Zeitgeist Digital: Las Redes Sociales Zeitgeist Digital: Las Redes Sociales

Al final de cada año, Google publica un compendio de estadísticas que muestran cuales han sido los términos de búsqueda mas populares a lo largo del año. La gran G llama a dicho reporte Google Zeitgeist y a continuación analizaremos los resultados.

Zeitgeist Digital: Las Redes Sociales

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Al final de cada año, Google publica un compendio de estadísticas que muestran cuales han sido los términos de búsqueda mas populares a lo largo del año. La gran G llama a dicho reporte Google Zeitgeist y a continuación analizaremos los resultados.

La palabra Zeitgeist, aparte de ser el titulo de un documental que ha dado mucho que hablar, es de origen alemán y es empleada para describir las tendencias del momento. Una aproximación mas filosófica a dicha palabra realizada por el Departamento de Términos Esotéricos de CHW, es hablar de Zeitgeist como el “espíritu de la época”, refiriéndose a los aspectos socioculturales que moldean los tiempos. Desde ese punto de vista, el titulo de los reportes de Google es interesante pues muestra las variaciones de la cultura virtual cada año, la cual realmente avanza a una mayor velocidad que las tradicionales pues los reinados de popularidad en línea son fugaces.

Descomponiendo el reporte del buscador mas utilizado del planeta, la tendencia clara es que éste es el año de las redes sociales, en particular, de Facebook. Sin duda este fue el año de la explosión de los experimentos sociales, donde todos han buscado la forma de llamar la atención en sistemas en línea que les permitan a las personas interactuar sin salir de su casa.

Probablemente, si uno supiera estas cosas por adelantado, lo ideal para haber estudiado un par de años atrás hubiese sido una mezcla de psicología con programación web para crear un sistema de interacción social virtual idóneo y venderlo antes de la crisis económica actual. Aparte de la fama de gurú que uno hubiese ganado, la persona estaría muy tranquila pues sus bolsillos estarían llenos mientras que el resto se preocupan del complejo escenario económico actual.

Cuando Microsoft el año pasado compro el 1,6% de Facebook por 240 millones de dólares, lo que hizo que la red social tuviese un valor total de 15.000 millones de dólares, dicha decisión no estuvo exenta de controversia, especialmente si se considera que esta es una empresa que hasta el día de hoy produce muy poco dinero. Sin embargo, el poder la red social más famosa de este año se basa en el hecho de tener la base de datos con la información más privada que uno esta dispuesto a conceder a terceros detallada al nombre y apellido de la persona. Es la base de datos de ensueño de todo gerente de marketing y ahí radica su elevado valor.

Escapándose un poco de la realidad de mercado merecida de Facebook, la pregunta obvia es ¿porqué se han vuelto tan populares las redes sociales en el mundo? Esto en cierta forma lo he contestado en columnas pasadas al afirmar que “que el ser humano por naturaleza es un ser social que en términos generales, comparte e intercambia información con sus pares”, refiriéndome a las razones por las cuales la lucha contra la piratería es una lucha contra la naturaleza humana.

Otra parte de la respuesta se encuentra en la afirmación “Nuestra naturaleza siempre se ha basado en la imitación. La imitación requiere compartir información, seleccionar la que encontremos más adecuada, asimilarla y difundirla a otros, esto es lo que nos hace libres y así es como fue concebida internet.“.

Sin embargo, aun cuando estos dos elementos justifican mucho de lo que ha ayudado a que este sea el año de consolidación de las redes sociales, hay un tercer elemento clave para su popularidad y es la burbuja que nos protege de los límites de nuestra personalidad. Con lo anterior, me refiero a que por mucho que en estos sitios estemos compartiendo información personal que no quisiésemos que fuese conocida por muchas personas, al mismo tiempo somos mucho mas propensos a mostrar las facetas de nuestra personalidad que en persona, evitamos mostrar a quienes nos conocen, pues el efecto de mostrar dichas facetas pierde su fuerza y legitimidad en el mar de la impersonalidad de internet. Al no tener las vivencias reales de dichas facetas y las consecuencias que estas pudiesen haber tenido en cualquier tipo de reunión social, es fácil desmentirlas con frases tan simples como “solo molestaba” o “lo escribí para ver como reaccionaban”.

Es muy sano explorar dichos limites pues esto nos entrega la posibilidad de probar cuales de las características de nuestra personalidad no son deseables en nuestro circulo social y cuales de ellas que nosotros considerábamos inapropiadas, son fácilmente aceptadas. El problema que normalmente ha ocurrido en esta exploración de nuestros limites, (el cual no partió realmente con Facebook, sino con las formas primitivas de experimentos sociales como los chats) es el hecho de que las personas se están volviendo cada vez mas sabias en el manejo de las relaciones sociales virtuales, al tiempo que dichas habilidades traducidas en el mundo real se están debilitando. Lo anterior se ve reflejado en aspectos tan básicos como el leguaje que utilizamos hasta las dificultades que algunos enfrentan cuando deben reunirse en vivo y en directo con aquella persona que dicen conocer a la perfección por medio de los intercambios virtuales.

Uno de los Zeitgeist sociales de nuestra era real mas pronunciados es la escasez de tiempo debido al ritmo de vida impuesto en el mundo moderno. A medida que con el tiempo este problema ha escalado, hemos tenido la fortuna de poder contar con la tecnología (la cual ha aportado desde el teléfono hasta las mencionadas redes sociales) para mantener aceptables los niveles de interacción social. Sin embargo, estos grandes logros de la tecnología no pueden ocultar las falencias inherentes a nuestra era.

Las estadísticas de Google muestran con gran precisión nuestras necesidades de información en el corto plazo, guiándose en ello, queda claro que la tendencia es marcada a encontrar tanto herramientas como información que nos permitan suplir nuestra carencia de tiempo. Pensando en lo anterior, nuestros compromisos están dejando muchas veces de lado la preocupación por nosotros mismos. Visto desde la pirámide de Maslow, hemos evolucionado hasta la etapa de reconocimiento, pero todavía falta un trecho por recorrer para que la gran mayoría acceda a la etapa de autorrealización.

Esperemos que el tiempo para recorrer dicho trecho resulte corto, pues no hay nada mas gratificante que el ser humano en su máxima expresión, ya sea que esto se represente en su expresión artística o incluso en todos los detalles que hacen de una fiesta un momento especial. Hasta la risa, cuando la encontramos en otro ser humano de carne y hueso es mucho mas intensa, gratificante y especial cuando la experimentamos que cuando la transmitimos o la recibimos por el conjunto de periféricos que nos han abierto la ventana al mundo virtual.

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