Disco duro lubricado

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Mientras más cerca del plato se ubique el cabezal de un disco duro, más densa la información que se puede almacenar, y por lo tanto el tamaño máximo del disco teórico aumenta.

¿Cómo reducir esa distancia sin que haya choques o rayones? Facilito, adicionando lubricante.

Patrón patrón, con un escupito…

El principio del lubricante como aditivo que facilita la vida está impregnado en nuestro cógido genético desde hace millones de años… en retrospectiva (y no es que yo tenga tan buena memoria) venimos arreglando el mundo con escupito desde el jurásico, cuando aparecieron las primeras aves y empezaron a hacer esos arreglos en el plumaje.

Con la llegada de los mamíferos la costumbre se perpetuó y es cosa de ver cómo los perros y gatos se langüetean todo el día… y el ser humano no escapa a ellos, basta ver a la típica tía gorda que si te ve una mancha de chocolate en la mejilla te pega un escupitajo antes de restregarte con un pañuelo… algunas al menos tienen la delicadeza de escupirle al pañuelo y no a ti, pero pal caso prefiero la mancha de chocolate a la saliva de la tía gorda. En fin, es el imperio de la secreción como herramienta multiuso.

Para que vean ustedes que siempre se puede leer entre lineas, Seagate está investigando un nuevo sistema de discos duros al cual se le adiciona un sistema que es, si me perdonan la comparación, como ponerle glándulas salivales. Un disco que con un escupito, lee como avión.

Oficina de Patentes

Creo que me inagino como fue el proceso. Seagate mandó un científico con cara de loco a la oficina de patentes y el encargado lo primero que pensó fue: “otro loco más que va a patentar la trasmisión de ondas mentales para controlar un PC”. Pero tal vez se llevó una sorpresa, porque la patente que presentó Seagate tiene bastante sentido, aunque vaya a saber uno si el método en la práctica ofrece tantas ventajas como ellos creen.

Como dije en la introducción, debido a la manera como el cabezal graba y lee información de los platos de un disco, la densidad de la información así almacenada es mayor cuanto menor sea la distancia entre el cabezal y el plato. Ahora… cómo cuidar que estas dos partes no lleguen a estar en contacto, cosa de evitar por ejemplo rayones en la superficie del plato, que no tienen arreglo?

La clave de la idea de Seagate no es evitar el contacto, sino disponer de una manera que asegure que este contacto no produzca daño en la superficie. ¿Cómo? Usando una película delgadísima de un lubricante con alta viscosidad.

Adicionalmente a este método, el cabezal tendrá también un sistema laser para calentar el punto en donde se está leyendo, lo cual optimizará aún más el ordenamiento de las partículas magnéticas, aunque no logro entender cómo ni porqué.

El lubricante, hecho a base de nanotubos, está distribuido en una capa tan delgada que será inevitable que una parte de él se evapore en el proceso de lectura y escritura. Para ello, el disco tendrá esta especie de glándula que les he dicho, que en realidad es un reservorio de lubricante, el cual se irá autodepositando en los platos para mantenerlos uniformemente lubricados.

Según han dicho en Seagate, el lubricante evaporado, cuando todavía está en fase gaseosa, es parcialmente recuperado por el reservorio. Gracias a esto, el gasto real de lubricante es mínimo y la reserva de lubricante durará no menos de 5 y hasta 10 años.

Aunque al final esta idea no pase de ser experimental, revela que la investigación para mejorar las actuales tecnologías de almacenamiento está lejos del estancamiento. Tecnologías como los discos híbridos o aquellos de escritura vertical prometen cambiar los estándares en los próximos años. Este esfuerzo de Seagate, que tiene tambien un simil en investigaciones de Fujitsu, podría entre otras cosas multiplicar hasta en 10 veces la máxima capacidad teórica de los discos actuales.

Fuente: DailyTech