Polémica por publicidad contextual en Internet

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La privacidad en desmedro de la efectividad

Actualmente, los avisadores que publicitan en internet, financiando en el proceso las publicaciones que viven de esta actividad, no tienen la menor intención de apuntar al bulto, sino que desean conocer y segmentar a la audiencia para asegurarse de que el aviso por el cual están pagando lo vea alguien con alguna posibilidad de contratar sus servicios o comprar sus productos.

Para esto, la técnica más difundida es usar cookies imbuídas en los avisos que siguen al visitante a través de todos los sitios que visita en donde aparecen avisos de ese anunciante o ese network. Así pues, el avisador sabe que un cierto visitante (cuyo nombre no conoce pero sabe que navega desde el mismo PC) ha visitado páginas de cascos, motos, botas y tips de conducción, así que supone que al susodicho le interesan las motos y le despliega avisos de motos. Suena lógico.

El problema es que las asociaciones de consumidores consideran que aunque no hay manera de conectar la cookie con una persona real, y el usuario puede borrar las cookies cada vez que quiera, el hecho de hacerle seguimiento a sus costumbres en el tiempo ya es una violación a su privacidad,

Los expertos creen que la FTC (Federal Trade Commission) se encamina a regular hasta donde se puede hacer seguimiento de las costumbres de navegación de los internautas, algo que en principio se haría en forma experimental para los avisadores que de buena fe quieran probarlo y demostrar si acaso acatar las prácticas sugeridas merma o no sus ingresos. Sin embargo, los mismo expertos dicen que restringir la contextualidad de la publicidad online podría ir en desmedro de los contenidos que hoy se ofrecen en la web.

El año pasado, la publicidad online movió 11.000 millones de dólares contra los 64.000 millones de dólares que generó la publicidad en TV. Considerando que, adicionalmente, gran parte de los contenidos de la TV son pagados, resulta que es mucho más rentable hacer un canal de televisión que un sitio de internet, provisto que se tenga el tiempo y el dinero. Dicho de otra manera, enormes servicios que hoy son gratuitos como Youtube acarrean un enorme costo en capacidad instalada que un día cualquiera decidirán que no les sale a cuenta mantener andando. Ante la eventualidad de que los avisadores se vean impedidos de ofrecer publicidad contextual, definitivamente estarán dispuestos a pagar mucho menos por publicidad no dirigida y ese día tal vez tendremos un youtube pagado o simplemente no tendremos youtube.

Si me lo preguntan a mí, sería más práctico y menos siniestro hacer una encuesta demográfica en cada sitio para saber qué porcentaje estudia, qué porcentaje trabaja, cual es su ingreso promedio y qué gustos tiene. Los resultados se le entregan a los avisadores y así nos ahorramos estar descargando miles de cookies que no sólo no sabemos bien cuánto averiguan de nosotros, sino que además ocupan espacio en el HDD.

Fuente: DailyTech