Foxconn quiere comprar Pegatron

Foxconn quiere comprar Pegatron

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Pero ASUSTEK le pone la piedra en el camino

Hay rumores en el país de Taiwán, donde se concentra la mayoría de la producción tecnológica del mundo. El rumor es más o menos el siguiente, y se los cuento desde el principio.

Adan y Eva… no más reciente. <a href='http://www.chw.net/noticias/101680-asustek-cambiara-su-modelo.html"]Hace un año, ASUSTEK se separó en tres empresas[/URL]: ASUS, dedicada a crear computadoras bajo su marca: Unihan para la fabricación del resto de cosas como gabinentes y otras hierbas; y Pegatron, dedicada a la fabricación de componentes para el mercado [U][URL="http://en.wikipedia.org/wiki/Original_Design_Manufacturer"]ODM[/URL][/U] y [U][URL="http://en.wikipedia.org/wiki/Original_equipment_manufacturer' target='_blank' >OEM[/U]. Es lógico pensar que tu notebook ASUS tiene su placa fabricada por Pegatron y una carcasa fabricada por Unihan.

La cosa es la siguiente. Como mencionamos hace algunos meses atrás, Hon Hai Precision Industry, a.k.a. Foxconn, tiene pensado en comprar Pegatron, haciendo que Foxconn terminase como uno de los mayores fabricantes del universo. Pero tenemos un nuevo ingrediente de parte de ASUSTEK, y éste sólo le dejerá a Pegatron a cambio que Foxconn deje el mercado Retail, o sea, adiós Foxconn Channel.

Analistas comparten en que la compra de Pegatron suceda a finales de este año, o bien, a finales del Q2 2009. Y que el trato beneficiaría a ambos: el fuerte de ASUSTEK es el mercado Retail, y el de Foxconn, el OEM/ODM.

Esto toma más sentido con el rumor del Ultimatum de Foxconn Channel. Lo más probable es que si Foxconn Channel no genera ganancias para el Q2 2009, terminemos despidiéndonos de hasta de Quantum Force a favor de la compra de Pegatron. Si lo compran antes, Foxconn Channel moriría en el instante.

En pocas palabras: Si Foxconn compra Pegatron, cortarán a su mercado Retail, y entrarán con más fuerza al mercado OEM/ODM, mientras ASUS tendrá algo menos de competencia en tu tienda favorita.

Fuente: The Inquirer