Pruébame que violé la ley

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Todo hombre es inocente hasta que se prueba lo contrario.

Cuando las disqueras, la RIAA o MPAA te demandan por descargar películas y canciones, ¿te paras a pensar cómo hicieron para saber lo que bajaste, o cómo podrían probarlo? ¿O corres en círculos y tratas de llegar a avenimiento asumiendo tu culpa?

Ataque a la raíz del problema

Hay varias subdivisiones dentro de las demandas que las disqueras, la MPIAA y la RIAA han presentado para combatir la piratería. El primer eslabón de la cadena es perseguir a los piratas, pero salvo casos excepcionales, éstos saben mantenerse bien ocultos.

En las demandas contra servidores que ofrecen links elinks y torrents, como Suprnova o Piratebay, lo que se discute no es el hecho de compartir o ayudar a compartir material que francamente es innegable, sino la ilegalidad eventual cuando el material no reside en tu servidor. Para estos sitios la lucha es bastante cruenta y puedes tener un día a la policía revisando tus máquinas a la MPAA sobornando a tus ex-empleados o un escuadrón SWAT en tu datacenter, pero en la otra cara de la moneda, la crisis podría incluso hacerte ganar plata, si eres tan canalla como la gente de Lokitorrent.

En programas P2P que funcionan en forma difusa y distribuida esto es una pesadilla para los demandantes pero para esas pesadillas tienen ejércitos de abogados que cobran con o sin juicios así que es mejor tenerlos ocupados.

Pero cuando la demanda es contra particulares…

Por el contrario, en las demandas contra usuarios particulares e indefensos, la gran diferencia está entre aquellos casos donde el infractor se acoge a un avenimiento pagando el total o parte de la multa que deciden imponerle, o aquellos donde por una excepcional buena suerte del acusado el demandante decide no proseguir, más que nada porque si eligieran proseguir en todos los potenciales juicios no habrían suficientes cortes en el planeta.

Entonces, ordenemos el pizarrón. Cuando la demanda es contra particulares, y sabes que eres culpable, partes de la base que te tenían fichado desde hace tiempo y haces un repaso mental de todas las descargas ilegales que tienes en el PC y te arrepientes llorando como una Magdalena. Repito, no te preguntas qué magia hicieron para saber que estuviste portándote mal. Tal vez te metieron un troyano, tal vez tu ISP te acusó. Tal vez los mismos P2P están coludidos y acusan a sus usuarios. Lo importante es que te pillaron, no tiene caso caer en la negación, no?

Parece que no, porque una usuaria llamada Tammie Marson, de California, decidió dar la batalla legal luego de que la demandaran por 3500 dolares por haber descargado material protegido por copyright. Tal parece que nunca un usuario había decidido defender su caso por que, mal que mal, todos se sabían culpables y no tenían plata para costear un abogado capaz de enfrentarse a bufetes enteros que representan a las disqueras en juicios que duran años.

Tammie no tuvo miedo, tal vez es increíblemente valiente o increíblemente inconsciente, pero siguió adelante y contrató a un abogado de West Coast Law, quien planteó una defensa basándose en el argumento: “demuéstrenlo”.

Básicamente, el abogado Seyamack Kouretchian (de clara ascendencia portuguesa) esgrimió el argumento de que todo lo que podía probar el demandante es que alguien había usado la conexión de Tammie para bajar material con copyright.

Para empezar, ella es profesora y entrenadora de cheerleaders, así que es común que practiquen en su casa. Cualquier porrista pudo usar el PC de la profe para descargar material pirata, no? Es más, Tammie tiene un router wifi para conectarse con su laptop desde cualquier parte de la casa. Nada impide a un vecino colgarse de su enlace y bajar cosas.

No tengo claro todo el rosario de argumentos de la misma índole que logró esbozar el abogado. Probablemente terminó diciendo algo como: “Aunque tuvieran un video de mi cliente haciendo click sobre material pirateado y descargarlo a su PC, no pueden probar que no estudiera actuando hipnotizada por Tony Kamo”.

Al fin, creo que alguien recordó que toda persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario. Después de 3 años leyendo de demandas de la MPIAA y la RIAA contra particulares, en donde asumíamos que de alguna manera sí te tenían más que identificado, alguien demostró que no era tan así, que no tenían como probarlo.

Los demandantes, Virgin, Sony BMG, Arista, Universal y Warner Brothers, accedieron a deponer los cargos y correr con los gastos legales del abortado proceso.

Reflexiones que no representan el sentir de CHW

Lo que acaba de ocurrir sienta un precedente importantísimo que podría cambiar el rumbo de la lucha contra la piratería. Hasta ahora la técnica me sonaba mucho a: “Demanda a todos los usuarios por descargar material pirateado. Tú no sabes si acaso lo hicieron, pero ellos sí que lo saben”. Como la mayoría decía: “me doy” la técnica estaba resultando, pero tal vez más y más usuarios junten el valor para decir: pruébenme que he infringido la ley, que más allá de toda duda fuí yo el que bajó ese material.

No estoy dispuesto a hacer apología de la piratería, pero sí pienso que las disqueras tienen que gastar su dinero en perseguir a los piratas y en segunda instancia a las empresas que ganan plata manteniendo sitios web de warez y otros contenidos. El usuario es sólo el último eslabón de la cadena, el más débil, y no puede asumir la indemnización por daños que no comete directamente, por muy solidariamente culpable que sea.

Dicho de otra manera, si las empresas -y no me refiero solo a las disqueras sino a todas las empresas de medios, IT y software- tienen un equipo de abogados y quieren usarlo contra quienes les hacen alguna clase de daño, ¿porqué no eligen como objetivos a los que nos hacen daño a todos? Los que generan spam, spyware, virus, troyanos, phishing, etc etc son igualmente dañinos, pero no veo a esos criminales acosados por la RIAA, la MPIAA o la ADS.

Fuente: Neoseeker