Las pantallas de Plasma condenadas a morir?

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Aunque estamos lejos del día en que las pantallas gigantes de Plasma y LCD terminen de desplazar a las TV CRT, cada día estos formatos planos ganan más y más terreno.

Aunque parecía que ambos tenían su propio territorio, ahora se dice que el LCD está destinado a prevalecer y eliminar a su contraparte.

Pero yo no tengo plata…

Lo bueno de ser pobre es que uno puede hacerle el quite a muchas decisiones que los ricos enfrentan día a día. Por ejemplo, yo nunca he tenido que cuestionarme si un vuelo X me conviene hacerlo en primera clase o si business es suficiente. Nunca he tenido que decidir si comprarme un Mercedes o un BMW. Nunca he tenido que elegir si me conviene arrendar casa en Pucón o derechamente hacerme una. Mi vida es simple en ese sentido: tengo un abanico de posibilidades restringido por la plata y en general la elección me la entregan hecha de antemano. “No tengo plata”. Listo, a veces es duro pero al menos me ahorro la incertidumbre.

En lo que respecta a las pantallas gigantes y planas, la situación es similar. Mientras ellas cuesten lo que cuestan y mi presupuesto siga igual de paupérrimo, mi elección es clara: ser fiel a mi vieja tele CRT. Sin embargo, tanto porque mis expectativas económicas pueden cambiar como porque Plasmas y LCD tienden a bajar, llegará el momento en que deba elegir y entonces diré: porqué no me preocupé de investigar esto cuando era pobre? Entonces, aprovechando que sigo siéndolo, mejor lo investigo ahora ya.

Pienso que la manera más oportuna de hacerse una idea del tema es ir señalando las diferencias entre una y otra tecnología, abordando distintos tópicos a considerar.

1.- Composición

Primero, la tecnología detrás de los LCD consiste en pequeños cristales flotando en un medio líquido entre dos planchas transparentes. Detrás de ellos hay un haz de luz blanca del cual ellos dejarán pasar un determinado color dependiendo del ángulo que tomen. Cuando el procesador de imagen de una pantalla LCD despliega algo, le indica a cada uno de los pequeños cristales que roten hasta una posición determinada.

El caso del Plasma es muy diferente. Es una tecnología en donde gases nobles se excitan producto de un estímulo electromagnético. Dependiendo del estímulo, el pixel o fósforo se excita con un color determinado.

2.- Tamaño

Producto de su estructura, la complejidad inherente a fabricar uno u otro aparato en pequeños y grandes tamaños es distinta. Por un lado, para grandes tamaños pareciera ideal la pantalla de plasma, pues a igualdad de superficie los LCD resultan mucho más caros. Para tamaños reducidos, en cambio, el LCD es ideal y por debajo de cierta medida (que creo es de 30″) sencillamente no hay plasmas.

En otras palabras, por encima de 30″ la respuesta es plasma, por debajo, LCD.

3.- Visibilidad y Calidad de Imagen

Aunque los LCD han mejorado este aspecto, lo cierto es que si forzamos el ángulo desde el cual miramos la pantalla, el Plasma permite seguir viendo una imágen medianamente nítida a ángulos en los cuales el LCD sólo nos deja ver la sombra de algunas siluetas.

En el otro lado de la balanza, en cuartos en donde la luz alumbra la pantalla a ciertas horas del día, el plasma ofrece menos brillo y prácticamente obliga a cerrar las cortinas, mientras que el LCD se sigue viendo bien bajo luz moderada.

En cuanto a la calidad de imagen, aunque las LCD ofrecen más nitidez, se dice que los colores de la tecnología plasma son más vivos y que el negro es realmente negro mientras que en un LCD es sólo gris oscuro.

Finalmente, en lo que se refiere a la calidad de una imagen en movimiento hay concenso respecto a que en LCD se alcanza a apreciar un cierto fantasma, debido a que la imagen es tan nítida que (a diferencia de lo que ocurre con el plasma o una TV normal) no hay un efecto blur por el movimiento. En otras palabras, la calidad de una imagen estática resulta acusete al mostrar el retraso del refresco cuando hay movimiento. Por lo mismo, hay quienes piensan que para ver TV y películas el plasma es mejor.

4.- Duración

La vida útil de una pantalla de plasma se prolonga hasta un máximo de 40.000 horas, más que nada por que el gas que lo compone tiende a perder sus propiedades.

En el caso del LCD, se dice que debiera durar 60.000 horas pero no es porque alguno de sus componentes tienda a degradarse -como el plasma- sino por comprobaciones empíricas. Esto implica que en la práctica podrían durar mucho más.

Otro aspecto a considerar es que por la manera como funcionan las pantallas de plasma, si una imagen se despliega por mucho tiempo esta tiende a “quemarse” en la pantalla, a dejar un fantasma permanente producto de una impresión térmica hecha por la imagen.

De la misma manera, una pantalla de plasma tiene muchas más posibilidades de dañarse si es movida frecuentemente, o si la tienes en un cuarto con fuertes variaciones de temperatura. El LCD es más resistente en este sentido.

Peeeero, todo esto ha cambiado

En un artículo aparecido hoy en el periódico The Star de Canadá, señalan que esta serie de argumentos, que hasta hace poco eran el manual a prueba de diputados a la hora de sopesar los pro y los contra de Plasma y LCD, ya no son válidos, puesto que los progresos en cada una han redibujado el panorama y, según los entendidos, los LCD han ido deshaciéndose de defectos y características que los hacían inaptos para funciones que se reservaban para los plasmas.

Por un lado, los tiempos de respuesta de los LCD se han reducido dramáticamente y si hace un año era común ver pantallas con tasas de refresco de 24ms, mientras que una de 16ms era excepcional, hoy una de 16ms es relativamente pobre, mientras que el estandar es de 8ms y los modelos más exclusivos bajan a los 4 y 3ms.

En lo que a precios se refiere, ambas tecnologías han ido bajando, pero el LCD es quien registra las mayores bajas. Esto podría atribuirse a que los LCD atienden a más de un mercado (TV, PC, handhelds) por lo que la inversión en mejoras y nuevas plantas se reparte y amortiza desde varios frentes, mientras que el plasma es prácticamente monomercado.

Finalmente, en el segmento de las grandes pantallas, en donde los LCD eran demasiado caros para producirse o bien recurrían a un pésimo sistema de retroproyección, el Plasma vive una seria amenaza, toda vez que los fabricantes se están atreviendo a experimentar con LCD cada vez más grandes. Sin ir más lejos, hoy te contamos que Samsung está exponiendo un LCD de 70″ destinado a salir a producción muy pronto. Decimos esto último porque otras marcas han mostrado enormes pantallas LCD en ferias de tecnología pero nunca pensadas para su venta. Lo que pasa, querido lector, es que la dificultad no está en diseñar un gran panel LCD, sino en mejorar la tecnología y los procesos como para que un LCD gigante sea viable y eso requiere mucha optimización y un dominio sobresaliente de las técnicas de manufactura.

En un contexto en donde las pantallas LCD pueden ofrecerse en tamaños de 40 o más pulgadas, por un precio competitivo con las plasmas, el público informado tenderá a elegir el que ofrezca mayor duración y sea más versátil. Ya tocamos el tema de la durabilidad y la nitidez. A medida que los LCD bajan sus tasas de refresco no sólo pueden ofrecer el despliegue de una película de acción igual de bien que un plasma, sino que además pueden usarse para jugar un juego de PC, cosa que el plasma permite pero con una nitidez realmente pobre.

Los expertos reportan que debido a la progresiva baja en los
precios, tanto el Plasma como el LCD muestran grandes tasas de crecimiento, al punto que podría decirse que seguimos en una etapa en donde no se están estorbando. El público objetivo de Plasmas y LCD sigue siendo el usuario de TV CRT que quiere renovar su equipo, acceder a un tamaño mayor y liberar espacio, y en ese sentido hay mucha base de consumidores que aún pueden pasarse al lado plano de las pantallas. El efecto de la superioridad del LCD en algunos campos, y de su eventual “empate” en los campos que favorecían al Plasma es más o menos predecible, pero lo que no es predecible es cuándo pasará esto.

Para lo que importa, todavía falta mucho para el momento en que todos nos hayamos deshecho de la TV CRT y llegue el momento de renovar nuestra primera pantalla plana. Si los datos aportados por el artículo de The Star son correctos, el fenómeno que se verá es que los que primero adoptaron pantallas de plasma como reemplazo de sus CRT, optarán a su vez por reemplazar sus Plasmas ya “vencidos” por pantallas LCD.

Está el plasma destinado a desaparecer? No necesariamente. Puede que subsista una fracción del público empecinada en usar plasmas por su mejor despliegue de colores, o puede que los fabricantes logren vencer el tema de la menor duración o las imágenes quemadas en la superficie… pero así como van las cosas, el LCD ya metió un pié en el terreno del plasma, el que podría terminar siendo un betamax cualquiera.

Fuente: The Star.