Patentes de Google podrían desaparecer

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Porque nada es verdad ni mentira

El Pagerank fue una idea que se le ocurrió a Larry Page y Sergei Brin cuando estaban estudiando en Stanford y concibieron el buscador que eventualmente se convirtió en Google. Los computines lo definieron como (voy a improvisar aquí): “Un sistema en donde se tiene una colección de documentos en donde al menos un subconjunto de ellos enlaza a otros, y al menos un subconjunto de ellos es enlazado por otros y mediante el cual se utiliza la cantidad de documentos enlazantes para obtener un índice de relevancia para cada documento enlazado”.

Ese esquema, que es la base del buscador de Google, es conocido como Pagerank y es probablemente la patente más importante de la compañía, pero podría pasar a ser completamente inválida luego de que las últimas decisiones de la US PTO (Patent and Trademark Office) apuntan a que una patente debe proteger un proceso que modifica un objeto material cambiando sus cualidades y, en segunda instancia, a modo de excepción, que una patente informática puede existir siempre y cuando esté asociada en forma unívoca a una máquina específica.

Claramente, un algoritmo para asignarle importancia a una colección de documentos desperdigada por el mundo entero no es patentable, pero mientras la PTO no revoque la patente del Pagerank todos los desarrolladores, no sólo de Google, guardan un cauto y tenso silencio. Este nueva política de la PTO cambia el escenario del rubro por completo, y me surgen dos preguntas:

1.- ¿Cómo deja esto parados al 90% de los que viven de patentes de Software? (considerando que un 10% pueda explotar la mentada excepción).
2.- ¿El hecho de que un invento no sea patentado o patentable, lo hace automáticamente fácil de copiar?

Con respecto de lo segundo, si bastase con la voluntad de copiar todo lo que no es patentable, el mundo empresarial sería muy distinto. Lo cierto es que hay muchos activos, valores y ventajas comparativas que sin patente de por medio, y teniéndolas frente a tus ojos, son imposibles de imitar por la enorme complejidad de implementarlas y la inversión que ello conlleva. Posiblemente el caso de Google sea ejemplo de ello.

Fuente: Patent Law Blog