Intel Core 2 Extreme QX9650 ‘Yorkfield’

Intel Core 2 Extreme QX9650 ‘Yorkfield’

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Llego el momento en que el ultimo procesador "deportivo" de Intel llego a nuestras manos y hoy les presentamos un articulo donde analizamos sus ventajas y desventajas y vemos su rendimiento con nuestra batería de pruebas. El mundo real llega al nuevo procesador de 3,0GHz , 45nm y cuatro núcleos de la firma azul.

Introducción

A un año y medio de la salida del Core 2 Duo, Intel aprovecha su gran momento para lanzar el refresco de su arquitectura Core 2, esta vez reduciendo el proceso productivo a 45nm y añadiendo un par de prestaciones harto interesantes.

La importancia del proceso de fabricación para las empresas de microprocesadores es fundamental, primero porque es la mejor manera de poder agregar más transistores en un mismo espacio y por tanto para aumentar el rendimiento por unidad de volumen, pero también para hacer más económica su producción. Esto último es fundamental, ya que colosos desarrolladores de tecnología como Intel tardan, a veces, años en recuperar la inmensa inversión en investigación, desarrollo e infraestructura, por lo que refinar una misma tecnología para obtener más unidades de una misma oblea de silicio es, tal vez, lo que le permitirá a Intel venir a recuperar y rentabilizar su exitoso paso a la arquitectura Core.

La agilidad de la miniaturización viene a reafirmarnos algo que ya muchos han notado:  Intel ha retomado la batuta de la innovación en los microprocesadores. De acuerdo al mismísimo Pat Gelsinger refiriéndose a la epoca de la arquitectura Netburst (P4) y la arremetida de AMD, “como empresa nos dejamos estar, ganamos unos kilos y no ejercitábamos lo suficiente, tuvimos que hacer una re-ingenieria de nuestros procesos de desarrollo“. En verdad, Intel se había convertido en una empresa de gran prestigio pero no tan gran imagen. Era una imagen desgastada y hubo que renovarla de raíz para proyectarse nuevamente al mercado joven, informal y masivo, ese  mercado “no-tan-empresarial”, como los gamers o los mismos nuevos informáticos.

Esto no fue grátis: en el proceso ha habido muchos despidos, cambios de imagen de marca y una re-ingenieria total que ha significado plantear un roadmap de nueva arquitectura cada 2 años, lo cual para el mercado de los procesadores es bastante arriesgado. Sin embargo, aportar en grande puede hacerte ganar en grande, y hoy Intel ostenta con justicia la imagen de producir los CPUs más rápidos del mercado.

Es así como hoy vemos un nuevo producto, basado en la misma arquitectura Core, pero con algunos cambios que en el papel ya se ven para mejor. Hoy lo comparamos con un procesador de igual frecuencia, y tecnología anterior como el Kentsfield . Ya que el Yorkfield no es algo realmente nuevo, sino una expresión más perfecta de un buen producto cuyo ciclo de vida ya ha madurado, quisimos medir no tanto la calidad del procesador, sino la magnitud de la optimización, para ver si las pequeñas modificaciones y el nuevo proceso, logran un aumento de rendimiento en el mundo real.