Samsung Jét S8000 [W Labs] Samsung Jét S8000 [W Labs]

El más nuevo equipo móvil de Samsung, el Jét, ya esta disponible y a continuación te dejamos nuestras impresiones tras usarlo por algunos días

Samsung Jét S8000 [W Labs]

El más nuevo equipo móvil de Samsung, el Jét, ya esta disponible y a continuación te dejamos nuestras impresiones tras usarlo por algunos días

El Samsung Jét S8000 ejemplifica perfectamente por qué el termino “smartphone” o teléfono inteligente va dando paso cada vez más al de “touchphone” o teléfono táctil. Alejándose de los “ladrillos” que aún hoy vemos en el mercado, este terminal se presenta con unas medidas muy compactas, sin renunciar por ello a una potencia envidiable.

Lo más curioso del Samsung Jét está en que, aunque lleva un procesador a 800 MHz que ya querrían para sí muchos terminales avanzados, carece de aplicaciones ofimáticas y otras herramientas clásicas de los teléfonos para profesionales. Su vocación es sobre todo multimedia, y para ello cuenta con una pantalla de excelente luminosidad y el lote de características habitual en los últimos lanzamientos de Samsung.

Lástima que la nueva interfaz ToucWiz 2.0 repita algunos de los errores de su predecesora. Logra buenos niveles de personalización e introduce algún efecto gráfico destacable, pero a veces tanto widget junto en tan poco espacio juega malas pasadas a la hora de pulsar. Es uno de los pocos borrones importantes en un teléfono que, en general, deja satisfecho al usuario mínimamente familiarizado con lo táctil.

Un teléfono con medidas de pasarela

Nada más sacarlo de la caja, el Samsung Jét parece a primera vista algo pequeño, especialmente ahora que los teléfonos táctiles coquetean con las pantallas de cuatro pulgadas de diagonal. En este caso tendremos que conformarnos con 3,1 pulgadas, un espacio en el que quizás no hubiesen hecho falta 480 x 800 píxeles de resolución, pero no es un punto especialmente conflictivo de cara a la experiencia de usuario.

La ventaja de reducir un poco el tamaño respecto a terminales táctiles como el Nokia N97 o el mismo iPhone está en que se consigue un equipo bastante compacto, con 110 gramos de peso y dimensiones de 108,8 x 53,5 x 11,9 mm. No es ni ultradelgado ni muy grueso, pero sobre todo tiene una altura y una anchura que casan perfectamente con el “molde” de una mano de tamaño normal. Si hubiese un equivalente al 90-60-90 en el campo de los terminales telefónicos, el Samsung Jét se le acercaría bastante.

Samsung ha rematado el excelente porte del terminal con una silueta ligeramente curvada en las partes superior e inferior, dentro de una carcasa de acabado negro piano brillante. Como curiosidad, la tapa trasera lleva unas filas semiocultas, que se tiñen con diversas tonalides de rojo en función de cómo orientemos el terminal respecto a nuestra vista (algo parecido a esas pegatinas en las que los personajes “se mueven” si las giramos un poco hacia un lado y otro).

La pantalla, al ser AMOLED, ofrece un brillo excelente, tanto que podemos ver perfectamente todos los iconos incluso bajo la luz directa del sol (gran ventaja para encuadrar cuando usemos la cámara, cuyo objetivo está en una esquina de la parte trasera y va acompañado de un doble flash LED, por desgracia sin ningún tipo de tapa protectora). Debajo de la pantalla hay tres botones, dos para realizar/aceptar y colgar/rechazar llamadas, y uno central que a priori parece el clásico pad direccional, pero que sólo sirve para entrar a un menú resumido de opciones.

Encontramos dos conexiones en la parte superior: salida de auriculares de 3,5 mm y puerto microUSB, oculto este último bajo una tapita desplazable (una pena que el lector de tarjetas microSD sea interno y nos obligue a retirar la tapa trasera). En el lateral izquierdo hay un control de volumen, y en el derecho una tecla de bloqueo/desbloqueo de la pantalla (se bloquea con una pulsación, y para desbloquear hay que dejarla pulsada unos segundos).

Debajo de este botón hay una tecla doble, que sirve para dos funciones distintas dependiendo de qué extremo pulsemos. El extremo inferior, que sobresale ligeramente por encima del otro, es el disparador de la cámara. El otro extremo sirve para acceder a un modo gráfico en 3D (con una sola pulsación) y a los controles mediante movimiento (manteniendo la pulsación durante unos segundos). En cualquier caso, el principal elemento de interacción con el teléfono es su pantalla, por lo que conviene echarle un vistazo y repasar su interfaz.

Manejo clásico, tridimensional y “agitado”

La pantalla del Samsung Jét es de tipo resistiva, y por lo tanto debemos ejercer presiones leves pero firmes para activar sus iconos. La respuesta háptica está bastante lograda, no sólo al pulsar sino también cuando desplazamos listados de forma vertical (por ejemplo en la agenda de contactos), emitiendo vibraciones y sonidos cuya intensidad podemos personalizar en una escala del 0 al 5.

Cada usuario tiene sus preferencias, pero conviene movernos siempre en valores intermedios. Si elegimos un valor 0 no obtendremos ningún tipo de respueta sensorial a las pulsaciones, lo cual puede desorientarnos un poco. Si elegimos un valor 5 la respuesta es excelente, pero como contrapartida notaremos una levísima reducción de velocidad al cargar cada icono que pulsemos. Aún así el terminal mantiene un ritmo de trabajo excelente, pero si uno quiere velocidad de verdad sin renunciar a la respuesta háptica podemos optar por un valor 2 o 3.

A partir de estas cualidades táctiles, el Samsung Jét nos propone un sistema operativo propietario y la interfaz TouchWiz 2.0, cuyo manejo se basa en tres grandes métodos: interfaz 2D, interfaz 3D y controles mediante movimiento. La que más usaremos es la intefaz 2D, muy similar a las versiones anteriores de TouchWiz. Para empezar se nos proporcionan tres pantallas de inicio, entre las que podemos movernos deslizando el dedo de forma lateral. Cada una de ellas lleva un fondo de pantalla distinto, los cuales podemos cambiar aportando nuestras propias fotos e imágenes.

En las tres pantallas se mantiene una barra inferior con accesos directos al teclado, el listín telefónico, los mensajes y un menú resumido de opciones (al que podemos acceder en cualquier momento pulsando la tecla central). También está siempre presente un menú desplegable en un lateral, que contiene widgets dedicados a toda clase de funciones: reproductor de música, radio, reloj, conexiones Wi-Fi y Bluetooth, calendario, búsquedas en Google, accesos a Facebook y YouTube… Al pulsarlos se arrastran sólos a la pantalla principal, y para retirarlos tenemos que arrastrarlos manualmente al menú desplegable.

El objetivo de estas tres pantallas consiste en crear tres zonas de widgets completamente personalizables para el usuario. Como podemos ver en el siguiente vídeo, uno puede optar por combinar una pantalla sobre todo con aplicaciones multimedia, otra con accesos directos a servicios de Internet y una tercera dedicada a gestionar funciones como la conectividad inalámbrica. Es sólo un ejemplo de entre muchos, pues el teléfono viene precargado con widgets de todo tipo (información meteorológica, notas, administración de perfiles, Exchange ActiveSync…) y una aplicación para buscar y descargar más widgets de Internet.

Como podemos observar, el nivel de personalización es muy alto y el rendimiento gráfico es correcto. El mayor problema está en que el desplegable lateral puede crear bastantes conflictos cuando tenemos la pantalla muy cargada de widgets, por lo que estamos obligados a apuntar muy bien a la hora de pulsar. A veces uno echa en falta algo más de tamaño de pantalla o la posiblidad de empequeñecer algunos widgets, pero estas soluciones comprometerían el diseño compacto del terminal o crearían problemas de visibilidad. La solución perfecta hubiese sido un pad direccional como los de toda la vida (o en su defecto una bola de trackpad al estilo Blackberry Pearl), pero como decíamos antes la tecla central sólo carga el Menú de opciones.

Dicho menú también se basa en tres pantallas por las que nos desplazamos lateralmente, y nos muestra todas las opciones en formato cuadrícula y con iconos que recuerdan al estilo gráfico de Symbian (pero como ya hemos dicho, el sistema operativo es propietario). Dentro de estas funciones lo que más se destilan son los menús en vertical, en los cuales de nuevo se vuelve a echar de menos el pad direccional para ir deslizándolas poco a poco. Remarcado este punto, en el siguiente vídeo podemos ver de cerca la intefaz 3D y el navegador web.

Un cubo de seis caras que giramos en tres dimensiones para acceder a seis grandes áreas de entretenimiento: fotos, vídeos, juegos, música, radio e Internet. ¿A nadie le suena? Efectivamente, es una idea tremendamente parecida a la del LG Arena KM900. Debates aparte sobre a quién se le ocurrió primero la idea, lo cierto es que es una forma curiosa y divertida de acceder a estas funciones. A veces controlar el cubo con el dedo es algo difícil, pero siempre tendremos en la parte inferior una fila para colocarlo directamente donde queramos.

El navegador Dolphin se comporta de forma ágil, haciéndose notar el motor de renderizado WebKit. Como observamos en el vídeo, si dejamos el dedo sobre la pantalla durante unos instantes se activará la función de zoom, acercándose si desplazamos el dedo hacia arriba y alejándose si lo hacemos hacia abajo. Al ser una pantalla resistiva, los “arrastres” de scroll resultan algo forzados, por lo que de nuevo nos hubiese venido de perlas un pad direccional. Contenidos en flash como los vídeos incrustados de YouTube se toman un poco de tiempo para cargarse, pero al menos cuentan con soporte nativo,

Mención aparte merecen los controles por movimiento. Teniendo una pantalla táctil, agitar el teléfono más de tres veces para iniciar aplicaciones no es lo más práctico ni rápido. Otros gestos sí que pueden resultar más útiles, como inclinar el teléfono hacia los laterales para ir pasando fotos o golpear dos veces la parte superior del terminal para detener aplicaciones. Por lo menos sirven para activarlos momentáneamente y enseñarle la curiosidad a los amigos. A la hora de la verdad, donde resultan más interesantes es con algunos videojuegos basados en movimiento, o por ejemplo para hacer tiradas virtuales de dados.

Para “pros” de andar por casa

Como decíamos al principio, el Samsung Jét S8000 lleva un procesador a 800 MHz que le permite trabajar con soltura en modo multitarea, consiguiendo además una aceleración gráfica bastante buena. Pero existen algunos detalles que lo alejan de usuarios realmente profesionales, como la ausencia de aplicaciones ofimáticas (no está la plataforma QuickOffice que suelen llevar este tipo de terminales) o el hecho de que su conexión HSDPA sólo consiga una velocidad máxima de 3,6 Mbps.

Lo mismo sucede con el GPS, donde en lugar de proporcionar un software de navegación propio el terminal trabaja sobre Google Maps rastreando nuestra localización. Sí que se respetan otros puntos habituales en los smartphones, como la conexiones Wi-Fi y Bluetooth A2DP, un gestor multitarea o la sincronización con el ordenador (a través de Samsung PC Studio). Pero en líneas generales, el Samsung Jét está enfocado sobre todo al usuario interesado por las aplicaciones de ocio audiovisual.

En este punto la pantalla es su perfecto aliado, gracias al brillo, la pureza de los colores, la resolución y la compatibilidad con bastantes formatos de vídeo (MPÊG4, H.263, WMV, DivX y XviD). Cabe destacar la calidad de sonido al reproducir música, sobre todo usando los auriculares suministrados en la caja, que consiguen un efecto surround virtual bastante convincente. Para completar la faena, disponemos de un sintonizador de radio FM con lector RDS y grabación.

El círculo se cierra con un almacenamiento integrado de 2 GB, ampliable por tarjetas de memoria microSD de hasta 16 GB. Teóricamente, también existe una versión con 8 GB integrados, pero la única información oficial que tenemos al respecto afirma que Samsung no tiene pensado lanzar dicho modelo en el mercado libre. Hasta que un operador no diga lo contrario, el Samsung Jét S8000 proporciona de por sí espacio suficiente para una selección básica de música y para las fotos y los vídeos que tomemos con la cámara. Si queremos más margen de maniobra tendremos que aportar nosotros mismos una tarjeta de memoria.

Cámara

Samsung está pecando de un error importante en las cámaras de sus móviles, como sucede también con otros terminales de la competencia: inflar características adicionales sin preocuparse por mejorar la óptica. En el caso del Samsung Jét, nos encontramos con un sensor de 5 megapíxeles, autoenfoque, detector de rostros, parpadeos y sonrisas y doble flash LED. Son elementos que ayudan, principalmente, a facilitar la toma rápida de imágenes (el autoenfoque se completa en un par de segundos), pero no vienen acompañados de una lente a la altura de terminales como los LG Viewty o algunos Nseries.

En honor a la verdad, los resultados no están mal para un terminal de poco más de un centímetro de grosor, pero en situaciones de poca o mucha luz los objetos se distorsionan en exceso. En los siguientes ejemplos podemos observar tomas en las que hemos buscado un efecto de contraluz, y las manchas creadas son bastante perceptibles. La calidad de la imagen al reproducir vídeo es similar, y en este caso podemos trabajar a 30 fps y con 720 x 480 píxeles de resolución.

Luz día, auto, interior, sin flash

Luz día, auto, exterior, sin flash

Autonomía

Una de las grandes perjudicadas en los teléfonos táctiles es la autonomía, debido al consumo que ejerce la pantalla. En el caso de este Samsung Jét, la disminución de consumo que proporciona la tecnología AMOLED se complementa con una batería de 1100 mAh para lograr una duración correcta con el uso diario, ni muy poca ni sobresaliente. Huyendo de las habituales cifras de laboratorio, todo depende lógicamente del tipo de uso que le demos.

Si somos usuarios intensivos que necesitamos tener las conexiones inalámbricas activas en todo momento, más vale no salir de viaje sin el cargador, pues habrá que enchufarlo a la corriente una vez al día. Si lo usamos como teléfono y reproductor de música, el terminal agüantará entre dos o tres jornadas dependiendo del número de llamadas y canciones reproducidas. Podemos aumentar levemente todas estas marcas si desactivamos la respuesta háptica, pero como comentábamos más arriba no es algo recomendable.

Conclusión

El Samsung Jét S8000 es una buena elección para quienes estén interesados mucho en lo táctil y poco en las funciones profesionales. Vendría a ser un “touchphone” para casi todos los públicos, presentado en un formato cómodo de sostener y transportar y plagado de buenas opciones multimedia. Los no iniciados en lo táctil lo tendrán algo complicado al principio para acostumbrarse a la interfaz, todo lo contrario que sucede con quienes ya conozcan las versiones anteriores de TouchWiz.

Lo Imperdible

  • Diseño compacto y manejable.
  • Pantalla AMOLED muy brillante.
  • Excelente fluidez y velocidad, el procesador a 800 MHz se hace notar.

Lo Impresentable

  • Pequeños conflictos al pulsar iconos debido a la distribución de algunos elementos por la pantalla.
  • Práctica inutilidad de la tecla inferior central.

Disponibilidad y Precios

El Samsung Jét S8000 en versión cuatribanda (850/900/1800/1900 MHz) y con 2GB de memoria flash interna está disponible en España en versión libre por 449 €.

Links:

Samsung Jét, presentación
Samsung Jet en llamas, llega a Argentina en agosto
– Enlaces a las canciones usadas en los vídeos en Tribe of Noise: Parsons March y Twilight.