Observatorio Paranal en On The Road Again

Observatorio Paranal en On The Road Again

Hace un mes nos invitaron a viajar por el Desierto de Atacama en el norte de Chile grabando imágenes para On The Road Again, una nueva plataforma web que pronto va a lanzar Chevrolet donde todos podremos compartir historias, consejos, rutas, fotos y videos de viajes camineros. Calles, carreteras, autopistas o caminos de tierra. Cualquier viaje que incluya ruedas para ser recorrido. En vez de promocionar esta nueva plataforma por medios tradicionales, decidieron invitar a 6 blogueros a recorrer diferentes países de América Latina, filmar sus viajes y que ellos mismos los compartieran en sus blogs.

¿La condición de ellos para invitarnos a este viaje? Que lo publicáramos en FayerWayer. ¿La condición nuestra para ir en este viaje? Que el recorrido incluyera conocer el Observatorio Paranal de la ESO. Bueno, ya que están leyendo esto, podrán deducir que ambas condiciones se cumplieron.

Paranal es hasta más impresionante de lo que uno puede creer. Viajas al sur de Antofagasta por la Panamericana y después de salirte a un camino secundario, en la mitad de la nada, en el desierto más árido del mundo, aparece un solemne cartel que anuncia la llegada al “Observatorio Paranal” declarando que el ingreso es sólo para “Personal Autorizado”. A medida que vas subiendo el cerro ya notas que es un lugar muy poco común. Grandes carteles anuncian primero que debes “apagar las luces altas” y luego que sólo puedes continuar con “luces de estacionamiento” encendidas. El camino está lleno de “ojos de gato” (esas luces reflectoras que marcan los bordes de la carretera), pero estas luces tienen pequeñas celdas solares y se iluminan solas. Finalmente aparece a lo lejos la cima de la montaña, sobre la cual descansan estos 4 gigantescos telescopios. Antes de ingresar, eres recibido por una reja doble de alta seguridad que parece sacada de Jurassic Park con un gran mensaje “STOP” en el asfalto que te demanda detenerte. El lugar no es de acceso libre, debes coordinar con anticipación si quieres visitarlo y esto únicamente si eres prensa o un organismo educacional — los turistas pueden visitarlo sólo durante dos fines de semanas al mes.

Una vez adentro el lugar se pone cada vez más impresionante. Nuestro guía, Gonzalo Argandoña, encargado del programa de Outreach de la ESO en Chile — y además lector de FayerWayer, ¡Hola Gonzalo! — comenzó por llevarnos a conocer las residencias de los ingenieros y astrónomos que trabajan en Paranal. Cuando todo lo que quería era llegar de una vez a los telescopios, no entendía cual era el interés en conocer unas residencias… hasta que las conocí. No quiero adelantarles nada, pero revisen el video que encontrarán más arriba. Las instalaciones son realmente espectaculares, alucinantes, crees estar entrando a un lujoso hotel. O quizás a la guarida de un diabólico criminal que quiere acabar con el mundo, como podrán ver en la más reciente película de James Bond, Quantum of Solace, que utilizó Paranal, la residencia y sus alrededores como locación para varias escenas.

Pero vamos a lo que vinimos, ¡a los telescopios! Los telescopios de Paranal son conocidos como VLT, que son las siglas para la frase “Very Large Telescope” (literalmente “Telescopio Muy Grande”), y no se equivocaron al bautizarla. La escala es realmente abrumadora. Consta de cuatro UT (Unit Telescopes) con espejos de 8.2 metros de diámetro cada uno, más cuatro AT (Auxiliary Telescopes) móviles con espejos de 1.8 metros de diámetro cada uno. Pero la cosa se pone impresionante cuando son utilizados de manera colectiva, trabajando todos juntos para captar la misma imagen, que es enviada a través de un sistema de túneles y espejos subterráneos, que llevan la luz hasta una sala de control central, formando un gran “interferómetro”. Esto los convierte en el instrumento óptico más avanzado del mundo. Obviamente cada uno de los telescopios puede ser utilizado de manera individual, con una sensibilidad capaz de captar objetos que son 4.000.000.000 de veces más sutiles que lo que puede captar el ojo humano. Los cuatro telescopios principales son conocidos oficialmente como UT-1, UT-2, UT-3 y UT-4, pero están todos bautizados con nombres mapuches: Antu, Kueyen, Melipal y Yepun.

Nosotros entramos a Antu (UT-1) justo a las 7:00 PM, que es la hora en que se celebra la “apertura del telescopio”. Es decir, tal como podrán deducir, el momento en que abren las puertas y empieza la observación. El momento es prácticamente una ceremonia. Sólo una persona tiene autorización para hacerlo, ya que el cuidado y preocupación de cada espejo es máxima. La razón de esto es que la fábrica que produjo los espejos ya no existe y son únicos en su tipo, no existe reemplazo o repuesto si alguno de ellos falla. No se pierdan este video en QuickTime VR donde pueden ver el telescopio UT-1 por dentro en todo su esplendor.

Antes de empezar, calculan la temperatura que hará durante la noche y climatizan el telescopio internamente a la misma temperatura. Esto es importante para que no haya contracción ni expansión del espejo por los cambios de temperatura. Primero giran los espejos para ponerlos de lado y luego abren las compuertas de observación. La razón de esto de este giro es por si hay algún artefacto extraño justo afuera de las compuertas (una rama, por ejemplo) al caerse no pegue directamente sobre el espejo. Después que se abrieron las puertas — que parecen las puertas de un gigantesco galpón — el espejo se vuelve a girar apuntando hacia el espacio. Finalmente se calcula la velocidad y dirección del viento, y dependiendo de eso se abren pequeñas compuertas en todos los costados de la estructura exterior del telescopio. Eso lo hacen para que el aire fluya libremente y no se produzcan turbulencias de viento al interior del telescopio. Ese nivel de precisión y preocupación de hasta el más mínimo detalle, es lo que permite que se obtengan las imágenes más espectaculares de nuestro universo.

Conocer el telescopio y las instalaciones que tiene la ESO en Paranal desde hace 10 años, es realmente impresionante. La mejor parte es que tengo muchos más videos que lo que pueden ver ahí arriba, y espero editarlos y subirlos en un par de semanas más, donde pueden ver todo el proceso de apertura.

Con el equipo de On The Road Again, recorrimos 1.600 kilómetros y conocimos muchos más lugares alrededor de San Pedro de Atacama. Les recomiendo que revisen el sitio web, donde se subieron 8 videos en total: Atardecer en el Valle de la Luna, Pukara de Quitor, Oasis de Toconao, Salar y Laguna Cejar (en honor a mi frondosa uniceja), Sandboard en el Valle de la Muerte, Geisers del Tatio, Pueblo Fantasma de Chacabuco y — el que les presento aquí — Observatorio Paranal.

Estos videos también serán transmitidos por el canal NatGeo, la señal de National Geographic para América Latina. Pero si son como yo, van a preferir verlos en YouTube en vez de esperar que aparezcan en televisión. Aqui les dejo un video resumen.

Quiero cerrar con una mención especial para los compañeros de estas aventuras. Diego Silva Pintos, el director uruguayo, un maestro, genio loco, gran amigo y responsable de todo lo que ven aquí, junto a Maria Lussich (productora), Ezekiel Fernandez (cámara) y Daniel Osaba (cámara y ex piloto de carreras).

On The Road Again comenzó con mi viaje por el Desierto de Atacama y ahora sigue por el resto de Latinoamérica, con 5 blogueros más: Fabio Baccaglioni (Argentina), Inti Acevedo (Venezuela), Rafael Ziggy (Brasil), Rafael Bayona (Colombia), y un bloguero por definir en Ecuador.

Espero que disfruten viendo los videos tanto como nosotros disfrutamos hacerlos.

Link: On The Road Again

Las mejores fotos son © 2008 Diego Silva Pintos (las otras son de FayerWayer).