Desmenuzando Windows 7: Rendimiento

Desmenuzando Windows 7: Rendimiento

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Una de las grandes sorpresas que presenta Windows 7, es que a la hora de usarlo, la experiencia es bastante más ágil en comparación a su antecesor: Windows Vista. Hoy analizaremos en profundidad este fenómeno.

En esta entrega, nuestro detallado análisis de Windows 7 se centra principalmente en pruebas de rendimiento. Este apartado resulta ser muy importante debido a que una de las grandes críticas que se le ha hecho a Windows Vista es que funciona de forma muy lenta a comparación de su predecesor, Windows XP. Sin embargo, hay algo que solio ocurrir cuando se realizaban pruebas de rendimiento sintéticas en Vista, la mayoría de las señales apuntaban a que el rendimiento entre ese sistema operativo y Windows XP era similar y las variaciones notorias eran atribuibles a diferencias puntuales de cada producto.

Sin embargo, aun cuando los resultados no acompañaban a las quejas, las segundas si se mantuvieron siempre presentes y la imagen de lentitud que ha adquirido Windows Vista no la ha podido ocultar Microsoft ni siquiera con una costosa campaña de marketing. ¿Eran las críticas hacia Windows Vista infundadas? No, en términos generales se pueden percibir al usar un computador con Vista a diario. En general, la lentitud asociada tiene que ver mucho con las tareas que se están procesando en el fondo, las cuales aumentaron considerablemente desde Windows XP o a que su actividad se torno más intensa. La mayoría de dichas tareas suelen atacar al componente más débil de cualquier computador actual: su disco duro.

Probablemente, la lógica de los programadores de Microsoft era que dado que el rendimiento de todos los componentes ha aumentado en porcentajes significativos, agregar mayor funcionalidad al sistema no sería un factor que lo afectase. Sin embargo, el disco duro es la única variable que no se ha comportado como el resto y por ende los cambios implementados en Vista han sido ampliamente sentidos por los usuarios. Ahora, si esto es cierto, ¿por qué no se ve fácilmente reflejado este cambio en el rendimiento cuando se realiza una prueba de rendimiento? La respuesta a lo anterior se puede dividir en dos partes (aun cuando hay más factores que influyen): prioridad de la aplicación y metodología de pruebas.

La primera de ellas se refiere al hecho de que la mayoría de pruebas sintéticas, debido a su carácter, emplean rutinas que permitan que Windows deje en “pausa” la mayoría de trabajo de fondo para concentrarse únicamente en el programa que realiza la prueba –a fin de cuentas el objetivo de ellas es medir el rendimiento del hardware. Un ejemplo de esto, es que muchas pruebas sintéticas asignan mayor prioridad al CPU a sus procesos o desactivar ciertas tareas que se ejecutan de fondo.

Para el segundo caso, las pruebas en términos generales se realizan con un Windows recién instalado, sin muchas aplicaciones instaladas y en reposo. Esto se hace simplemente para lograr consistencia en los resultados pues al estar realizando tareas adicionales no controlables, los parámetros de medición son difíciles de comparar.

Debido a las razones mencionadas, la medición de “lentitud” asociada a Vista ha sido más bien por medio de lo que perciben los usuarios, más que por cifras que lo confirmen. Las mayoría de las pruebas de rendimiento que se verán a continuación reflejan lo anterior en gran parte aun cuando una mirada más detallada permite ver como ciertos números pueden dar indicios al rendimiento percibido de Windows 7, el cual, a fin de cuentas es el que la gente va a criticar o alabar cuando este sistema operativo salga al mercado.

Antes de entrar en el terreno formal de las pruebas, una aproximación que se puede hacer para inferir algo sobre el rendimiento, es el consumo de recursos del sistema. Esto es importante debido a que dos de las críticas más comunes a Windows Vista son que “consume muchos recursos” y es muy “pesado”, al mismo tiempo que muchos reviews del Beta de Windows 7 hablan de un SO más “liviano” y depurado. Para comprobar esos dichos, lo mejor que se puede hacer es revisar el Administrador de Tareas de los tres productos cuando el sistema está recién instalado (con sus respectivos drivers y en estado de reposo):

Los resultados hablan por si mismos, Windows 7 solo ha refinado un poco el uso de recursos de sistema, pero dicho refinamiento no es para nada sustancial. De hecho el único parámetro que cambio de forma considerable, es la memoria asignada al caché que es muy similar a la de Windows XP. Lo más probable que está pasando acá es que o Microsoft deshabilitó por completo Superfetch (un sistema de cache que se adapta al patrón de uso del usuario, lo cual permite acelerar la ejecución de aplicaciones pues puede “predecir” lo que el usuario va a hacer) o lo hizo mucho menos agresivo de lo que era en Vista. Superfetch es uno de los principales causantes de la degradación de rendimiento en Vista y su eliminación constituye en una esperanza positiva para el rendimiento de Windows 7 y esto junto con el resto de variables presentes en el Administrador de Tareas son coherente con la tesis que este es más liviano y depurado.

Terminado esta vista preliminar de los signos vitales de los tres sistemas operativos, pasamos a las pruebas de rendimiento para extraer más información y así poder formular algunas conclusiones.