Móviles enfocados a la fotografía [W Guía]

Antes de comenzar a disertar sobre qué tenemos que buscar en un móvil si queremos hacer buenas fotos con él, conviene hacer un poco de autocrítica. Normalmente, los fabricantes exageran mucho al hablar de sus terminales orientados a la fotografía, hasta el punto de que uno puede llegar a pensar que el mundo está acabado para las cámaras digitales compactas. Y sin embargo, firmas como Casio, Kodak o Sony, por citar tres de entre muchísimas, siguen presentando cada año nuevas cámara de bolsillo. Cada vez mejores. Y no parece que vayan a dejar de hacerlo al menos de aquí a unos años.

Bien, esto es una consecuencia directa del marketing de los fabricantes de telefonía, y el fenómeno seguirá existiendo hasta que a Nokia, Samsung, LG y compañía no les dé un ataque de sinceridad y digan todas al unísono: “sí, nuestros móviles pueden hacer fotos, pero no es para tanto”. Y es más probable que Steve Jobs confiese que le gusta matar el tiempo haciendo dibujitos con el Paint de Windows. El problema, y aquí es donde comenzamos con la autocrítica, es que bloggers y periodistas pecamos de cierto contagio marketiniano en éste y otros aspectos.

Nos dejamos llevar por las características técnicas para alabar las virtudes de la cámara de un móvil en concreto. Y casi siempre, un año después llega otro móvil con las características aún más exageradas, y muchos optamos por el “donde dije digo, digo Diego”. Parecemos obsesionados con la idea de que el móvil se convierta en el único gadget que llevemos en el bolsillo, reuniendo las mismas prestaciones que un MP3, un GPS, una PDA, una videoconsola, un mando a distancia, un abrelatas… y por supuesto, una cámara de fotos. Pero muchas veces olvidamos la única novedad importante que ha supuesto la telefonía móvil dentro de la fotografía: ahora hacemos muchísimas más fotos que antes.

Foto: bizior

Hace un par de años leí datos de un estudio de Gartner que aseguraban que, al menos en España, tres de cada cuatro fotos se tomaban ya con el móvil. Me lo creo, y la explicación es sencilla. Pongamos que hemos salido a sacar al perro a pasear un martes a las diez de la noche y, al doblar una esquina, vemos al vecino del cuarto piso metido dentro de un contenedor de basura y revolviendo las bolsas. ¡Foto al canto! Sorprendido por el flash, el sujeto se justifica afirmando que se le cayeron las llaves accidentalmente dentro del contenedor.

– “Vaya faena, vecino, pero hasta que las encuentres te voy a sacar un par de fotos más” (flash!)

– “Ya podrías ayudarme un poco, ¿no?”

– “Podría (flash!), pero es que me he duchado justo antes de bajar (flash!). Oye, pero deja de buscar un momento y mira al objetivo, que así tengo una para colgarla en el Facebook y etiquetarte. Venga, hombre, ¡una sonrisita!” (flash!)

El móvil lo llevamos a casi todas partes, mientras que la cámara digital sólo la sacamos de casa en aquellas ocasiones en las que, a priori, vamos dispuestos a hacer fotos. El mismo estudio también afirmaba que, lógicamente, la inmensa mayoría de estas fotos eran de baja calidad. Por eso, y una vez metidos en contexto, el objetivo de esta guía no es apuntar qué móviles consiguen fotos tan buenas como las que haría una cámara de verdad, sino cuáles se comportan a buena altura cuando son lo único que tenemos a mano para hacer una foto. Todo sea porque el resultado valga para algo más que para adjuntar una imagen cutre en un email de ésos que acaban reenviándose entre contactos del Messenger.

Móviles más o menos fotográficos

Como dicen en los programas de bricolaje, para empezar a trabajar necesitamos las mejores herramientas. Y en una disciplina como la fotografía, gran parte del éxito o el fracaso lo pone la máquina que usemos. En otras palabras, conviene ser conscientes de qué posibilidades tiene nuestro móvil, ya que básicamente podríamos diferenciar tres grandes grupos de terminales en función de su dotación fotográfica.

– Gama baja: cámaras de chiste

Las posibilidades de una cámara suelen corresponderse con el equipamiento general del terminal. Y aunque el megapíxel no sea un sinónimo de calidad, también por cosas de la industria la resolución de la cámara nos da un primer indicio sobre qué espectativas tendremos a la hora de tomar fotos con un móvil determinado. Por todo esto, en este grupo incluiríamos toda esa flota de terminales sencillos para el usuario masivo, de esos que se mueven como mucho en torno a los 100 euros en el mercado libre, y que suelen venir con cámaras de 0,3, 1,3 y en algunos casos 2 megapíxeles.

Hablamos de teléfonos sobre los que, en muchos casos, su dueño no recuerda ni siquiera el nombre exacto del modelo. Sólo es “el móvil que me dieron al hacerme el contrato” o “el que me ofrecieron gratis por hacer la portabilidad”. Llevan ópticas made in Taiwan, muy raramente disponen de autoenfoque o un simple flash y puede que ni siquiera den la talla al hacer un vulgar retrato a plena luz del día.

Representan la gran mayoría dentro del mercado de la telefonía, y para lo más que sirven es para tomar una imagen de algún objeto cotidiano bien iluminado y colocarla como fondo de escritorio en la pantalla del mismo terminal. Con este tipo de cámaras no vale realmente la pena intentar fotos nocturnas o con poca iluminación, y si las condiciones del ambiente acompañan tampoco es que vayamos a poder mejorar mucho los resultados. No son, por tanto, terminales que nos interesen mucho hacer fotos, pues sería como intentar un salto de pértiga con la ayuda del palo de una escoba.

– Gama media: cámaras “diurnas”

Foto: emrank

Con el nombre de este grupo queremos incidir en que, siempre que contemos con luz solar, las cámaras de estos móviles pueden conseguir resultados aceptables, flaqueando en interiores con luz artificial y logrando resultados pobres en ambientes oscuros. Suelen llevar ópticas no mucho mejores que las del grupo anterior, pero aquí sí que se hace notar el peso del megapíxel. Ahora bien, la regla no es a mayor resolución, mejores resultados.

De hecho, en este grupo conviven, no sin cierta gradación de calidad entre ellos, terminales de 2 a 8 megapíxeles (o puede que más, pero aún no hemos podido echarle mano a teléfonos como el Sony Ericsson Satio o el Samsung Pixon 12). Muchos habreis oído que con 3 megapíxeles ya tenemos suficiente para imprimir las fotos en el tamaño convencional de 10 x 15 cm, pues con más resolución nos sobrarían píxeles que incluso podrían acabar siendo un problema.

Pues bien, aunque ya casi no pasemos nuestras fotos a papel, esta regla también nos vale para saber a partir de qué resolución vamos a poder trabajar medianamente en condiciones. A partir de 3 megapíxeles, subir la resolución apenas incide en la calidad final de las imágenes. Sólo nos servirá para hacer impresiones más grandes (un terreno en el que trabajan los profesionales armados normalmente con una DSLR, y no un usuario de a pie que fotografía con el móvil una imagen cotidiana, no olvidemos el contexto que describimos al principio) o para usar con cautela el zoom digital, como veremos más adelante.

De ahí que el espectro de megapíxeles de este grupo sea tan amplio. Aunque lo ideal serían 3 megapíxeles, hay terminales con resoluciones inferiores y superiores que quedan encuadrados en esta categoría. En la parte baja podríamos hablar del iPhone original y el iPhone 3G, que con 2 megapíxeles se bastan para lograr resultados sorprendentes siempre y cuando las condiciones lumínicas jueguen a nuestro favor. En la parte alta, también entrarían cámaras de mucha resolución debido sobre todo a dos factores: el flash y/o la óptica.

Un caso ejemplar es el de HTC. He probado terminales de esta firma con buena resolución y óptica medianamente decente, con los que he conseguido fotos realmente buenas. Pero sólo en exteriores y durante el día, pues no hay un sólo móvil de HTC que lleve siquiera un simple flash LED. Modelos como el HTC Touch HD serían un ejemplo perfecto para hablar de terminales que podrían haber sido algo más, pero se quedan en la categoría de cámaras “diurnas” debido a la ausencia de flash. No hay más que ver la siguiente imagen tomada en un día nublado con este terminal, que presenta una calidad más que aceptable. Por desgracia, al quedarnos sin luz no merecía la pena iniciar la cámara, pues los resultados eran muy muy pobres.

HTC Touch HD, auto, exterior

Otro caso también bastante ejemplar es el de Samsung, que tiene muchos terminales con alta resolución y distintas soluciones de flash, pero la mayoría se quedan en este grupo intermedio por culpa de la óptica. Lo comentábamos hace poco al probar el Samsung Jét S8000, un terminal con el que podemos conseguir buenas imágenes si tenemos una iluminación acertada. En condiciones oscuras su doble flash LED alumbra bastante, pero la óptica se “satura” de información lumínica y el enfoque se va al garete, dando lugar a formas borrosas.

Paralelamente a todo esto, en este grupo ya empezamos a encontrar cámaras con autoenfoque y opciones de configuración, desde opciones básicas como los modos de escena hasta otras más avanzadas como los detectores de rostros y sonrisas. Son funciones adicionales que no vienen mal si el resto del equipamiento estrictamente óptico no da más de sí, pero para entrar en el grupo privilegiado de los móviles orientados a la fotografía hacen falta otras virtudes, como veremos a continuación.

– Gama alta: Cámaras “nocturnas”

Foto: Titanas

En los últimos tiempos cada vez más terminales recurren a cámaras certificadas por una firma óptica de cierto renombre. En un principio, es perfectamente comprensible que uno desconfíe, ya que eso de que una cámara tenga una óptica certifcada por tal o Pascual suena, por qué negarlo, a truco publicitario. Y de los evidentes. Pero luego uno prueba una de estas cámaras y se da cuenta de que sí, que hay una cierta mejora en la nitidez, las líneas y los colores en comparación con lo que consigue un móvil de la gama media.

Se ve que no es el clásico patrocinio interesado entre marcas, que no se trata de una argucia para que el consumidor asocie el prestigio de una firma reconocida en lo suyo a un producto de otro fabricante. Seguramente, el motivo sea que Carl Zeiss y Schneider Kreuznach, las dos empresas más habituales en este tipo de ópticas certificadas para móviles, prefieran que su nombre no sea estampado en un producto que no tenga unos mínimos de calidad.

Para que todo vaya perfectamente conjuntado, este tipo de terminales van acompañados de sensores de gran resolución (normalmente 5 u 8 megapíxeles) y un lote de características bastante completo, incluyendo las opciones de configuración que citabamos en el grupo anterior e incluso algunas más avanzadas. Como consencuencia de todo, estas cámaras mejoran el rendimiento con luz natural y artificial, y son los únicas que, por ejemplo, nos permitirán hacer una foto en una discoteca sin que nuestra primera reacción al verla en la pantalla del móvil sea borrarla.

Más allá de la óptica y los megapíxeles

Nokia N95, auto, exterior

Si nos ponemos rigurosos, lo cierto es que desde terminales ya emblemáticos como el Nokia N95 (arriba tenéis una muestra de lo que consigue este terminal en un día soleado) y el primer LG Viewty, la industria apenas ha aportado mejoras interesantes en las cámaras de los móviles. A lo sumo, últimamente se está apostando por los grandes angulares de 28 mm en modelos como los Nokia N97 y N86, y en los terminales de pantalla táctil el enfoque por pulsación, que nos permite centrar el enfoque en el elemento deseado pulsando directamente con el dedo sobre la pantalla, se está convirtiendo en una característica casi obligatoria.

Por el camino se han quedado un par de elementos que parecía que iban a acabar imponiéndose, pero finalmente se han quedado casi en agua de borrajas: el flash de xenon y el zoom óptico. El primero al menos suele estar presente en los terminales más fotográficos de Samsung y LG, mientras que otras marcas prefieren la función de foco de vídeo y el menor consumo del flash LED doble o simple (es el caso de Nokia, que pasa olímpicamente del xenon desde su magnífico Nokia N82).

El doble flash LED del Nokia N97: mucha potencia, resultados mejorables

No es que los flashes basados en LED no sirvan para nada, pero el xenon le gana por goleada en intensidad y en “amigabilidad” para la óptica. Como bien explicó Snidel en su W Guía sobre los tipos de flashes, la granulación, el desenfoque y las aberraciones cromáticas descienden notoriamente al usar un flash de xenon. Pero un flash LED es mucho más fácil de montar en un móvil, y además consume bastante menos. No se puede tener todo en esta vida.

El zoom óptico, por su parte, es muy difícil de encontrar en un móvil. Se pueden contar con los dedos de una mano los terminales con esta función, y yo personalmente sólo he podido probar un Samsung G800 (que también tiene flash de xenon, lástima que su óptica no esté a la altura del resto de características). La ventaja de esta función la entendemos por oposición al zoom digital, que es bastante más habitual en el mundo de la telefonía, pero por desgracia supone renunciar a la calidad de imagen a medida que nos acercamos virtualmente al objetivo.

Por explicarlo de una forma muy sencilla, baste decir que usar el zoom digital significa renunciar a la influencia del megapíxel. Es como cuando aplicamos la lupa al visualizar imágenes en el ordenador: a medida que nos acercamos, vamos renunciando a la resolución disponible, disminuyendo la calidad y aumentando la pixelación. Es el único recurso disponible cuando no podemos acercarnos al objeto todo lo que nos gustaría, pero conviene usarlo con precaución, especialmente si la resolución de la cámara no es muy alta. Lo comentábamos antes: una de las ventajas de tener un sensor de 5 o más megapíxeles está en que el zoom digital es menos traumático para el resultado final, como podemos apreciar en la siguiente foto.

Imagen tomada con un Nokia N97 con el zoom digital al máximo (14 aumentos)

El ejemplo superior raya a buen nivel, gracias a la buena óptica que incorpora el Nokia N97. Pero estás viendo la imagen en una pantalla (olvídate de imprimirla, pues sería malgastar papel) o usarla con un tamaño más grande, por ejemplo de fondo de escritorio, pues se pixelará mucho. Es decir, contando con una buena óptica y un sensor de mucha resolución, exprimir por completo el zoom digital nos permite salvar distancia físicas a cambio de tomar imágenes que, como mucho, podamos mostrar en resolucíon VGA (640 x 480 píxeles). El zoom óptico, en cambio, mantiene intacta las posibilidades del megapíxel.

Por desgracia, el zoom óptico supone montar más piezas en la cámara que comprometerían el grosor del terminal. De hecho, los terminales lanzados hasta la fecha con zoom óptico llegan como mucho a tres aumentos, con los que no podríamos haber logrado tomas como la de arriba (las banderas estaban a unos 50 metros de altura respecto a la cámara) sin recurrir primero al zoom óptico y luego al zoom digital. Pero sólo esos tres aumentos nos hubiesen permitido mostraros la imagen a un tamaño más grande, quzás de 1000 o 1500 píxeles de anchura. En definitiva, un sencillo zoom óptico 3x nos da más margen de maniobra no sólo para acercarnos virtualmente al objeto, sino también para tomar menos precaución al comenzar con los “aumentos digitales”.

Si existiese un móvil fotográfico perfecto…

Tras todo lo expuesto, podemos ir sacando cuáles son los elementos que debemos buscar en un móvil en el caso de que tengamos ciertas exigencias fotográficas. Empezando, si es posible, por una óptica certificada (las lentes Carl Zeiss están un poquito por encima de las de Schneider Kreuznach, pero esto es sólo una opinión personal), y siguiendo por un sensor de como mínimo 3 megapíxeles, aunque mejor si son más por lo que hemos comentado sobre el zoom. El flash de xenon es preferible, y de hecho ya hay varios terminales que optan por un sistema mixto (un flash de xenon para las fotos y un foco LED para el vídeo), a no ser que valoremos mucho la autonomía del terminal. El zoom óptico también sería de agradecer, si no fuese porque restringiríamos la lista a muy pocos terminales, algunos de ellos incluso difíciles de encontrar.

Ni qué decir tiene que el autoenfoque es un punto obligatorio, pero si buscamos los requisitos del párrafo anterior esta característica aparecerá por defecto en los móviles candidatos. Aunque no hemos hablado mucho de ello, también es recomendable optar por modelos que cuenten con algún tipo de protección para la lente cuando no estamos usando la cámara. A este respecto cabe destacar bastantes modelos de Sony Ericsson, que poseen tapas deslizantes metálicas y de tamaño generoso capaces de resistir golpes y envestidas bastante fuertes.

Tapa protectora de la cámara de un Sony Ericsson C702

También hay que prestarle atención a la rapidez para comenzar a usar la cámara. Aquí entran en juego “atajos” tan clásicos ya como pulsar una vez el botón disparador para que la cámara entre en funcionamiento, algo que también suele conseguirse retirando la protección de la lente en los móviles que cuentan con ella. Aquí también Sony Ericsson destaca sobre la competencia, consiguiendo cámaras que están listas para disparar casi al instante, frente a otras firmas en cuyos modelos tenemos que esperar unos tres o cuatro segundos para poder tomar la foto.

En cuanto a opciones como los modos de escena y los filtros, la experiencia me dice que sirven para más bien poco. Por supuesto que habrá sus grandes excepciones, pero a la hora de la verdad las cámaras de los móviles suelen funcionar mejor en modo automático (desactivando o activando el flash en ciertas situaciones, a lo sumo). Si uno tiene conocimientos fotográficos básicos, agradecerá la presencia en su terminal de opciones realmente configurables (como el nivel ISO o la exposición), y más aún si la cámara le permite crear un modo de escena personalizado. Podríamos probar un poco con las opciones de la cámara hasta dar con una combinación de factores que consiga buenos resultados, por ejemplo, para fotografiar objetos a corta distancia. Así, cada vez que queramos hacer una foto de este tipo, sólo tendremos que activar el modo de escena personalizado que creamos en su día.

Como reflexión final, no conviene olvidar lo que explicamos al principio. Si nos vamos de vacaciones a un destino en el que sabemos que podremos tomar bastantes fotos, es mejor llevarse una cámara digital autónoma. El uso de la cámara del móvil tiene su contexto, y de momento no podemos pedirle más. Es posible que en un hipotético futuro el móvil nos permita prescindir de verdad de la cámara compacta, pero todo apunta a que tendremos que esperar sentados.

Links:
Cámaras que hacen llamadas (Ariadna)
Pixels aren´t created equal, but how many is enough? (CNETAsia)
100 Amazing iPhone photos (Photocritic)
N82 vs N95 8GB : Is it Just the Xenon or Something More? (Symbian Stories)