La historia de James Kim

La historia de James Kim

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Hoy perdimos a uno de los nuestros. El cuerpo del desaparecido James Kim, Editor de CNET fue encontrado en Oregon, luego de estar desaparecido por once largos días.

James Kim, analista de tecnología, editor de audio digital de CNET y conductor del desaparecido canal TechTV, era uno de los nuestros. La historia que podrán leer a continuación es la prueba empírica que detrás de cada análisis, de cada noticia de tecnología y de cada viaje a ferias alrededor del planeta hay un ser humano, una familia y amigos.

James, junto a su mujer Kati y sus dos hijos, volvían de sus vacaciones en Pórtland, Oregon a su hogar en San Francisco, California, cuando su Saab 9-2X quedo atrapado en la nieve de un camino secundario. La última noticia que se tuvo de ellos fue el 25 de Noviembre, donde de acuerdo a la policía local, habrían usado su tarjeta de crédito en un conocido restaurant.

Visto en esta emergencia, esperaron dentro de su auto con la calefacción prendida hasta que el estanque de bencina se vacío. Fue en ese momento que James decidió partir por ayuda. Buscar ayuda en los bosques nevados puede no ser una buena decisión, sin embargo luego de siete días sin mayor suerte y viendo que las esperanzas eran prácticamente nulas, partió con la poca ropa que tenía en búsqueda de rescate. Quedo de volver al cabo de unas horas en caso de no encontrar ayuda, sin embargo ese 2 de Diciembre, dos días mas tarde de haber sido declarado perdido y siete días después del accidente, fue la ultima oportunidad en que vería a su familia.

El sábado pasado, 2 de Diciembre, Kati junto a sus dos hijos fueron encontrados con vida por un helicóptero privado. Si bien Kati sufrió de algunos dedos congelados, están estables y fuera de todo peligro. Sin embargo de James a esa fecha aun no se tenían noticias.

Hoy miércoles 6 de diciembre el cuerpo de Kim, a sus 35 años de edad fue encontrado sin vida a varios kilómetros del sitio del accidente. Su cuerpo será trasladado a un lugar no identificado para la respectiva ceremonia.

James Kim (1971-2006)

Palabras al Cierre, by Amenadiel

La noticia nos golpea con fuerza porque aunque Kim no estaba dentro de nuestro círculo de amistades habituales, en esta industria de los medios Tech el prestigio de los autores valiosos trasciende lo netamente técnico y cobra un cariz más bien personal. Con esto me refiero a que aunque de la pantalla hacia afuera un medio tech electrónico es un flujo de información más o menos constante y con una línea editorial relativamente definida, del otro lado hay personas comunes y corrientes que te dicen: “anoche me quedé hasta las 4am escribiendo ese artículo y hoy debí levantarme a las 6”.

Dicho de otra manera, aunque en CHW el efecto no es tan marcado, en sitios más serios o con menos participación de una comunidad es fácil tomar cada artículo como proveniente de un gigantesco autómata que vomita noticias sin comer ni dormir, y en cambio uno, que está en la otra trinchera, sabe que cada contenido generado, del más trivial al más elaborado provienen de personas que tienen malos días, que deben robarle tiempo a su vida cotidiana para corregir tal o cual artículo, o que cometen errores y borran un sitio completo.

James Kim era uno de los que está en nuestra misma trinchera. Claro, nosotros somos casi amateurs en comparación con medios que llevan 10 años en la industria y generan utilidades como para que su staff se dedique profesionalmente a ello. Pero repito, es nuestra misma trinchera y a veces uno tiende a pensar que la vida de estos colegas reside en su extensión web más que en el mundo real, pues de alguna manera es esa fasceta la que uno más lee.

Sin embargo, no sólo para James Kim sino para todos nosotros, el mundo real guarda sorpresas que pueden resultar arrolladoras y a cuyo lado la experiencia web palidece. Un hijo enfermo, un padre muerto, una relación amorosa que termina nos bota de la nube virtual en donde somos reporteros de plumas afiladas o reviewers de profundo acervo técnico, y nos devuelve al duro suelo de concreto recordándonos a golpes que el mundo real sigue girando aunque lo haga a un compaz distinto que el mundo virtual.

Para James Kim el mundo real lo golpeó con más fuerza que a otros, y en ese trance optó por jugársela en pos de una esperanza para los suyos. Quisiera poder decir que llegado un momento así tendré la entereza para seguir ese mismo camino. Y entonces James, sin más abrigo que la ropa cotidiana, partió atravesando bosques nevados buscando a ciegas alguna manera de lograr el rescate para los suyos, y en esa aventura dejó la vida, mientras que su familia al poco tiempo fué rescatada relativamente ilesa.

El destino lo escribe un guionista con un sentido del humor muy torcido, y en primera instancia uno tendería a pensar que el sacrificio de Kim fué en vano pero ¿lo fué? No era acaso la decisión más heroica aquella que maximizaba las posibilidades de rescatar a su gente, aún en desmedro del riesgo personal? No es un sacrificio en vano. Y de ustedes, queridos lectores, y de nosotros, los reporteros tech del orbe, depende que su hazaña nunca sea olvidada, porque aunque en la web tengas prestigio y fama de sabio, certero e infalible, llegará el día en que el mundo real toque a tu puerta con una llamada que no puedes desoir, y sólo entonces sabrás de qué estás hecho.

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