Rusia quiere restringir Windows en notebooks

por

Pongale Linux camarada!

En la tierra del vodka, el tetris y los autos Lada se está gestando una medida que, aunque todos percibimos como correcta, nunca se ha implementado en occidente: la obligación para los vendedores de notebooks de ofrecer el sistema operativo como una opción, en vez de entregarlo por defecto.

Actualmente, parte del precio de un notebook proviene de la necesidad de su ensamblador de pagar por la licencia del sistema operativo, una suerte de impuesto a los compradores que no se reembolsa si acaso el cliente no piensa usar Microsoft Windows. Aunque hay casos emblemáticos de clientes devolviendo Windows y pidiendo un reembolso, tal como hay equipos que se venden sin sistema operativo, lo cierto es que no hay ninguna ley que explícitamente obligue a los ensambladores a desagregar el valor del equipo de la licencia de software, ni menos a reembolsar el dinero de esta ante una eventual devolución. Lo más cercano es la interpretación de las leyes al consumidor siempre y cuando el caso llegue a manos de un juez.

En Rusia, como les iba diciendo, lo anterior se va a regular, y actualmente la FAS (Federal Antimonopoly Service) está en conversaciones con Acer, ASUSTeK, Dell, Hewlett-Packard, Samsung y Toshiba, mientras que en los próximos días contactará también a Lenovo, Sony y Roverbook apenas sepan qué corchos es Roverbook. Considerando que el castigo por no cooperar es un boleto de ida a un Gulag en Siberia, probablemente todos acaten la medida.

Anatoly Golomolzin, mandamás de la FAS, dijo que también contactaron a Microsoft como parte interesada, y la empresa aclaró que en sus contratos con los ensambladores nunca los ha obligado a incorporar Windows por defecto en los equipos. Golomolzin añadió, también, que con esta medida se favorecerá la diversidad en el desarrollo y uso de otros sistemas operativos.

Aunque el sentido oportunista me lleva a pensar en el brillante negocio de traer notebooks desde Rusia, creo que no sería buena idea. Ya lo intenté una vez y la letra R venía al revés… impresentable.

Fuente: The Inquirer