Multan a la SGAE por invadir privacidad

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Hacen lo que sea por combatir la piratería

Corría el año 2005 cuando el restaurant La Doma, cerca de Sevilla, fue arrendado para celebrar una boda, en la cual los invitados, además de emborracharse como Dios manda, bailaron felices al son de la música.

En lo que nadie reparó fue que el camarógrafo que grababa el evento en realidad no había sido contratado por los novios ni por el local -y ambos lo atribuyeron al otro- sino que había sido introducido subrepticiamente por la SGAE, Sociedad General de Autores y Editores, específicamente para tener evidencia de que en el matrimonio se había usado música sin pagar derechos.

El local fue multado con 43.000 euros por la falta, pero de vuelta la SGAE fue multada con 60.000 euros por violar la privacidad de la pareja y sus invitados.

Al final el único que gana es el fisco, pero que quede constancia que esta vez la lucha contra la piratería le costó 18.000 euros a la SGAE. Como para que lo piensen la próxima vez que quieran jugar al espía.

Fuente: Ars Technica