Vacunando baterías

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Llega un punto en que la miniaturización empieza a tocar fondo y por mucho que se depuren las técnicas actuales, no hay manera de manipular los materiales para lograr estructuras más pequeñas. En esos casos, hay dos opciones: o nos conformamos con las estructuras actuales, o pensamos en estructuras nuevas… estructuras hechas por ejemplo de Virus bañados en oro. Y no es talla.

De cada cual según su capacidad

Siempre que me dicen que todo en la naturaleza cumple una función, yo digo: “y entonces… para qué sirven las moscas? Para qué sirve el polvo?”. Claro que esa clase de interrogante es engañosa porque con todo lo que me aterran y fascinan las arañas, debo admitir que algunas arañas sirven para mantener a raya a las moscas, ante lo cual las moscas son indispensables para alimentar a las arañas. Al final le llaman “ecosistema” como un eufemismo para decir “máquina burocrática de la naturaleza”. Es lo mismo que el estado del gobierno que sea, en donde el contralor es indispensable para vigilar a los burócratas, cuyo puesto es clave para llenar muchas carillas de papel para alimentar las trituradoras de papel, las cuales fueron adquiridas mediante una licitación cuyo papeleo fué atentamente seguido por la contraloría, que en caso contrario simplemente no tendría razón de ser. La estructura se soporta a sí misma y todos tienen pega gracias al mal que combaten.

Con las moscas y la tierra y las arañas es igual. Y debo agregar, con los virus. A veces pienso que los virus son como bacterias pero más bien de color verdoso y sin mucha ingeligencia, puro instinto. Pero luego recuerdo que las bacterias ya cumplen con esa descripción así que vuelvo al concepto que manejaba mi profe de biología: los virus son menos que un organimo, son sólo un código genético. Si la bacteria es un microempresario que en sí misma contiene la idea y el kiosko, el virus no pasa de ser la pura idea y aspira a echarla a andar con capital ajeno, que son nuestras células. En ese sentido, actualmente es posible lograr que algunas bacterias cochinonas se coman las basuritas del cobre y de esa manera se las pone a trabajar para llevar a cabo un proceso de purificación llamado biolixiviación. Y yo sé que la biolixiviación es mucho más compleja que comer basuritas, pero hoy me siento didáctico porque estuve echando a andar un torno de control numérico. Todo es simple, o bien todo son basuritas.

La cosa es, querido lector, que hay bacterias buenas o, si se prefiere, bacterias necesarias para la vida, pero en cambio los virus son siempre malos, tanto así que hubo un grupo de rock llamado virus y el vocalista se murió. No hay que meterse con virus y no hay virus bueno. En tiempos del viejo oeste uno diría: “el único virus bueno es el virus muerto” pero en ese caso vuelvo a recordar a mi profesor de biología: “los virus no están realmente vivos”. Touché. Pero algo ha cambiado y eso les vengo a contar. Los virus siguen siendo malos, pero se los puede manipular para que formen circuitos. Mira tú.

Quien manipula a un manipulador…

Les decía que el virus es un microempresario sin capital. Ellos son un código genético cubierto de una capa de proteína (o tal vez de aminoácido, ya no sé), que ataca nuestras células y las usa como máquina de hacer cabritas para crear más virus y de paso otras cosas malas. No hay virus que te vuelvan inteligente mientras hacen más virus, sino que todos te hacen mal mientras se multiplican. Es la ley de Murphy.

Pues buen, la manera que tiene un bicho tan básico de manipular la célula es insertar un código genérico propio en el original, hackeando el sistema para su propio bien. Los virus fueron las primeras multinacionales en desarrollar ganado transgénico, se fijan? Y como ahora está de moda la reingeniería, entonces hay una cierta justicia poética en la idea de intervenir virus, manipularlos genéticamente para ver si finalmente sirven de algo.

Los manipuladores ahora son manipulados.

No puedes contra el M.I.T.

El Massachussets Institute of Technology no es una escuelita medio febril de algún cuento de Lovecraft, sino una universidad que agrupa los cerebros más duchos de todo lo que es la tecnología. Quién más adecuado que ellos para lograr encontrarle uso a algo tan nocivo como los virus.

Lo que han hecho estos científicos es manipular virus para formar baterías de ión litio que pueden albergar tres veces más energía por unidad de volumen que lo que se puede fabricar actualmente con medios convencionales.

La técnica consiste en manipular algunos virus para “persuadirlos” de utilizar moléculas de óxido de cobalto y de oro para recubrirse. Hecho esto, los virus alineados sirven como ánodo para la batería, se convierten en nanoconductores vivos… o semivivos.

Mediante otros procesos que involucran negociaciones intensivas y patadas voladoras, se logra que los virus se alineen en filita india, formando alambres de unos 6 nanómetros de sección, osea 6 multiplicado por 10^-9 metros, osea siete veces menos que lo que mide el gate de los transistores más pequeños que hoy usan los procesadores, y cinco veces menos que lo que medirán en la generación siguiente.

Pero nos estamos desviando, porque aquí las estrellas son los virus, que además son excelente para producir en serie. Una vez que alteras genéticamente a uno, simplemente te limitas a clonar al resto y pum! nació chocapic! Nah, nacen baterías pequeñísimas pero ultrapotentes, nanoconductores que la ingeniería actual no puede construir con alicates en miniatura.

Actualmente las baterías son una tecnología limpia (salvo cuando las botas en la calle, qué feo) y recargable, pero todavía estamos en un nivel de desarrollo en el cual, por poner un ejemplo, ni la batería más eficiente puede competir contra un motor a combustión, lo cual es una de las razones por las cuales los autos a batería no son un sustituto aceptable.

Aunque el éxito experimental de estas baterías de virus es prometedor, es demasiado pronto como para pensar que pronto tendremos una epidemia de baterías biotécnicas, aunque ciertamente “epidemia” es un término muy apropiado para referirse a la masificación de esta tecnología.

Esa fué la nota tecnológica del tío Amenadiel, que les recuerda que en pocos años más, cuando alguien diga que llevó el auto al taller y lo vacunaron, ya no querrá decir que le cobraron de más. Saludos!!!

Fuente: CIO Magazine via OCAU.