Juegos grandes en consolas pequeñas [Opinión]

Juegos grandes en consolas pequeñas [Opinión]

Berrinches sobre la historia de la franquicia en una consola ajena a la misma.

Antes de iniciar, quiero aclarar que, a diferencia de mis compañeros, quienes utilizaron este espacio para exponer nuevas tendencias en la industria y proponer una visión distinta de los videojuegos, yo lo utilizaré para hacer mi berrinche y quejarme de algo que no me gusta, en otras palabras: Señores, agárrense, esto es un rant.

Cuando alguien me pide que le recomiende algún videojuego y me preguntan qué fue lo que más me gustó de éste, mi primer comentario suele ser algo como: “La historia está muy interesante”. Sé que es raro mencionar la trama de un videojuego como su mayor atractivo, sobre todo cuando las gráficas o el estilo de juego saltan primero a la vista, pero yo disfruto mucho de las historias que relatan, pues me siento partícipe de las mismas.

No es precisamente porque sean textos de Cervantes convertidos en polígonos, para nada, más bien es la narrativa la que disfruto y me llama la atención, la forma en que te dicen qué pasó, qué está pasando y por qué. Inclusive historias sencillas pero bien contadas me enganchan de inmediato.

Es por esta razón que el reciente anuncio de Assassin’s Creed: Bloodlines para el PSP no me cayó muy en gracia, particularmente por este párrafo:

Frederic Lefroncois, productor de Bloodlines, comentó que la historia del juego arranca justo después de los eventos de Assassin’s Creed e hizo énfasis en que es el único título que explica la relación entre las dos entregas existentes, por lo que si quieres descubrir cómo nació Ezio y de dónde viene el Codex debes probar este nuevo juego para la portátil de Sony.

Bloodlines es el eslabón que unirá a Assassin’s Creed, uno de mis juegos favoritos de 2007, con Assassin’s Creed II, uno de los títulos que más espero de 2009. Según la descripción de Lefroncois, responderá muchas de las preguntas que quedarán en el aire en la transición de un juego a otro, principalmente con respecto a la descendencia de Altaïr. Lo mismo me pasó cuando salió a la venta Assassin’s Creed: Altaïr’s Chronicles para el Nintendo DS, una precuela en la que el asesino debe encontrar y destruir un cáliz sagrado con un inmenso poder.

No me malentiendan, no tengo nada en contra del PSP o NDS, pero detesto tener que brincar de una consola casera a una portátil para seguir la historia de una saga de la que estoy prendido, principalmente porque, por más impresionante que se vea, como en el caso de Bloodlines, nunca se equiparará a la visión original de los creadores. El juego no se controlará, no se verá ni se narrará igual que como fue en la plataforma original.
Siento que los desarrolladores me quieren condicionar a comprar y jugar su título, e inclusive la portátil, si es que no cuentas con ella, como cuando Marvel Comics me motivaba que comprar X-Force y X-Factor para leer todos los capítulos de una historia que sucedía en X-Men y Uncanny X-Men. Quienes hayan leído cómics en los 90 sabrán de qué les estoy hablando. Pero bueh, después de todo, su negocio, el de las editoriales de cómics y los desarrolladores de videojuegos, está en la venta de su producto.

No dudo que algunos de los fervientes seguidores de Metal Gear Solid, se hayan sentido igual cuando Kojima dijo que MGS: Peace Walker para el PSP “es un juego clase MGS5”. Básicamente, si quieres saber qué pasa con Big Boss, tienes que jugar este juego. Seguro que también se sintieron así los fans de Kingdom Hearts con Chains of Memories para el GBA, o los de Suikoden con Tierkreis en el NDS. ¿Qué hay de los incondicionales de Killzone y Resitance  con sus secuelas, Liberation y  Retribution, respectivamente, en el PSP? Ah, y no me hagan empezar con God of War: Chains of Olympus.

Entiendo que las portátiles necesitan de juegos de renombre para mover unidades y que las desarrolladoras buscarán todas la plataformas posibles para colocar su juego y generar ventas, pero cuando se trata de una secuela o precuela de un juego, a mí, que soy un obsesionado de las historias y sus personajes, me revienta las pelotas.