In Memoriam: Juan Carlos Freres, Radheya

In Memoriam: Juan Carlos Freres, Radheya

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Una terrible noticia ha golpeado el ambiente tech de nuestro país, al enterarnos de que nuestro amigo Juan Carlos Freres, más conocido como Radheya, perdió la vida luego de intentar, temerariamente, rescatar a una de sus mascotas. El siguiente artículo intenta reunir en palabras coherentes las múltiples emociones que provoca en nosotros un suceso como el ocurrido.

Partiendo por el final

Habiéndose desligado de su creación, Overclockers.cl, la vida de Radheya transcurría entre su trabajo, la dirección de MPSNET, empresa entre otras cosas de hosting, housing y otros servicios computacionales, y su pasión, la crianza y entrenamiento de Pastores Alemanes.

Según me contó Radheya hace pocos días, era el feliz dueño de varios perros de excelentes genes, con los cuales había ganado competencias y a los que dedicaba toda serie de cuidados y gran parte de su tiempo, sin escatimar en gastos para su bienestar, entrenamiento, alimentación y cruza.

El día Domingo 25 de Febrero, Radheya se encontraba con sus perros en su criadero,  al sur de Santiago, y quiso el destino que uno de los perros cayera o se arrojara a un canal que pasa por la propiedad y Radheya, sin dudarlo, se arrojó al agua detrás de él con la intención de rescatarlo. A partir de ese momento se le perdió la pista y empezaron a buscarlo con la ayuda del GOPE, el Grupo de Operaciones Especiales de Carabineros de Chile. Por desgracia, la noche del Lunes lo encontraron, fallecido. Tal como se temía, se había ahogado en el canal.

Para muchos, este acto de temeridad carece de sentido y perder la vida por un perro es algo absurdo. Yo no lo veo así. Al igual que Radheya comparto la pasión por los animales y sé que el sentimiento que lo liga a uno a un perro es comparable a lo que se siente por un hijo, y por un hijo uno no duda en arriesgar la vida.

Radheya y Overclockers

Hace muchos años, cuando todavía no existía CHW, Radheya como amante de los computadores que era, tuvo la visión para fundar una comunidad que reuniera a los chilenos  fanáticos del tema en una época en que éstos se hallaban dispersos en otros foros, en listas de correos y grupos de USENET. Esa comunidad, que se llamó Overclockers.cl, fué creciendo paulatinamente hasta erigirse como el referente obligado en temas de overclocking, modding, refrigeración no convencional y todos los temas que en general rodean a la computación. En los foros de esa comunidad se discutía sobre todos los temas imaginables que guardan alguna relación con la informática, y la sección de compraventa constituía un polo obligado para transar productos afines. La creación de Radheya había crecido hasta ser el foro y la comunidad de computación más grande de habla hispana.

Radheya era, sin embargo, hombre de inquietudes diversas, y paulatinamente  fué  delegando responsabilidades y  cediendo protagonismo producto entre otras cosas de la falta de tiempo y la inclinación por otros hobbies, de entre los cuales hemos dicho ya que el más importante era la crianza de Pastores Alemanes.

La comunidad que había fundado, lejos de decaer, siguió creciendo de la mano de quien fuera su más cercano colaborador y su mano derecha en Overclockers.cl, Hellengendro, que llegado un punto pasó a ser la cara visible de Overclockers mientras Radheya permanecía como dueño pero sin mucha participación en el sitio.

A mediados del 2005, y trabajando entre otras cosas en su empresa de servicios MPSNET, Radheya llegó a un acuerdo para vender Overclockers a  Claudio Salinas, dueño de SyM Computación. La transacción, que le reportó dinero que necesitaba para invertir en una  ampliación en equipos para MPSNET, incluía una cláusula de confidencialidad para no divulgar el cambio de dueño, algo que Radheya cumplió honorablemente y para lo cual también contó con la lealtad y discreción de Hellengendro, quien accedió a no violar este acuerdo y siguió desempeñándose como admin de Overclockers. La comunidad siguió su curso como si nada hubiese ocurrido y esto a su manera contribuyó a afirmar la tesis que Radheya y Claudio Salinas habían planteado, que para efectos operativos poco importa quién sea el dueño mientras el personal, entendido como el Staff del sitio, se maneje en forma autónoma y permanezca inalterado.

Sin embargo las cosas siempre terminan por saberse, y por desgracia no fue de la mejor manera posible. A fines de ese año 2005 pasó que dos importantes integrantes de Overclockers, ReXuS-WaReZ y Consubtitulos, empezaron conversaciones con Hellengendro -a quien percibían como dueño del sitio- para formar una sociedad entre los tres, de manera de convertir Overclockers en una empresa y de esa manera estimular su crecimiento. Hellengendro, que seguía moralmente obligado a guardar la confidencialidad acerca del cambio de manos que había tenido lugar a mediados de año, no les informó oportunamente que él no era el dueño, ni que por ello las intenciones de conformar una sociedad eran improcedentes. Cuando los otros dos interesados averiguaron quién era el verdadero dueño de Overclockers se sintieron traicionados y decidieron abandonar el Staff de Overclockers, dejando una carta abierta explicando su visión del asunto. Su renuncia fue imitada, algunas semanas más tarde, por casi todo el resto del Staff, incluyendo a Hellengendro que, siendo sindicado como culpable de este desengaño, había caído en desgracia.

Hellengendro, acompañado por su socio Anubis, emprendieron un nuevo proyecto, ClubPC, y más adelante abrieron una tienda de Hardware, Fixed Co., mientras Radheya se concentró en su empresa de servicios computacionales.

Overclockers como sitio resuscitó algunos meses más tarde. Tal como lo indicó Claudio Salinas, él no pretendía influir en la linea editorial o en el manejo del sitio, y así pasó que un nuevo Staff, que reunía en parte a antiguos colaboradores, se hizo cargo del sitio con total autonomía. Sin embargo, las figuras de Radheya y Hellengendro habían perdido el respeto de los usuarios, y cuando meses más tarde se aparecieron en el sitio opinando sobre un problema contingente, fueron vilipendiados y tratados poco menos que de ladrones, más que nada de parte de usuarios que no llevaban más que unos meses en el sitio, algo que con JF miramos con incredulidad y molestia. Según nuestra percepción, era una falta de respeto y un acto de profunda ingratitud hacia quienes se habían deslomado por años para sacar ese sitio adelante. Eran ellos los que más que ninguna otra persona le habían dado vida y lo habían hecho grande, y si llegado un cierto punto Radheya accedió a vender el sitio para poder invertir en su empresa, estaba en todo su derecho de hacerlo, con cláusula de confidencialidad y todo.

Mi relación con Radheya

Pese a ser prácticamente colegas en esto de regentar portales dedicados a la computación, vine a conocer a Radheya en forma muy tardía. Después de pasar algunos meses alojados en IFX, una serie de eventos desafortunados que no viene al caso explicar nos impulsaron a cambiar de casa, y aterrizamos en su empresa MSPNET. Gracias a ello, pude conocer por fin a esta verdadera leyenda viviente del ambiente Tech, con el cual de inmediato hicimos buenas migas.

La última vez que vimos a Radheya fué hace un par de semanas. Él, JF y yo nos reunimos en su oficina, para pagar el primer semestre de alojamiento de CHW y para conversar de nada en particular. Almorzamos en un restaurant de Suecia, y aunque la conversac
ión pasó por temas poco gratos como el trato que le habían dado a él y a Hellengendro en los foros de OC.CL, terminamos hablando de perros y riéndonos de buena gana con las múltiples anécdotas que cualquier persona con mascotas puede contar. Esa vez quedamos de repetir el almuerzo en Marzo, porque francamente lo habíamos pasado muy bien, y teníamos tema para conversar horas de horas.

Ese almuerzo ya no ocurrirá, esa conversación ya nunca la tendremos. Pienso y pienso y se me ocurren las ideas más absurdas, porque toda desgracia implica pensar en que las cosas pudieron ocurrir de otra manera, pero uno sabe que no puede alterar lo que ya ha ocurrido. Por un lado uno desea abrazar la negación, pensar que es un mal sueño, que mañana despertaré y no habré tenido que escribir esto, que es una falsa alarma, que lo encontrarán con vida, que  es una broma… qué se yo.

Es tan completamente inverosímil que te digan que alguien tan despierto, con tanto amor por la vida, tanto amor por  los animales, lleno de energía, lleno de ideas para nuevos proyectos,  simplemente no esté más entre nosotros, que nunca vamos a volver a  reírnos juntos, que nunca más lo veré en messenger para hincharlo cuando CHW esté caído.

Yo esto lo dije la otra vez, cuando les contamos sobre la muerte de James Kim, uno tiende a pensar que las figuras que administran o escriben en sitios tech son una especie de bot generador de contenido, que su existencia se limita al ciberespacio y que no hay una persona de carne y hueso detrás, pero no es así. Al igual que cada lector, los administradores también tienen sus familias, sus problemas, sus peleas conyugales y sus dolores de estómago. Para mí, Radheya nunca fue un bot porque, como les digo, no tuve contacto con él más que cuando ya no era parte de OC.CL y fué un contacto en persona. Para muchos, y esto es inevitable, la pérdida se siente como algo lejano, como una noticia en un diario de una figura que ubicamos pero no conocemos demasiado, y en cambio para mí, y es extraño, es perder a un amigo, un amigo que no llegué a conocer tanto como hubiera deseado pero que sin embargo tenía tantos puntos en común conmigo que hubiera sido el interlocutor ideal para una relación de muchos años.

Yo la verdad no creo en el cielo, y dudo que Radheya tampoco haya tenido algún convencimiento religoso a este respecto, pero en mi fuero interno sé que una persona buena deja un recuerdo valioso en todo su entorno, y que si hay algo más allá de la muerte, los que aman a los animales no pueden encontrar un destino adverso, porque es un amor desinteresado que requiere grandeza. Alguien que ha dado la vida por uno de sus animales es sin duda una persona excepcional, que antepone el bienestar de sus seres amados al propio, y que por lo mismo está libre de las ataduras del egoísmo. Si existe algo como el alma, estoy seguro que el alma de Radheya se ha ido satisfecha de haber dado todo por los suyos, hasta las últimas consecuencias.

Comentarios y condolencias, por favor, en este thread.

La hora de la misa, más una sentida reflexión de sus más cercanos amigos, pueden verla en ClubPC.