Katamari Forever a primera vista

Katamari Forever a primera vista

En exclusiva para el PS3, el juego para hacer pelotas está a punto de llegar.

Con apenas cinco años de existencia y nueve juegos en su haber, Katamari Forever no sólo es el primer juego de la serie que hace su aparición en el PlayStation 3, sino que también es el que marca de manera definitiva que la franquicia se acabó en la segunda entrega. Claro, esta situación no es un gran problema para Namco Bandai, la compañía desarrolladora y distribuidora de esta serie, puesto que desde Pac-Man y Tekken se han encargado de vendernos el mismo juego pero con diferente nombre, gráficas o edición. Para esta ocasión, el juego de acción y destreza que te tiene rodando una pelota por escenarios más interactivos de lo que ellos mismos quisieran ser, aprovecha las capacidades de la consola casera de Sony para lucirse en las texturas, aunque lo único que nosotros agradecemos es el regreso al control que vio nacer esta franquicia.

Recordando las bases.

Para aquellos que no han tenido el gusto de jugar un título de esta franquicia explicamos brevemente la dinámica de juego. En cualquier juego de Katamari estás al control de una pelota (que es el katamari), la cual empujas con los sticks del control de tal manera que presionando los dos hacia el frente o hacia atrás moverán la pelota en esa dirección, mientras que hacer uno hacia delante y otro hacia atrás te ayudan para tomar dirección a la derecha o a la izquierda. Conforme rueda la pelota se le van pegando objetos que son de su mismo tamaño hasta llegar un punto en que ésta crezca, permitiendo que recoja objetos más grandes. Bajo esta dinámica, cada escenario en el juego tiene objetivo base hacer una pelota de un tamaño específico ó recoger una cierta cantidad de objetos de un mismo tipo antes de que se acabe el tiempo. Al igual que en We Love Katamari y los juegos que le siguieron, las reglas aquí cambian un poco y ahora te ponen a rodar tu pelota sobre desiertos para recoger arena y cultivar una selva, reunir objetos calientes para mantener la llama de la Katamari encendida, ponerte a cazar ciertos animales para hacer una constelación etc… Cada escenario tiene récorda de tiempo y tamaño, y también, personajes y vestuarios escondidos en forma de regalos que solo obtienes si te los llevas con la pelota y éstos se quedan en ella al terminar el reto.

En el juego puedes comenzar recogiendo tachuelas, alas de mosca, migajas y puntas de alfiler, pero conforme va creciendo tu katamari empiezas a llevarte cubiertos, fichas, tapas de botella, las botellas mismas, platos, vasos, mesas, servilletas, ratas, ratones, arañas, escorpiones, latas, monedas, billetes, espadas, sillas, sillones, televisores, papel de baño, retretes, cuadros, escobas, trapeadores, cajas, cajones, muñecos, gatos, perros, conejos, ardillas, bicicletas, elefantes, globos, osos, estatuas, fuentes, peces, ballenas, niños, niñas, bomberos, helados, copas, sombrillas, rejas, padres, policías, autos, camionetas, camiones, tractores, tuberías, motocicletas, lanchas, botes, aviones, helicópteros, transatlánticos, cargueros, yates, motos acuáticas, hongos gigantes, hongos pequeños, honguitos, árboles, palmeras, piedras, bardas, techos, casas, gasolineras, condominios, rascacielos, centros comerciales, escuelas, ranchos, estadios, aeropuertos, monumentos, ruedas de la fortuna, montañas rusas, montañas japonesas, volcanes, lagos, ríos, nubes, súper héroes, dioses, islas, ciudades, países, continentes, planetas, estrellas, polvo cósmico y hasta el sol… y eso es de los objetos que me vinieron a la mente en este instante.

Todo queda en familia.

Bueno, la excusa para darle vida a Katamari Forever esta en que los primos del príncipe del Cosmos crearon una réplica del omnipotente Rey, pero como todo buen robot de raíces niponas y tecnología gringa, se volvió loco y destrozo las estrellas, por lo que es tu obligación ayudar al Rey y a sus adorables sobrinos restaurar el orden en el firmamento. Con esta idea es que vienen los contados escenarios nuevos que quizá es lo más atractivo del título, puesto que el resto de los niveles son los que el Rey sufre para recuperar la memoria que perdió tras el ataque del robot. Estos niveles, al igual que la banda sonora, no sólo ocupan la mayoría del juego, sino que son niveles que uno ya tuvo la oportunidad de jugar en las primeras dos entregas de la serie y la edición que se lanzó hace un par de años en exclusiva para el Xbox 360.

La diferencia del juego radica en que con un botonazo puedes cambiar el “estado de ánimo” de cada reto al momento, lo que cambia la textura completa del escenario de la clásica a cel-shading, madera, alto contraste, etc… lo cuál también te cambia el tema musical según los que ya hayas liberado durante el modo principal de historia, aunque claro, querer darle historia y coherencia a este título es una perdida de tiempo. Aun así, de lo mostrado hasta ahora del juego no vemos nada realmente nuevo o innovador, que en títulos como éstos es algo casi tan bueno como malo, ya en la versión final podremos decir si éste, a diferencia del Beautiful Katamari, no es más que una pobre explotación de una marca que se cansó antes de ser famosa.