FWLabs: Classmate PC 2

FWLabs: Classmate PC 2

Lo recuerdo como si fuera ayer: Corría una cálida tarde de marzo cuando los chamacos de FayerWayer nos sorprendieron con las primeras imágenes de la segunda generación del Classmate PC, la respuesta de Intel al OLPC-XO de Negroponte. Hace un par de días tengo está máquina a prueba y la conclusión es categórica: estamos frente a un OLPC Killer. ¿Las razones? Van mucho más allá del hardware.

Intel Inside (y Outside)

La gran ventaja del Classmate PC sobre el OLPC u otros competidores en el nicho de laptops educativos tiene que ver no sólo con su hardware sino que las redes comerciales (incluyendo soporte post-venta) que permiten que los productos de Intel sean confiables para los gobiernos. Intel tiene más experiencia en el sector educativo que ninguna otra empresa del rubro. Este factor puede ser el decisivo en la rápida expansión del Classmate PC de segunda generación que ya está comenzando a llegar a los países de la región.

Además de lo anterior, el Classmate 2 tiene todo lo que su predecesor debió incluir desde el principio para haber igualado al XO. Ahora incluye una webcam (30fps, 640×480, 0.3M) y la posibilidad de conectarse en redes Mesh (812.11s) además de vía Wi-Fi (802.11b/g) y la clásica 10/100M Ethernet.

La segunda generación amplía además la capacidad de almacenamiento pasando de los 2GB NAND Flash en el Classmate 1 a un HDD de 30GB en la versión que tenemos en nuestras manos. Para versiones con Linux sigue disponible almacenamiento desde 1GB, que imaginamos debe disminuir bastante el precio final. En todos los casos, mantiene la ranura de expansión SD y dos puertos USB, y el peso de la unidad se mantiene bajo el kilo y medio. Los Classmate 2 vienen empoderados con procesadores Atom N270 a 1.6GHz o Celeron M 900MHz — como en el equipo que estoy probando –, que lo hace desempeñarse de manera considerablemente mejor que su predecesor y que el XO.

Este laptop, pensado para un rango de usuarios que va de los 5 a los 14 años, trae un monitor levemente mayor que la versión original llegando a las 8.9 pulgadas, versus las escuálidas siete del Classmate 1. La resolución sigue siendo una de las grandes incomodidades: mientras un OLPC-XO deslumbra con una resolución de 1200×900 pixeles, el Classmate 2 — configurado por defecto con 800×480 — realmente decepciona, aunque es posible emular resoluciones mayores con resultados no satisfactorios.

El poder de la interfaz

La configuración por defecto del Classmate 2 es con Windows XP Profesional (SP2), un sistema que nunca fue pensado específicamente para la educación. Aunque la unidad que probamos incluye software educativo al comparar las posibilidades que ofrece Sugar, el UI desarrollado para OLPC, el resultado es desalentador para el Classmate.

Lo interesante es que hace pocos días nos informamos que ahora Sugar estaría siendo adaptado especialmente para el Classmate. Si eso ocurre, no tendría dudas en declarar que en la batalla de los laptops educativos Intel podría tomar la delantera, al menos por ahora.

¡Vade Retro, Geeks!

Para terminar: No olvidemos que tanto el Classmate PC como el XO están nacidos y criados para habitar las escuelas de países en desarrollo y servir por lo tanto como herramientas educativas en condiciones adversas. No son juguetes pensados en geeks exigentes y sofisticados como los lectores de FayerWayer, seres para los que el mercado ya ha propuesto soluciones como el Asus Eee o el MSI Wind.

Un laptop educativo en el contexto de América Latina tiene que cumplir con varias condiciones técnicas especiales como requisito previo a su uso efectivo en el aula. Esas condiciones incluyen: Resistencia a golpes, caídas, maltratos y a condiciones ambientales extremas, existencia de un sistema de seguridad anti-robo, bajo coste de mantención, etc.

Además de lo anterior, los laptops educativos tienen que facilitar el aprendizaje por medio de una interfaz “children-friendly” y un sistema operativo que a diferencia de Windows no fomente lock-in tecnológico y menos aún signifique cargas innecesarias al presupuesto fiscal. Por último, el laptop educativo tiene que ofrecer garantías de facilidad de compra y buen soporte técnico a nivel local.

De todas las tecnologías disponibles hoy en el mercado, la que estamos probando en estos momentos parece acercarse casi a la perfección a esos requerimientos. Mi recomendación para los gobiernos de la región: si van a comprar laptops educativos, la opción del Classmate PC de segunda generación, corriendo Linux — e idealmente sobre Sugar — parece ser una de las mejores alternativas para considerar.

Link: Classmate PC

Luis Ramirez es el lider de la campaña Un Computador por Niño Chile.