que hoy?

Los planteamientos dejan más dudas que certezas. Mientras nos indican la actitud de la FCC y del gobierno respecto a la naturaleza social de la banda ancha y la internet, no dejan en claro la metodología de implementación, contienen ambigüedades y vacíos. De aquí a que se redacte el reglamento final, inspirado en estos séis pilares pero no necesariamente al pie de la letra, muchas cosas pueden cambiar. A priori, los académicos y empresas hacen su análisis basándose en su interpretación solamente.

La Postura de David Farber

David Farber es un profesor de Carnegie Mellon que en el 2007 publicó un artículo previniendo contra la Neutralidad en la Red. Su postura era que la internet tiene una capacidad limitada  y que algunos servicios requieren más inmediatez que otros. En su ejemplo, un futuro cercano en donde se hicieran operaciones quirúrgicas por internet (algo no tan lejano considerando que la microcirugía efectivamente ocupa robots manejados con una especie de joypad) era inconsistente con un futuro en donde los ISP no pudieran privilegiar la trasmisión de esa operación versus, digamos, una descarga desde Rapidshare. En otras palabras, que muchos servicios que estaban por nacer serían abortados si es que los ISP perdían la prerrogativa de protegerlos en cuanto al uso de ancho de banda.

Paralelamente, y esto es interesante, Farber aludía en aquel artículo a una arista poco explorada del concepto de neutralidad, que es la de impedir que los ISP cobren extra por acceder a un subconjunto de beneficios. En efecto, uno de los postulados de la Neutralidad que se discutió en el congreso de los Estados Unidos no llegó a formar parte de los séis planteamientos de la FCC, y es el que dice que los ISP no pueden ejercer como discriminadores perfectos a la hora de negociar el ancho de banda que asignan a servicios o sitios web. Por ejemplo, el hospital que efectúa las cirugías por internet podría efectivamente estar dispuesto a pagar más para tener una conexión privilegiada que nadie pudiera atochar. De la misma manera, un sitio web podría pagar por un acceso más expedito de los visitantes en fechas cruciales, como podría ser el del servicio de impuestos internos antes de la declaración anual de renta.

Pero nos estamos desviando del tema. En el fondo Farber volvió a salir, ayer, diciendo que la implementación del reglamento impulsado por la FCC constituirá el fin de la internet libre como la conocemos, del “tenedor libre de internet”, porque se volverá insustentable para los ISPs ofrecer tráfico ilimitado si al mismo tiempo no son capaces de priorizarlo para impedir que los peaks formen un atochamiento que impida el uso de todos por igual.

El tema ahora es más preocupante que cuando Farber escribió su artículo el 2007, porque ahora se subentiende que el reglamento de la FCC afectará por igual a las conexiones hogareñas y a las inalámbricas. ¿Qué pasará entonces con las redes 3G? AT&T tiene ya hoy en día un tremendo problema de tráfico por culpa del iPhone 3G, cuya demanda de tráfico sobrepasó toda expectativa.

De alguna manera, entiendo la preocupación de Farber aunque no me termina de cuajar. La idea de fondo es como si un gobierno dijera: “Queremos que aparezcan autopistas de última generación, carreteras modernas, amplias y seguras. Para eso vamos a prohibir que las concesionarias cobren peaje, usen vías segregadas o apliquen tarificación de demanda de punta“. ¿Se fijan? Hay veces en que la medida que tomas es justo la que te aleja irremediablemente del fin que persigues.

Los ISP no se quedan atrás

La idea de fondo, dicen, es impedir que unos pocos acaparen el ancho de banda de los demás, considerando que la manera como se estructura el servicio de internet es mediante nodos que agrupan varios hogares. Aunque por ley de los grandes números cada nodo debiera tender a repartir el ancho de banda equitativamente entre todos los hogares que conecta, el sistema es imperfecto porque algunas aplicaciones realmente tienden a acaparar la capacidad instalada en desmedro de otras.

Aunque la explicación de los ISPs tiene lógica y hasta cierto punto es sincera, hay también un inconveniente que radica en el mix de producto de los protagonistas. Comcast no sólo ofrece internet por cable, sino también televisión. Uno de sus productos más novedosos es el VOD (Video on Demand) el cual prácticamente trae a la TV una prestación que en Internet siempre se ha podido hacer, salvo porque la velocidad de trasmisión de video es menos que satisfactoria. Otros servicios con velocidad y calidad menos que satisfactoria son por ejemplo las aplicaciones de videoconferencia o voz sobre IP, un servicio que de alguna manera compite con la telefonía que ofrecen, por ejemplo, AT&T y Verizon. Es verdad que son mil veces mejores que hace 5 o 10 años, pero nos hemos acostumbrado a que se ve borroso y se escucha mal. Entonces cabe preguntarse: ¿Cómo vamos a saber si los ISP discriminan el tráfico para proteger a los clientes de los pequeños acaparadores, o si lo hacen para empeorar la experiencia de uso de los servicios que estiman como una amenaza para sus propios productos?

Pero saltémonos el tema de “la verdadera finalidad del manejo del ancho de banda” por ahora. Lo que realmente preocupa a los grandes operadores, particularmente a AT&T y Verizon, es que a diferencia de lo que se esperaba ahora la FCC está apuntando a abarcar en sus postulados tanto las redes fijas como las inalámbricas.

Según Jim Cicconi, Vicepresidente de Asuntos Externos y Legales de AT&T, el problema es que en las redes inalámbricas el ancho de banda es muy limitado, el crecimiento en infraestructura muy caro, y el impedimento de discriminar en tráfico completamente desmotivante a la hora de invertir. Por lo mismo, cuando se hizo la subasta por la banda de 700Mhz, el tramo C -que obligaba a adherir a una política de acceso abierto “el que gana comparte”-  fue el que menos ofertas recibió y terminó vendiéndose por mucho menos que los tramos que permitían al ganador administrar el ancho de banda a su voluntad.

Jim Cicconi de AT&T esta vez no estaba tan alegre

En Verizon, fue David Young, encargado de asuntos regulatorios, quien habló, diciendo que es absolutamente impracticable aplicar los principios de la Neutralidad para redes inalámbricas. Mientras en las redes fijas las empresas pueden invertir para mejorar la infraestructura, o bien sincerar el ancho de banda real que son capaces de asignar en forma fija a cada usuario (ambas opciones son aceptables y deseables, no creen?) en las redes inalámbricas, por ejemplo las 3G las empresas no tienen cómo saber desde qué punto se conectará una persona. Un número inusualmente alto de dueños del iPhone puede converger en un mismo lugar y tratar de navegar al mismo tiempo: las empresas no tienen cómo destinar infraestructura a los lugares que transitoriamente reciben peaks de tráfico, porque son móviles y casi impredecibles.

Tengo que admitir que el punto de Verizon es muy agudo, pero por otro lado se están defendiendo de algo que no les han exigido. En otras palabras, es verdad que no hay cómo predecir el peak geográfica ni cronológicamente,  pero tal vez no sea necesario que solucionen esos casos por ser de fuerza mayor.

El Partido Republicano

La senadora Kay Bailey Hutchison

A pocas horas del anuncio de Genachowski, algunos miembros del partido republicano se manifestaron muy preocupados por la dirección que está tomando la FCC en el gobierno de Obama.

La senadora Kay Bailey Hutchison introdujo una enmienda que impedirá destinar cualquier recurso adicional a la FCC para implementar nuevas regulaciones.

Según dijo la parlamentaria: “Incluso durante una severa depresión económica, los Estados Unidos han visto cómo las empresas proveedoras de internet han mantenido un robusto nivel de inversión e innovación en el desempeño de la red, el contenido y las aplicaciones online. Para que esa innovación continúe, tenemos que mantener las regulaciones al mínimo: siempre que ha habido acciones cuestionables puntuales por parte de algunas compañís el mercado y la FCC han reaccionado a tiempo sin necesidad de regulaciones nuevas”.

La enmienda fue co-auspiciada por los senadores John Ensign, Sam Browbck, David Vitter, Jim DeMint y John Thune, todos republicanos.

Hutchison cerró diciendo: “En esta economía inestable, cualquier industria que es capaz de aguantar la crisis debe poder hacerlo sin que el gobierno interponga interferencia innecesaria que pueda amenazas la innovación. Debemos evitar regulaciones que lastren el micromanejo de negocios privados y limiten su capacidad de proveer lo que el público pide. La Internet floreció en gran parte gracias a la ausencia de interferencia gubernamental: no veo la necesidad de cambiar eso ahora“.

Aunque en general soy partidario de dejar que el mercado se regule solo, hay asimetrías que los parlamentarios están pasando por alto, y que nos ponen en un escenario bastante alejado de las condiciones ideales que plantea Adam Smith en sus nociones teóricas. Para empezar: ¿No es cierto que la base de un mercado equilibrado es que ningún jugador individual pueda desequilibrarlo? Acá obviamente eso no ocurre. AT&T y Verizon tienen ambos la capacidad de cambiar las reglas del juego de la noche a la mañana. Segundo: ¿Toda persona tiene libre acceso a todos los competidores? Tampoco ocurre. Hay vastas zonas del sur y el medio oeste en los Estados Unidos en donde hay un solo proveedor o a lo sumo dos.

Un mercado que de por sí tiene tan pocos jugadores que puede considerarse un oligopolio, y que a nivel local presenta varios monopolios naturales no siempre florece gracias a la permisividad del gobierno. A veces florece porque cobra lo que quiere y mantiene los costos al mínimo gracias a una inversión menos que ambiciosa.

El Caso Chileno

Aunque, como hemos dicho, este artículo se centra en el debate que el anuncio de la FCC ha levantado en los Estados Unidos, vale la pena mencionar que por sincronía y contingencia esta semana Pablo Bello, subsecretario de Telecomunicaciones de Chile, comentó que el poder ejecutivo le daría  urgencia al proyecto de Neutralidad en la Red que hace años duerme en el congreso.

“Darle Urgencia” no significa que por indicación del poder ejecutivo el proyecto vaya a salir mañana, la palabra “urgencia” llama a engaño. Darle urgencia a un proyecto es una atribución del Presidente de la República, y supone un plazo de 30 días para discutir y despachar un proyecto. Esto significa que pasados esos 30 días tendrán que aprobarlo, rechazarlo, modificarlo, etc, pero no podrán simplemente dejarlo dormir.

Pero esto no es una clase de educación civica. Lo importante es que Chile también tendrá un proyecto de neutralidad, que en un mercado más pequeño, y con una conexión internacional más acotada puede adolescer del mismo problema que anuncia Farber: que la ley impida el desarrollo de una infraestructura de banda ancha adecuado a la nueva década por simple desincentivo a la inversión. De alguna manera todos intuímos que “déjennos operar como hasta ahora porque de lo contrario no nos conviene  invertir en infraestructura” es un chantaje velado que muchas empresas aplican: las generadoras eléctricas, las empresas de transporte y obviamente las de telecomunicaciones.

Al mismo tiempo, hay que reconocer que en Chile es más sencillo aplicar la ley que en el caso de los Estados Unidos. A diferencia del caso Comcast que fue investigado durante meses para determinar la aplicación de Traffic Shaping, acá la manera como se aplica esta restricción es lo suficientemente obvia como para que una superintendencia de internet o similar pudiese pillarlos in fraganti.

Puede que sea al mismo tiempo una bendición vivir en un país tan pequeño y tan arribista: tendremos una ley de neutralidad no mucho después que la regulación en los Estados Unidos, y nos costará mucho menos implementarla a nivel de protección del consumidor.

Conclusión

A mi entender, aquí el problema está claramente en que queremos cosas distintas. Verán: Uno contrata un plan de salud pensando en no arruinarse cuando tenga gastos médicos. Contrata un seguro para el automóvil para no perderlo en caso de un accidente. Contrata internet pensando en tener al alcance el amplio y vasto mundo sin restricciones y a velocidad cuasi instantánea. Pero el propósito de las empresas que te dan ese servicio no es darte salud, proteger tu automóvil o darte una internet abierta y rápida: su propósito es ganar dinero, como todas las empresas del planeta.

Ciertamente, la mano invisible del mercado genera en las empresas un incentivo para ofrecer el mejor servicio, en vista que la gente no tiene impedimentos para cambiarse de un servicio a otro y es constantemente bombardeada con ofertas para cambiar de proveedor. Eventualmente, los que ofrecen un servicio muy pobre  terminan hundiéndose mientras que los que ofrecen un mejor equilibrio entre el servicio que brindan y el costo que absorben terminan ganando dinero y perdurando. AOL, el proveedor de internet mayoritario de los años 90, lo descubrió de la manera más dura al perder la batalla contra los ISP abiertos como Comcast o AT&T.

Sin embargo cuando la mano invisible del mercado y la mano visible de la regulación operan al mismo tiempo, algunos modelos de negocio caen fuera de la zona de superposición entre ambas condiciones de borde. ¿Qué se hace en esos casos? Es posible que como consecuencia de la regulación que impulsará la FCC algunos ISP desaparezcan, mientras otros permanecerán inalterados y un tercer grupo cambiará su modelo de negocio.

Este cambio puede tomar muchas formas, algunas positivas y otras no tanto. Sincerar la verdadera velocidad estable, como quien dice garantizar la velocidad mínima, es una medida positiva que impactaría en un comienzo a los consumidores menos informados pero terminaría por estabilizarse. Un modelo similar al de los celulares, por ejemplo, en donde se paga por tráfico, ya no parece tan positivo: al menos no para los que “revientan” la conexión descargando 30 o más DVDs mensuales.

Lo que estamos viendo es un cambio potencialmente revolucionario y que marcará escuela para todos los demás países que se aproximan a esta disyuntiva. Afortunadamente, esta vez será USA el conejillo de indias de una medida que puede ser muy buena o muy mala, cosa que los demás aprendamos de sus errores rescatando lo bueno.

Links:
Verizon, AT&T: Net neutrality not OK for wireless (CNET)
Preserving a Free and Open Internet: A Platform for Innovation, Opportunity, and Prosperity (OpenInternet.Gov)
FCC Outlines Its Net Neutrality Proposal (GigaOM)
Republicans Move to Block Network Neutrality (EWeek)
FCC Position May Spell the End of Unlimited Internet (Wired)
FCC plan for open internet ‘perfect,’ Lessig says; industry critical (DailyFinance)