No es fácil deshacerse de Office

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En las verdes colinas de Nueva Inglaterra, más específicamente en Massachusetts (salud!) se libra una discreta batalla en donde se decide el destino de la tierra. Nah… en realidad sólo están decidiendo qué formato será el estándar para los departamentos estatales, pero igual es importante porque pese a todo el lobby de Microsoft, hasta ahora estarían dejando afuera a Office en favor de OpenOffice… una desición que afectaría bastante a Redmond si se volviera común entre las oficinas fiscales.

Café o similar

Hay veces en que me ha tocado revisar bases de licitación para nuestros clientes estatales y siempre me da risa la terminología que usan para especificar qué tanto quieren que se cumpla una condición. Por ejemplo cuando algo les da casi lo mismo, dicen “similar”, pero cuando les importa un poco más dicen “equivalente” y si no se conforman con menos dicen “superior”.

Entonces cuando un burócrata se aburre de jugar solitario en su PC le dice al amigo del cubículo del lado: “Oye Juancho, vamos a tomar Café o similar?” claro, porque las máquinas de café de las reparticiones estatales son un repositorio de un sucedáneo horrible a cuyo lado el Nescafé es un lujo.

Después se va a la casa y dice: “Espero que no se me pase la micro o equivalente” claro, porque le sirve un bus verde del chantantiago o un redbus.

Finalmente llega a la casa y le dice a la mujer: “Vieja, traeme una cerveza o superior…” porque no quiere bebida el hombre, sino algo que tenga 5 o más grados de alcohol.

Así, la vida transcurre plácida para el burócrata porque él sabe más o menos que le depara el destino y cómo rodearse de instancias conocidas. Y cuando redacta las bases para una licitación, entonces le sale perfectamente natural decir que los documentos deben venir en formato MS Office o equivalente, y los planos en formato Autocad o equivalente, porque es una manera elegante de decir que quiere puros DOC, XLS y DWG… qué otro formato resulta “equivalente” en ese caso? No OpenOffice definitivamente, que califica como “Similar”. Pero si vamos a eso, cuando un burócrata pide un ají verde o similar le pueden traer al flaco Paul Vasqueq, mal que mal también es flaco, largo, picante y anda cargado de pepas.

El club del código abierto

Aunque la evaluación social es una técnica de justificar cualquier cosa, si nos ponemos serios la verdad el argumento que esgrime Microsoft no resiste análisis. Lo que dicen ellos (en general, no en esta ocasión particular) es que usar productos como Microsoft Office ahorra costos para las empresas. ¿Cómo es eso? Bueno, ellos dicen que el uso de software abierto es una clásica manifestación de “Lo barato cuesta caro” porque al final sus productos son más fáciles de usar, rápidos de dominar, eficientes de aprovechar… etc etc. En otras palabras que aunque te están cobrando un ojo de la cara por usar MS Office, siempre será más barato que usar suites de ofimática gratuitas porque como son malos productos al final tienes que hacer la pega dos o tres veces hasta que queda bien. ¿No suena eso como el argumento MS para defender sus licencias careras? Yo así lo creo y aunque es un enfoque válido me parece un tanto exagerado. Es como decir que la carne es más barata que el pan, porque si comes sólo pan perderás proteínas y te enfermarás más fácilmente, por lo que tienes que agregar el costo del médico.

Bueno, porqué les cuento todo esto? No es por latero o, al menos, no es únicamente por latero. Resulta que en Massachussets el CIO (Chief Information Officer) Peter Quinn impulsó el año pasado una redefinición de las políticas para las reparticiones fiscales, con el objeto de establecer los formatos a utilizar para el intercambio de archivos.

Las razones detrás de esta iniciativa fueron sencillamente reducir costos y favorecer la intercambiabilidad de la información entre los 50.000 computadores que componen el aparato administrativo del estado. La idea es que habiendo un relativo desorden entre el uso de Microsoft Office, Word Perfect y Lotus Notes, la información no fluye libremente y eso atenta contra el objetivo final que es preservarla y protegerla. Por el lado de los costos, está claro que no tener que pagar licencias influye en un menor egreso de billetes.

Durante los 9 días que hay entre el 1 de Septiembre y el día 9 del mismo mes del 2005, se llevaron diversas reuniones en donde finalmente Quinn impuso su postura, y la determinación arrojó que para el 1 de Enero del 2007 todos los computadores tendrían que ser capaces de manejarse con el formato OASIS Open Document Format for Office Applications (OpenDocument) TC en donde Oasis no es el grupo musical ni la radio ni el accidente geográfico sino un cuerpo de estándares que trabaja en colaboración con OpenOffice.org.

Ahora bien, aunque una de las gracias del formato Open Document es que utiliza tags basados en XML, y Microsoft Office 12 soporta nativamente esta clase de tags, resulta que Microsoft no tiene la menor intención de soportar el formato Open Document en su próxima suite, por lo cual su producto no califica para el uso dentro de las reparticiones fiscales de ese estado.

pese a que el estado de Massachussetts dijo que en ningún caso esto es “The people vs Microsoft”, Alan Yates, general manager of Information Worker business strategy de Microsoft se quejó diciendo que la maniobra es desordenada y confusa, y que hay muchas otras maneras de favorecer el código abierto más que segregando a Microsoft, y a propósito de segregar, dijo que ponerse a cambiar estándares lo que logrará es que algunos estados no puedan intercambiar información con otros. Interesante observación, creo yo, porque justamente lo que busca la iniciativa es que al interior de Massachussetts desaparezca la necesidad de andar convirtiendo archivos para su intercambio, y si todos adoptan la misma política eso es justamente lo que se logrará.

Sin embargo, la moción de Massachussetts también contempla el uso del formato PDF para distribuir archivos, porque lo considera código abierto y porque soporta XML. Para Microsoft esto es claramente una chuecura: soportan el formato de Adobe pero no el de ellos!!

Al respecto, Bob Sutton, Vicepresidente de Estándares de IBM dijo: “ahora es la gente de Massachussets y no un vendedor X la que controla su propia información”. Lindo gesto de apoyo, que dicho sea de paso proviene de una empresa que aún le tiene sangre en el ojo a Microsoft. En Noviembre, durante la cumbre ODF, no sólo IBM sino Sun oficializaron su apoyo a la iniciativa. Bueno, Sun fué la empresa que empezo con OpenOffice así que no es raro.

Hasta ahí, todo estaba más o menos clarito y bien encaminado, pero como dijo mi profe de Geometría 2 cuando no le resultó una demostración: “Algo pasó”.

Quinn se baja del buque

Con su rol como lider en la iniciativa de adoptar el formato Open Document, Quinn se convirtió en un héroe del mundo Open Source, pero su desición fué tan bullada que atrajo un ingente nivel de escrutinio público sobre su labor profesional y su vida privada, una tormenta que Quinn no pudo soportar y así lo hizo saber cuando a mediados de Diciembre presentó un memo avisando de su renuncia y echada al pollo a mediados de Enero del 2006.

La presión sobre Quinn se había agravado luego del recambio del gobernador Mitt Romney y el secretario de Finanzas Eric Criss, que fueron su principal apoyo. Las nuevas autoridades, aunque no revirtieron su impulso, si le pusieron la cosa más pesada.

La presión se manifestó por ejemplo en un sumario interno que analizaba los
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ajes de Quinn para disertar en diversas ferias tecnológicas relacionadas con la libertad de información y el código abierto. Aunque el sumario concluyó que no había hecho nada malo, Quinn sentía que esto era una constante persecusión y al final no aguantó más.

“Me he convertido en un personaje demasiado llamativo para cualquier iniciativa de IT, cualquier desición que impulso, por pequeña que sea, despierta ahora oposición de los sectores más inesperados. Pienso que es mejor que yo de un paso al costado para evitar que la animosidad hacia mi persona ponga en riesgo la adopción de formatos abiertos en las oficinas estatales”.

Y dando un discreto portazo, Quinn se mandó a cambiar.

Lo que siguió

Los meses han pasado y actualmente muchos computadores al interior de las reparticiones fiscales de Massachussetts ya han cambiado MS Office por Open Office.

Sin embargo, nos hemos enterado de que un número igualmente grande aún se aferra a MS Office y no porque desafíen la norma, ni porque piensen aguantar hasta el último plazo, sino porque mediante un plug in de terceros, pueden abrir y editar archivos Open Document con MS Office.

El nuevo CIO del estado, Louis Gutierrez, defendió el uso del plugin diciendo que: “Aún tenemos una enorme base de computadores que utilizan MS Office, y el uso del plugin permitirá a la vez cumplir con el requisito de poder manejar archivos Open Document y facilitar el camino para una transición menos traumática”.

Aunque Gutierrez dice que de ninguna manera hay que interpretar esto como un enfriamiento en el impulso por adoptar el código abierto, otros analistas privados dicen que esto es un signo inequívoco de estar arrugando. Al final, anticipan, lo único que habrá cambiado es que en los MS Office que permanecerán en las oficinas ahora también podrán abrir el formato ODF… pero capaz que ni siquiera lo usen.

Lo más curioso aquí es que este plugin fué desarrollado por un programador ligado a la Fundación OpenOffice, llamado Gary Edwards. Lo que él dice es que creó ese plugin pensando en que mucha gente no se atreve a instalar OpenOffice porque para ellos es muy brusco el cambio. Con el uso del plugin las personas pueden tener instaladas ambas suites y gradualmente ir migrando sus documentos hacia ODF casi sin darse cuenta.

Y eso sería la teleserie al menos hasta donde lleva de transcurrida. Todavía quedan 7 meses para el plazo final, y al cabo de ese tiempo veremos si es que realmente el esfuerzo y sacrificio personal de Quinn fué por algo o si cayó en saco roto. Lo que sí está realmente claro es que, aunque cada vez hay más conciencia sobre la necesidad de liberar la información y adoptar aplicaciones de código abierto, es muy difícil ir contra la corriente. Microsoft hace bien su pega y deshacerse de Office puede probar ser un cometido tan complejo y atadoso que en términos prácticos la suite de ofimática sea ineludible.

Fuentes:
CNET
Infoworld
Techworld
Eweek